Saga Pirata: Mapa al Hyperion

Reads: 192  | Likes: 0  | Shelves: 0  | Comments: 0

More Details
Status: In Progress  |  Genre: Science Fiction  |  House: Booksie Classic
Saga Pirata, las historias que revelan los comienzos de la piratería luego de la unificación de la galaxia. Mapa al Hyperion, primera de dichas historias.

Submitted: December 25, 2016

A A A | A A A

Submitted: December 25, 2016

A A A

A A A


Saga pirata:

Mapa al Hyperion

parte 1:

 

La tripulación del Hyperion fue reunida en Artemis con 10 años terrestres de anterioridad al inicio de la misión. La vasta ciudad espacial, siempre orbitando a Marte, sirvió de base para las preparaciones de la tripulación así también para el planeamiento de la travesía cósmica. La nave, el A.S.C Hyperion, fue diseñada en un lapso de 34 años, en Marte. Unos pocos años previos a los primeros pasos de su diseño, llegaban a la ciudad de Artemis dos cruceros los cuales habían zarpado hace mucho tiempo. Uno de ellos, el A.S.C. Rebus, fue el primero en partir hacia el cúmulo capital de la galaxia. Poco después lo seguiría el Terra Horizon. Una vez que sus tripulantes desembarcaron en la ciudad se elaboraron complejos informes sobre la travesía, desde fallas técnicas, conflictos internos, hasta enfermedades, entre otras cosas. Ambos cruceros llevaban una tripulación técnica conformada por 41 hombres y una tripulación colonial de 50 millones de personas. Estas últimas sólo participaron en el viaje de ida. Una vez arribados en el cúmulo capital se repartieron en los principales sistemas. En el viaje de vuelta se buscaron diplomáticos, científicos, ingenieros y exploradores de varias especies inteligentes del cúmulo. El propósito de esto era integrar los cúmulos intransitados con el resto de la galaxia. Si bien la tecnología de los seres habitantes del cúmulo capital era muy superior a la del resto, las proezas de terraformación que logró la humanidad fueron de gran interés para ellos. Con la infinidad de reportes elaborados por ambas naves y sumado a la ayuda intelectual de los científicos traídos del cúmulo capital, se desarrolló el Hyperion. Este era la pieza de ingeniería más avanzada jamás construida en todo el cúmulo y alrededores. Superior en tamaño al Rebus y al Horizon juntos, el Hyperion contaba con lugar para criogenizar 100 millones de personas, tripulación técnica de 97 personas y todo un repertorio de cualidades inimaginables.

 

Yo era biólogo, estudiaba formas de vida con bases moleculares diferentes a las que conocíamos. El cúmulo capital es rico y diverso en vida, una oportunidad para explorar los rincones más sorprendentes de la galaxia. Durante mucho tiempo planeamos esto, el tiempo parecía ir más lento cuanto más pensábamos en lo que descubrimos allí. La preparación fue enorme, larga, tediosa. En nuestro sistema solar pensamos como humanos, solo los humanos entendemos nuestras reglas, nuestras medidas, desde la matemática hasta la percepción del estímulo más simple es igual en todo nuestro sistema. Pero allí no lo es, allí todo un universo de percepción varía entre lo que separa la luna de la tierra. Tuvimos que olvidarnos de pensar como humanos y aprender a pensar como el universo. Luego de tanto sacrificio el día llegó.

En una lenta marcha llena de ansiedad fuimos guiados desde el interior de la ciudad hacia el puerto, separados en grupos. Nos dirigimos hacia el interior de la nave y allí formamos nuevos grupos más pequeños, repitiendo el mismo proceso mientras nos dirigimos por estrechos túneles. Estábamos en las entrañas del Hyperion. Luego de recorrer aquellos túneles llegamos a una inmensa cámara donde una entramado de puentes y plataformas conectaban la infinidad de máquinas criogénicas no mucho más grandes a un ser humano. Al entrar en la cámara un hombre me entregó una tarjeta con el número 70895 grabado en ella. Seguí por el puente esquelético y de metal hasta llegar a una máquina criogénica con el mismo número. Entré en la máquina la cual se encontraba en una posición horizontal, por dentro contenía una suave superficie revestida en tela junto con una almohada. Cuando me acerqué mi tarjeta mostró un punto de luz verde y la cúpula transparente de la máquina se abrió. Entré en la máquina y me puse cómodo. Luego de aproximadamente una hora, una voz femenina resonó por la cámara dando el aviso. Era momento de ir a dormir. Luego de recostarme sobre la máquina, la misma voz dió la orden de colocar los brazos dentro de dos tubos paralelos que salían de la máquina. Cuando lo hice ambos tubos se contrajeron y sentí varios pinchazos en los brazos. La voz de la camara seguia hablando pero cada vez se hacía más dificultoso escucharla. Las luces se apagaban poco a poco. La cúpula de la máquina se cerró y un tenue vapor inundó el interior. Poco a poco fui cayendo en un adormecimiento fuerte. Entendí en ese momento que la próxima vez que abriera los ojos estaría muy lejos de casa, lejos de todo lo que conocía, nuevos mundos me esperaban. Cerré los ojos. Abrí los ojos. Fue entonces cuando la máquina comenzó a abrirse nuevamente. El viaje pareció instantáneo, aunque tenía la sensación de haber soñado algo, algo que no podía recordar. Permanecí acostado en la máquina por mucho tiempo pero nadie venía. Justo cuando estaba a punto gritar por alguien, escuché un fuerte ruido al lado, muy cerca de mí. Traté de levantarme para ver qué sucedía pero me encontraba muy débil y caí al suelo con mucha fuerza, aunque sin lastimarme. Allí se encontraba, luchando por levantarse.

