Central Marx

Central Marx

Status: Finished

Genre: Literary Fiction

Houses:

Details

Status: Finished

Genre: Literary Fiction

Houses:

Summary

Viviendo desde hace cientos de años bajo el sistema de la Iquademarquía. Pueblo Nuevo es un lugar atrapado en el tiempo, organizado por cinco comunas básicas donde se trabaja día a día arduamente por el bien común del colectivo: todos para uno y uno para todos.
Dagny, joven cazadora de Pueblo Nuevo, con ciertas incertidumbres, cumple los 21 años, lista para poder formar parte oficial de las elecciones iquademárquicas llevadas a cabo cada año en el centro de todo, en la Plaza Central Marx, es elegida por otro año consecutivo en la Comuna de los Cazadores, lugar liderado por Conan donde vivió el peor año de su vida. Pero nada de esto importa, el sistema es perfecto, apunta al bien de todos y por el todo. Los problemas comienzan a llegar.
Una explosión por algunas obras públicas cerca de Pueblo Nuevo logra que algunas cápsulas en forma de ootecas que llevaban siglos enterradas fuesen descubiertas quedando a la luz de todo Pueblo Nuevo. De ellas salen 200 personas lideradas por Albert Curs, Doctor y filósofo de la Suecia moderna quien hibernó junto con las mentes más brillantes de su sociedad para escapar de las guerras que los azotaban en su época.
Lo diferente es malo, el orden debe ser prevalecido. Pueblo Nuevo, liderados por Henry Tagara, encontrarán la forma de mantener la Iquademarquía y el pensamiento colectivo. Curs por su parte buscará el correcto camino de liberar la opresión del pensamiento que atosiga a los pobladores de este pueblo en la gran Plaza Central Marx.
Central Marx es una novela que invita a la reflexión, a filosofar sobre las principales corrientes políticas que hoy recaen en los gobiernos del mundo. A través de sus personajes, conocerás las posturas, opiniones, criterios y tendrás desarrollarás tu propio criterio sobre los actuales problemas de la sociedad.
Share :
Twitter

Summary

Viviendo desde hace cientos de años bajo el sistema de la Iquademarquía. Pueblo Nuevo es un lugar atrapado en el tiempo, organizado por cinco comunas básicas donde se trabaja día a día arduamente por el bien común del colectivo: todos para uno y uno para todos.
Dagny, joven cazadora de Pueblo Nuevo, con ciertas incertidumbres, cumple los 21 años, lista para poder formar parte oficial de las elecciones iquademárquicas llevadas a cabo cada año en el centro de todo, en la Plaza Central Marx, es elegida por otro año consecutivo en la Comuna de los Cazadores, lugar liderado por Conan donde vivió el peor año de su vida. Pero nada de esto importa, el sistema es perfecto, apunta al bien de todos y por el todo. Los problemas comienzan a llegar.
Una explosión por algunas obras públicas cerca de Pueblo Nuevo logra que algunas cápsulas en forma de ootecas que llevaban siglos enterradas fuesen descubiertas quedando a la luz de todo Pueblo Nuevo. De ellas salen 200 personas lideradas por Albert Curs, Doctor y filósofo de la Suecia moderna quien hibernó junto con las mentes más brillantes de su sociedad para escapar de las guerras que los azotaban en su época.
Lo diferente es malo, el orden debe ser prevalecido. Pueblo Nuevo, liderados por Henry Tagara, encontrarán la forma de mantener la Iquademarquía y el pensamiento colectivo. Curs por su parte buscará el correcto camino de liberar la opresión del pensamiento que atosiga a los pobladores de este pueblo en la gran Plaza Central Marx.
Central Marx es una novela que invita a la reflexión, a filosofar sobre las principales corrientes políticas que hoy recaen en los gobiernos del mundo. A través de sus personajes, conocerás las posturas, opiniones, criterios y tendrás desarrollarás tu propio criterio sobre los actuales problemas de la sociedad.

Chapter1 (v.1) - Pueblo Nuevo

Chapter Content - ver.1

Submitted: May 01, 2017

Reads: 49

A A A | A A A

Chapter Content - ver.1

Submitted: May 01, 2017

A A A

A A A

Hacía tiempo que no llovía, seis meses para ser exacto. Es realmente extraño cuando la tierra en un lugar remoto como este es humedecida por lloviznas inesperadas. Sin embargo, la temporada de lluvia parecía haberse adelantado ese año. Enormes árboles decoraban el paisaje cual rascacielos en una ciudad sobrepoblada de esos que ustedes como lectores pueden figurar. Verde en todos los alrededores y un olor a tierra mojada impregnaba la atmósfera. Otro día, otro encargo.

Algo no estaba bien, ella lo presintió justo en el momento en que con sus enormes y flacuchentas manos carrasposas como rocas acariciaban el charco repleto completamente por un lodo que atinaba hacia un verde mohoso.

