La tragedia de Troya Acto III Escena VI

Reads: 59  | Likes: 0  | Shelves: 0  | Comments: 0

  • Facebook
  • Twitter
  • Reddit
  • Pinterest
  • Invite

Status: In Progress  |  Genre: Literary Fiction  |  House: Booksie Classic


 

Acto III Escena VI

Entran Héctor, Alejandros, Deifobo y Heleno.

Héctor: Hermanos míos, distinguidos camaradas.
Me enorgullece compartir este bendito
Linaje. Pues, es la sangre de Troya
La que recorren nuestras azules venas.
Son vuestras manos, oh aquellas
Encallecidas manos de tanto empuñar la espada.
Que libres de indecisión, luchan con vigor.
Tienen mi aprecio hoy y siempre.

Heleno: Estoy agradecido con el dios Apolo,
De él provienen mis visiones.
Estas plasman un futuro de paz y lucro.
Hermanos, míos, viviremos una larga vida,
Y el día llegara en el que nuestra posteridad
Vestirá nuestra armadura.
Si, aquellos jóvenes fuertes, inspirados
Por estas nuestras hazañas.
Se levantaran y harán sonar los
Tambores de guerra una vez más.
Cuando ese día llegue hermanos.
Nosotros seremos sitiadores.

Deifobo: Así será hermano mío.
¡Toda Helas temblara¡
Nos temerán más que el
Minotauro en Creta.

Alejandros: Hermanos, quisiera celebrar el amor.
Por la gracia de Afrodita,
La joya de la cual engalana
La sagrada corona de la casa de Príamo.
Si, Helena, la rara y preciada maravilla
Que hace a toda Asia parecer
Una piedra de granito.
 


Héctor:  Así como el rey Laomedon hizo
Temblar a Hércules y el monstruo
De las abismales profundidades.
Nuestros enemigos temblaran,
Al escuchar el nombre de los cinco pilares.
El linaje real de Tros.
Si, aquel fundador y primer monarca.


Héctor:  Héctor, solamente somos cuatro
Aquí presentes. Troilo se ha
Retirado hacia sus aposentos.


Heleno: ¿Alguien ha visto a nuestro hermano menor?
¿En qué momento regreso al palacio?

Alejandros: Al parecer, regreso mucho antes que nadie.
Troilo solamente existe en su habitación
Y en los campos de guerra.
Esa es su rutina diaria, ya no
Da más sermones, acalorados discursos
O convive con sus tropas.
El desayuna a solas todas las mañanas.
Y mas no habla con nadie más que el solo.

Héctor: Claramente, algo cambio en Troilo.
Sus actitud no ha sido la misma,
Desde que asistió a las celebraciones
En el Paladión. Si mi memoria no erra,
Pandaro le acompañaba.
Tal vez este, podrá decirnos el motivo
De su tan repentino declive.

Heleno: El batallón de Pandaro tardara en regresar.
Le esperare en la entrada principal,
Y lo traeré en seguida.

Sale Heleno.









Héctor: Si hay algún mal, que agobie
A nuestro joven hermano, es nuestra
Responsabilidad, auxiliar su mal estar.
Recordemos que Jason sin la ayuda
De sus Argonautas, hubiera podido
Llegar a conseguir el vellocino dorado.
O a Belerofonte que sin su alado
Pegaso, pudiese asesinar a tal
Quimera de aliento de fuego.
O a Cadmo que consulto el oráculo
De Delfos tras ambular por el mundo
Buscando a su hermana Europa.


 

Deifobo: Claro que le asistiremos, solamente si Troilo,
Acepta la ayuda de su hermandad.
Además, es necesario a que renuncie a aquello
Que le causo tanto mal desde un principio.
No hay mayor mal al cuerpo, que no
Aquel que torture la mente y espíritu.

Entra Heleno con Pandaro.

Heleno: Bien Pandaro, ahora diles lo
Sucedido en el templo de Atena.

Pandaro: Altezas, grandes señores míos.
Es con gran humildad y terrible pena,
Que os revelare mi vergüenza.
Pues, en el festival del Paladión,
perdí al príncipe Troilo.
No le pude encontrar hasta que este,
Salió despavorido del templo.
Como si la mismísima diosa, hubiese manifestado.

Alejandros: Ni si quiera su guardia, conoce sus razones.

Pandaro:  Disculpe me su majestad, pero puedo llegar
A saberlas si ustedes así lo desean.
Durante mis servicios como guardia.
Logre, por unos instantes, romper
La armadura de su discreción.
Troilo me mostro muchas verdades
Y debilidades que el esconde.
Si me dejan a solas con él,
Puedo saber la cause de su malestar.

Héctor: En ti nuestro Troilo ha encontrado un
Confidente oído al que este puede
Compartir secretos del cual, su misma familia
Desconoce por causas que no entendemos.
Entonces Pandaro, vuélvete aquel pilar
Donde aquella juventud pueda reposar
Y suspirar sus aflicciones.
¿Todos estamos de acuerdo?

Alejandros: Concuerdo contigo Héctor.

Heleno: No pude hablar a razón con él,
Quizás Pandaro tendrá éxito.

Deifobo: No me opongo ante la propuesta.

Héctor: Muy bien Pandaro,
Conoces a Troilo mejor que nosotros.
No es necesario instrucción alguna.
Mirad aquí viene el príncipe ausente.
Buen día señor Troilo.