-¿Con que soñaste?- Me preguntó, con su cabeza todavía contemplando el suelo en muestra de cansancio.

-No he soñado.- levantó su cabeza y me miró fijamente, luego de unos segundos observándonos me decidí por preguntarle su nombre pero unos hombres interrumpieron.

-lo sentimos, hemos tenido una falla en la temporización de ciertas máquinas. Ustedes no deben de estar despiertos ahora, sí nos permiten los ayudaremos a retornar a sus respectivas máquinas.- Dijo uno de los 3 hombres. Pero yo no quería volver, quería saber más sobre ella. Cuando me decidí nuevamente a preguntar su nombre, otro hombre dijo:

-No podemos retornar la hibernación ahora, debemos esperar unos minutos para configurar los temporizadores.-

-Esta bien.- Dijo el primer hombre, quien parecía estar a cargo. -Supongo que tendrán que esperar.-

Entonces ella habló:

-¿Podríamos ver el ventanal? Hasta que podamos volver a dormir.- Los tres hombres se miraron reiteradas veces tratando de buscar una buena excusa, pero no había ninguna creíble. Accedieron con un gesto. Mi curiosidad fue muy fuerte.

-¿Que es el ventanal?- Pregunté a ella.

-Ya verás.- Contestó sonriéndome. Durante unos minutos caminamos por un complejo de túneles. Cruzamos cámaras y todo tipo de salones, cada uno repleto con hombres trabajando. Finalmente llegamos a un estrecho y largo túnel. Salimos a una enorme sala con techo en forma de cúpula, vidriada y totalmente traslúcida. Una sinfonía de colores abrumaron mis ojos. Un colosal planeta se encontraba en nuestro camino. Dos lunas muy pequeñas o muy alejadas lo orbitaban. Cerca otro planeta más pequeño lo acompañaba, a una distancia absurdamente pequeña. A lo lejos en otra dirección, una estrella daba luz al escenario. Una azul brillante que teñía el exterior del crucero en tonos surrealistas. Parecieron unos pocos minutos los que gastamos en aquella observación, pero más de una hora lo fué. Así nos dijeron cuando ibamos de regreso a las máquinas. Una vez dentro de las máquinas estas comenzaron a cerrarse. Había algo, algo que tenía que hacer, que necesitaba saber. ¡Su nombre! Pero ya era muy tarde. No me escuchaba. El sueño se apoderó de mí nuevamente. Cerré mis ojos y pensé en ella. ¿Cual podría ser su nombre? Ya no estaba conmigo, no podía verla. Pero las sensaciones al ver su rostro eran más literales que cualquier retrato. Me dediqué a pensar en ello, en concentrarme sobre aquellas emociones. Entonces comencé a verla, lentamente. Una película larga llena de color. Blanca y negra, roja y azul. Con mal y bien, soñé… mi vida con ella. Poco a poco comencé a sentir calor, en un principio no era algo molesto pero la sensación creció hasta convertirse en una incomodidad. No recuerdo que estaba pensando pero esa sensación incómoda se ganó mi atención. Fue entonces cuando recordé que me encontraba en una máquina criogénica, que estaba viajando a través del cosmos. En una fracción de segundo abrí los ojos.

Todo estaba borroso. Poco a poco mi vista comenzó a detallarse. Un enorme y desprolijo hueco se encontraba en la cúpula de la máquina. Vidrios de todos los tamaños yacían sobre mi.  Todo lucía diferente a aquel accidental y anterior despertar, ahora, la oscuridad conquistaba la cámara. Salí de mi máquina, esta vez con el conocimiento de los efectos secundarios de la criogenización. Luego de unos minutos al recobrar fuerzas, me paré y busqué alrededor. Al lado de mi máquina continuaba en un profundo y lento sueño aquel ser tan perfecto. Horas esperé y nada sucedió. Pensé que otro error de temporización había tenido lugar en mi maquina, por lo cual decidí explorar el interior del crucero. Solo recordaba el camino para ir hacia el ventanal, lugar al que me dirigí. Todo el camino fue tan distinto, silencioso y sin vida, oscuro. Finalmente llegue. A lo lejos una luz tenue penetraba un vacío océano. Poco a poco esa luz migró y acrecentó en luminiscencia. El océano se tornó más claro y azul mientras cada vez más luz invadía la cámara vidriada. Por debajo todavía en el vidrio muy cerca del suelo blanco, manchas rojas decoraban la superficie. Era sangre, lo que me hizo voltear instintivamente para descubrir su origen. La escena de suicidio múltiple heló mis venas. Tomé una de las linternas de emergencia que poseían varios de los cadáveres en el lugar. Con ellas exploré sin saber a dónde me dirigía.  Entre tantos túneles y pasillos inmaculados de vez en cuando una nueva sala repleta de muerte emergia. Siempre la misma escena, suicidio. En una de las cámaras encontré un mapa del crucero. Fuí hasta la torre de mando y reinicie todos los sistemas. Al parecer me encontraba en un planeta desconocido para los mapas de la galaxia. Los sistemas de reconocimiento indicaban que el aire era respirable y el agua no contenía toxicidades importantes. El análisis de biosfera indicó ausencia de vida en etapas avanzadas. Tome una de las naves de exploración del Hyperion y me decidí por explorar aquel mundo, aunque en mi mente tenía muy en claro algo. De allí no podría salir nunca, todo los sistemas de motricidad del crucero estaban dañados.

-¿Cómo naufragó el Hyperion?

-Ya le he explicado, no lo se..

-Si, si.. estaba en sueño criogénico, bla bla bla.- Dijo el ser en obvia burla.- No sabe dónde está el Hyperion, no sabe cómo naufragó el Hyperion, no tiene la más remota idea de porque toda la tripulación del hyperion cometió suicidio en masa habiendo naufragado en tal paraíso para la vida.

-Miedo, quizás.

-¿Miedo? ¿A que?

-No lo se, no se porque se suicidaron, no se porque el crucero naufragó, no es de donde partió ni porque llegó a ese planeta.

-¿Entonces que me impide venderte como esclavo en el comercio más cercano?- Preguntó en tono amenazante y con una voz ronca.

-Porque algo si se, antes de abandonar el crucero hice algo más.

-¿Algo como que?- Preguntó el ser, esta vez más tranquilo y paciente, con un gran destello de interés en sus ojos amarillentos.

-Algo importante. Imagine en su poder un crucero de tal dimensiones, equipado con un armamento de vanguardia, recursos para establecer colonias hasta en el planeta más árido y muerto, millones de humanos soñando en sus máquinas.

-¿Cuántos humanos? Preguntó el ser con mucha lentitud

-Los suficientes para abastecer de esclavos hasta a la luna más gigantesca.

-Y todas su tripulación muerta- completó el ser

-Y yo se como encontrar el mapa.

-Creí que usted no sabía cómo llegar Hyperion

-Así es, no lo se. Apague todos los sistemas del crucero antes de irme, para esconderlo de cualquier ser. Pero dejé solo un pequeño sistema encendido, uno que responde a una señal en particular, que responde con la posición exacta del crucero. Esa señal solo puede ser emitida por el mapa, y yo se como encontrarlo.

-¿Cómo puede saber usted como encontrarlo?

-Por que yo escondí ese mapa. El ser pensó durante unos segundos, luego se paró en toda su altura ante las puertas de la sala, estas se abrieron. Por detrás el resto de la tripulación, seres diferentes entre ellos y a cualquier humano en anatomía y color, recibían atentos la orden de su capitán.

-¡Despierten vagos inservibles, tenemos un mapa que encontrar! ¡Preparen los motores! ¡Quiero cada ser desagradable trabajando en esta nave! ¡Inservibles lentos! ¡Fijen curso hacia la luna de kurmujha! ¡Quizás en esa asquerosa roca espacial allí una nueva tripulación más eficiente y menos horrenda para mis ojos!- Toda la nave era una esquizofrenia de movimiento, nadie se mantenía en un mismo lugar por más de 2 segundos. Todos trabajaban duro y con pasión ante las órdenes del capitán.

-Capitán. ¿Cómo es su nombre?- Preguntó un miembro de la tripulación

-¿No sabes mi nombre?¿No conoces al famosísimo capitán Vocara? ¿No sabes el nombre de tu propio capitán?

-No capitán, obvio que lo conozco. Me refiero al prisionero. Acto seguido el Capitán Vocara miró hacia el único humano de la nave.

-El no es un prisionero- Contestó Vocara. -Es el nuevo miembro de nuestra tripulación. ¿Cual es tu nombre?

-Soy Farth.

-Mejor di algo que sepas hacer, y dilo ahora. ¡Antes que te tire al espacio, maldito inservible!

-Soy biólogo.. eee.. e. Puedo sanarlos y analizar formas de vida.- Contestó Farth con el intento de encontrar alguna cualidad en si mismo util para Vocara.

-¡Con eso será suficiente por ahora!-. El Capitán Vocara tomó a Farth por sus ropas y lo empujó con fuerza hacia el tumulto de gente trabajando de aquí para allá. -¡Mejor aprende a trabajar en algo y rápido! -Luego de decir esto, Vocara trepó por una escalera hasta una base en lo alto de la gran sala. -¡¿Porque todavía no estamos en esa maldita luna?! ¡Al hiperespacio!- Finalizó el Capitán Vocara al compás de una orquesta de sonidos que propulsaron la nave a velocidades surrealistas.


© Copyright 2017 opRealWritter. All rights reserved.

Add Your Comments:

More Science Fiction Short Stories