La tragedia de Troya acto I escena V

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Status: In Progress  |  Genre: Romance  |  House: Booksie Classic


Acto I Escena V

En las calles de Troya
Entra Criseyda con un cesto y un velo



 

Criseyda: Por la pena tripartita ante la miseria.
Eh de cubrir mi rostro
Con el velo de viuda,
Sin antes estar casada.
El soldado que a mi padre,
Honradamente pidió mi mano
Y en votos nupciales hacedme
Vestir del blanco tan puro.
Esta negra vestidura tal cual aflige
Y entristece a su desdichada portadora…
La gloria que viví tan brevemente…
Aquel que nombré mi amado,
Se dispersa como neblina
Ante el sol de medio día.
Que no solo me arranco la vida,
Pero la de aquel quien fue el
Que me la otorgo junto a mi madre.
Mi padre ante una visión cuya secretividad
Apela la desconfianza a la veracidad
De aquello al que él llama profecías.
Me ha abandonado a mi suerte.
Y si un día fui alabada,
La misma mujer que sacrifico
Su felicidad por Troya.
Ahora soy una traidora.
Pues los cortes finos de corderos al brasero
Sacian mi sempiterna hambre.
El vivaz color de la granada madura,
Reaniman mis ánimos desplomados.
Ni los higos más dulces,
Endulzan mi perpetua amargura.
¿Cuándo? Oh ¿Cuándo terminara
Esta insensata guerra?


Entran Laodocos, Henioques (mujer), Armenius y varios Ciudadanos Troyanos.

Laodocos: ¿No es ella la hija de Calchas?

Armenius: Si es la misma, le vi por aquí ayer.

Henioques: Como se atreve a mostrar su vil
Persona, aquella traicionera sutileza
Que corrompe y ensucia el honor
De los que son tas respetables
Hijos e hijas de Anatolia.

Laodocos: Es una maldición andante.
¡Echémosle de aquí!

Toman piedras y guijarros del suelo y se los empiezan a lanzar.

Henioques: ¡Fuera de aquí descendiente
De aquel delator desertor!
¡Renegada, conspiradora e ingrata!

Criseyda: Voy camino al mercado,
Os ruego, dejadme pasar.
Me retirare cuando pueda comprar mi pan.

Ciudadanos le abuchean e intentan agredir
Piedad, protección, solución
O muerte brindadme.

Entra Héctor y se para frente a los Ciudadanos

Héctor: Si las bestias no se tornan
Unas contra otras.
Autoproclamados tan honrados,
nobles y respetables ciudadanos
¿Por qué vuestra merced,
Atientan contra el orden
De la naturaleza?
Aquellas que fueron vuestros
Veneradas heroínas, ahora
Villanas. Lo que fue sublime,
Retorna a lo más mundano.
Aclamada lealtad, impune falsedad.
Que fuerzas mayores moldean
Las mentes del pueblo,
A mancillar el honor de su gente.

Laodocos: Honradísimo Héctor
La familia real en su lecho de virtud.
Se atrevería a proteger
El desaire del cual la opinión pública.
Condena antiestético y vulgar.
Se concedería un favor, un servicio
A la comunidad Troyana.
Pues son aquellos quienes su vida
Apela al peligro para así protegernos
Contra los enemigos del pueblo.

Héctor: Tenéis razón ciudadanos,
Antes de príncipe soy un soldado.
Apelo mi seguridad en el campo de guerra.
Dia tras día, sacrifico mi estabilidad
Y en ocasiones la vida de mis compatriotas.
Para defender vuestras libertades.
Libertades que usáis como
Armas de agresión unos contra otros.
Tornad vuestras piedras contra nuestros sitiadores.
Mas ustedes de indecisas voluntades.
No odian la guerra suficiente para pelear en ella.
Ni celebran la paz o el orden.
Pues causan estragos y rebeliones
A los cambios de votos por autonomía.
¡Amáis la guerra, por el sacrificio de paz!
¡Esa es vuestra vergüenza!
Regresad a vuestras casas.

 Armenius a un lado: Haremos ejercicios
De nuestro libre albedrío.

Salen ciudadanos

Criseyda: Gran príncipe, oh seguridad,
Oh mensajero de los dioses.
Estoy en deuda con vos.
Me postro a vuestros pies.
Permitid besar la santísima mano,
Cuya protección es mas eficiente
Que las mismísimas murallas.

Héctor: De pie dulce dama, no hay necesidad
De elogios ni celebraciones.
Reponed vuestras fuerzas,
Comprad vuestro pan del día
Y regresad a vuestro hogar.
Le hare compañía si necesario.
Ningún otro arremeterá en contra de vos.
Armenius: ¡Mi señor fuego en la metrópolis!
¡Troya arde, supremo príncipe!

Héctor: ¿Nuestros enemigos rompieron
Nuestras defensas?
¡A las armas, guerreros desenvainen
Las espadas, preparaos las lanzas!

Sale Armenius

Criseyda mirando a lo lejos: ¡Mi hogar yace en llamas!
¡Mi Troya es devorada por el fuego!
Oh padre cual razón tenían vuestras visiones.
Mas fueron vuestras acciones
Necesarias para evitar la catástrofe
El cual fue el causante de estas.

Héctor: ¡Traigan agua! Apaguen el fuego
Del hogar de aquella vivienda.
A un lado Troya sigue intacta
Mas Criseyda se encuentra sin hogar.

Criseyda: ¿Que será de mí?
Sin hogar, esposo, padre.
Que la muerte me haga partir
De este cruel mundo.

Comienza a llorar

Héctor: Que cruel tempestad afligen
El sollozo llanto de ojos
Sedientos por las lágrimas.
¿No hay otro familiar o amistad,
Que alivie el suplicio
De esta cadena de infortunios?
Criseyda: Pandaro, mi primo pelea
En la ciudad vecina de Abydos.
Desconozco cuando regresara.
Fueron tres años desde que partió.

Héctor: Pandaro, el valiente arquero.
El regresara pronto dulce dama.
Mi padre planea una pausa a la guerra
Ante las celebraciones de Pallas.
Muchos soldados estarán de vuelta.
Hasta entonces, podréis quedaros
Con Helena, ella cuidara de vos.

Criseyda: Gracias buen señor de Troya.
Bendecido sea por sus buenas acciones.

Salen Todos

 


Submitted: March 24, 2021

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