Su objetivo poco a poco comenzó a acercarse justo directo a la emboscada que esa misma mañana, como todas las anteriores, había preparado con poca sutileza. Una huella enorme en el suelo la inquietó por unos instantes, fue en ese momento en el que Dagny decidió tomar directamente el arco y prepararlo con una de las doce flechas que le quedaba. Su carcaj se hallaba completo, su jornada apenas estaba comenzando y para ella el día se tornaba en toda una eternidad por culpa de la enigmática huella.

Un pequeño gemido cercano a ella fue suficiente para lograr aumentar sus nervios. Su cuerpo, como si de tener voluntad propia pudiera, temblaba ligeramente. Con delicadeza se acomodó detrás de un enorme arbusto mientras poco a poco se arrastraba en el fango hasta recostarse junto a un árbol. La respiración comenzaba a desacelerar. Lentamente con la punta de su flecha, apartó las hojas del arbusto para poder visualizar el causante de tal gemido repentino.

-¡Mierda!- exclamó con el poco aliento que le quedaba. A lo lejos lo vio. Un pardo de aproximadamente 3 metros de alto. Lo sabía, Conan se lo comentó en su primer día como cazadora, a ella y al resto del equipo cazador de Pueblo Nuevo.

-¡Oh no, no, no, no, no!- repitió una y otra vez esperando a que la enorme bestia siguiera con su camino.

Sumergida en posición fetal, su mirada se topa con una piedra que yacía a su lado. Sin pensarlo dos veces, la tomó y a continuación, la arrojó contra unos árboles que estaban muy alejados de ella. El oso, por su instinto animal, huyó de la escena a paso lento pero firme.

Exhaló…todo estaba bajo control. Pero aún quedaba un problema a su alcance. No podía llegar a la comuna sin su respectiva caza del día. Podía fingir demencia y no decirle a nadie que no había podido lograr nada, pero esta no era una opción, igualmente todos lo iban a saber en cualquier momento ya que, todos en Pueblo Nuevo lo saben todo, no podía ocultarle a nadie nada.

A lo lejos algunos arbustos sonaron. ¡El maldito oso! Pensó mientras sujetaba con fuerza su arco y su flecha. Para buena suerte de ella, era un ciervo el cual no se había percatado que este iba a ser su último día con vida.

Planeó dispararle a matar clavando una flecha entre sus ojos, pero terminó acabando con él por el torso de su cuerpo. Su cometido estaba listo. Ya era hora de volver a la comuna, el día llegaba a su fin y nadie podía quedarse fuera de las residencias.

Una sinfonía de bocinas de los automóviles Ford T revoloteaba por el aire. Uno detrás de otro sin parar en las avenidas principales. Pueblo Nuevo era iluminado una vez más por los rayos del sol, pero en esta ocasión, no con la misma intensidad. La sociedad comenzó a percatarse del repentino cambio en los cielos. Era un cambio repentino y el cielo se había tornado diferente cuando se supone no debía hacerlo, aún faltaban algunas semanas para el cambio climático. Mirándose unos a los otros asintieron con la cabeza en señal de aceptación. Acordaron no alarmarse por el repentino cambio.

Como hormigas todos caminaban uno detrás del otro en diferentes grupos segmentados de ocho en ocho. Cruzaban la calle, subían escaleras, estrechaban sus manos y se daban los buenos días y las buenas tardes.

Algunos entraban y salían se sus respectivas residencias comunales donde vivían con sus familias. Padres, madres, hijos, hijas e incluso, de estar aún con vida, también los abuelos formaban residían en conjunto con las personas de igual apellido.

Todas las residencias se encontraban estrictamente alineadas una al lado de la otra formando pequeños cuadrados que, a su vez, formaban el enorme cuadrado territorial conocido como Pueblo Nuevo, llamado así por sus fundadores líderes de la iquademarquía liberadora cogitari.

Justo en el centro se encontraba una enorme plaza, punto de encuentro de todas las convocatorias populares por los demarcos en turno. Central Marx, así fue como se le colocó al residuo en honor al líder fundador original, Carlos, Carlos Marx. Para recordar su ideal y su lucha, en el centro de la plaza se hallaba una enorme estatua de bronce de él apuntando el puño izquierdo al cielo en señal de victoria.

Justo debajo, el sello que decoraba la bandera de Pueblo Nuevo: dos rayas horizontales y paralelas, en negro, rodeadas por una circunferencia de rojo vivo.

El Palacio de la Iquademarquía, comenzó a cerrar sus puertas, lo que significaba que el día llegaba a su fin.

Arrastrando un ciervo muerto y en descomposición con una flecha clavada en su torso, llegaba Dagny embarrada de barro hasta las rodillas y agotada físicamente.

-Te estábamos esperando- insinuó Conan mientras le abría las puertas de la comuna de cazadores.

 

 


© Copyright 2017 Central Marx. All rights reserved.

Chapters

Add Your Comments: