Su Fan Número 1

Reads: 59  | Likes: 0  | Shelves: 0  | Comments: 0

  • Facebook
  • Twitter
  • Reddit
  • Pinterest
  • Invite

Status: Finished  |  Genre: Literary Fiction  |  House: Booksie Classic

Pelea psicológica entre fanatismo y obsesión.

Al apagar el radio después de la entrevista me di cuenta, lo odiaba. Yo era el asesino de Lennon, de este Lennon. Detestaba escucharlo, detestaba cada una de las palabras que decía, odiaba el mensaje de luz e inspiración que trataba de transmitir, odiaba, principalmente que aparentaba no darle importancia a las cosas materiales cuando había una tienda con pura mercancía con su cara. Lo odiaba. Pero por alguna extraña razón también lo amaba. No era capaz de dejar de escucharlo, dejar de poner atención a sus nuevos proyectos, entrevistas, anuncios. Aunque lo odiaba no podía dejar de seguirlo y apoyarlo. Me hacía querer vomitar. Sabía que en un futuro lejano, no aguantaría la lucha entre el odio y el amor que le tenía y lo tendría que asesinar. Porque pase lo que pase, el mal siempre triunfa. Se sentía placentero odiarlo, detestarlo y hacerle burla cada tres palabras que salían de su boca. Si pudiera, hablaría con él y le diría todo en lo que estaba equivocado. Que a lo mejor eso solo me hacía ver como el centro del universo al cual si las cosas le suceden o no es porque a todos les deben de suceder. O no.

Detestaba la esperanza que transmitía, detestaba que la gente lo siguiera ciegamente. Yo no. Yo lo odiaba y por eso me ponía a pensar en cada mínimo detalle para asegurarme de que estaba mintiendo. A cada mínimo detalle lo alababan más. Lo amaba. Quería poseerlo y tenerlo. Quería demostrarle mi amor de la única manera que se me podía ocurrir. Lo amaba y no sabía por qué. Al principio si, hasta que me di cuenta de su engaño, en que simplemente era uno más del montón.

El asesino de Lennon era su fan número uno, yo lo era de él. El asesino de Lennon quería poseerlo, tenerlo, así que lo hizo, poseyó su vida y su muerte. Él jamás me dejaría hacerle nada, porque quería ser libre, porque quería ser feliz. Pero en ese engaño suyo hizo a alguien extremadamente feliz e infeliz al mismo tiempo. Yo no amaba odiarlo, odiaba amarlo. Lo amaba y no sabía por qué pero tampoco era como si quisiera tratar de alejarme, de salvarlo. Si lo dejaba de seguir en redes sociales y de saber de él me sentía mal. Me sentía incómoda y como si algo me molestara o me faltara, ese gusanito que jamás te va a dejar en paz porque tú mismo te lo provocaste y sabes la respuesta, la salida.

Estaba destinado a morir, a morir por mi mano. Desde el momento mismo de la creación de ambos universos, según sus estúpidas meditaciones baratas, estábamos destinados a culminar el mismo día, a ser uno, a unir nuestras almas. Pero no de la forma que todos creen, no de la forma que él expresaba. Me preparé, decidí seguir amándolo, seguir odiándolo. Todo estaba preparado, fuera como fuere en el momento justo en que nuestras miradas se cruzaran tenía que morir, debía morir, y yo tendría que matarlo. Pero no lo hice, él lo hizo primero. Se mató. De un momento a otro, años antes de que lo inevitable entre él y yo sucediera, se suicidó. Estaba destinado a matarlo pero él en su amabilidad infinita decidió darme una segunda oportunidad y tomar el peso. Decidió que yo era un alma bondadosa y que no tenía que cargar con una culpa tan grande por el hecho de que me había cautivado desde el primer momento en mi adolescencia, en su adolescencia, en nuestra adolescencia. Todo se apagó, si había nacido con un propósito ya no estaba, mi blanco ya no existía. O eso creí.

Años más tarde, muchos años más tarde, nos encontramos. Él lo había perdido todo, ahora era una persona normal, ya no un ser de luz si no la versión perfecta de la vida, gris y demacrado, era horrible y por eso lo odiaba. Era mi oportunidad, había cargado con la pistola por tantos años que era como un compartimiento más de mi bolso. Lo hice. Y cayó al suelo, mi propósito de vida estaba hecho. Nadie vio. A nadie le importó más.

En ambos funerales estaba yo parada, ahí, en la esquina, silenciosa. Y de mis labios salió algo más que un llanto, algo que me dijo que mi error había sido conocerlo desde hace tantos años y quedar atrapado completamente en sus redes sin medio de escape. Una risa infantil y tierna.


Submitted: February 10, 2021

© Copyright 2021 GabriellaR. All rights reserved.

  • Facebook
  • Twitter
  • Reddit
  • Pinterest
  • Invite

Add Your Comments:


Facebook Comments

More Literary Fiction Short Stories

Boosted Content from Other Authors

Short Story / Non-Fiction

Book / Young Adult

Short Story / Other

Book / Romance

Other Content by GabriellaR

Essay / Editorial and Opinion

Short Story / Historical Fiction

Short Story / Young Adult