Salen Héctor, Deifobo, Alejandros & Heleno.

Entra Troilo con Angustia e ira invisibles.


 Troilo: Buen día a ti Pandaro,
Discúlpame, no me percate
De tu presencia.

Pandaro: príncipe Troilo, no tiene nada
Que disculparse, me parece que
Algo está usted perdido en pensamientos.
¿ Es que hay algo que le agobie señor mío?

Troilo: Vamos, que somos guerreros, no,
Orgullosos y valientes soldados.
¿Por qué habría de suplicar mis dolencias?
No son las cuestiones de nuestra vida,
Lo que me mantienen tan pensantes.
Sino que, busco motivos y explicaciones
A incesante sueños. Son aquellas experiencias
Que me roban de una noche de reposo.

Pandaro: ¿Sueños, príncipe Troilo?
Si me lo permite, me gustaría
Familiarizarme con la naturaleza
De la lejana tierra del cual
Tan a menudo visitamos,
Pero tan misteriosa desconocemos.
Hipnos, tan gentil y misericordioso,
Recorre todo Lemnos para brindarnos
Sus reconfortantes cuidados.

Troilo: No Pandaro, no es Hipnos quien
Me visita todas las noches.
Veras, hay ocasiones en las que
Una vez logro concebir mi reposo.
Oneiros, me toma de la mano
Y este me traslada hasta un bosque.
Una cierta arboleda de tal verdor
Del cual, en un riachuelo corre agua
Tan pura y cristalina.
Es ahí, cuando un venado macho,
De ornamenta floreada me llama
Con sutil movimiento.
Le sigo sin detenerme y sin mirar atrás.
Cuando este, se detiene en un claro,
Donde, acostada sobre una cama de roca.
Una mujer hermosa me aguarda.
Me le acerco y sin dudar me recuesto,
Dejando que mi cabeza, se posicione
Sobre su regazo.
Ella, con gentileza acaricia mi cabello,
Sus manos tan ligeras y suaves
Te aseguro, que no hay tela que
Pueda comparársele con tal pulcritud.
 

Pandaro: Su majestad, usted ha ganado
Los favores de Afrodita,
Escuchad, esta le ha bendecido,
Pues su presencia es notable
En este su sueño.
Troilo: ¡Ingrato Adonis que prefirió,
Cazar al jabalí antes de ceder
A los avances de la encarnación del amor!

Pandaro: Aunque Afrodita haya sufrido por su muerte.
El jabalí hizo justicia ante aquel
Que desprecio a esa diosa.

Troilo: Aguardad Pandaro, que cuando
Quiero reciprocar una dulce caricia
A la inmortal Afrodita, siento plumas y garras.
Son como si un águila, enterrase sus talones
Afilados en mis brazos.
Eh aquí, cuando una tristeza, más que dolor
Me dominan por completo.

 

Pandaro: Muy curioso este sueño, amo Troilo.
Estoy consciente del castigo
Divino de Prometeo, tras regalar el fuego.
Como un águila devora su hígado.
Y como cada noche, este se regeneraba.
Este es su ciclo de tortura eterna.

Angustia le susurra algo a Troilo en el oído.

Troilo: No hay fuego, no hay tormento.
Solo un insoportable lamento.
Es por eso que durante el día.
Decido permanecer en mi aposento.

Pandaro a un lado: Eso explica su ausencia, su retraída conducta.
Hacia Troilo:  Pero mi señor, a pesar de esto,
Le eh visto pelear valerosamente.
¿Cómo es que esto no afecta su
Disposición al combate?
Cualquier error, por más leve que parezca,
Puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.

Ira le susurra algo en el oído

Troilo:  Eso es otro sueño del cual,
Me mantiene alerta siempre;
En esta ocasión, llevo conmigo
Puesto una armadura que desconozco.
Poseo armas que son ajenas a las mías.
Lucho contra adversarios que no reconozco.
Su líder, un gran hombre de gran estatura,
Que porta una lanza el doble de su tamaño.
Pelea contra mi desde el alba, hasta el amanecer.
Mas, ni el, ni yo nos coronamos campeones.
Sabed, Pandaro, que cuando soy dueño
De aquellos artefactos, soy invencible.
Lo que aprendí en sueño, desato mi ira
Contra mis enemigos.
Pues, antes de despertar, un hombre
Vestido con la túnica de piel de tigre.
Me habla y sus palabras me hacen enfurecer.

Pandaro: Ares, le incita al combate.
Este, hace de usted, su espada.
Pues, solo él es capaz de convertir
La incertidumbre en valor.
Y así, crear de la pena,
Un desmesurado furor.

Angustia le susurra en el oído a Troilo.
Entra cupido vendado, ahuyenta a ira y enseguida comienza lidiar con angustia.
Troilo se quiebra y comienza a llorar frente a Pandaro.


Troilo: Pandaro, dime buen Pandaro.
¿Qué debo hacer para liberarme
De estas mis penas?
Oh, ayúdame dulce corazón.
Que sea solo tu ser el que
Escuche este mi lamento.
Sálvame de mi cruel sufrimiento.
Retira este gran dolor, sana esta herida.
Es esta lesión la que me hace enemigo
De la comida, rival del sueño.
¿Como puedo defenderme de aquello
Que me llena de tanto placer y pena?
Este tormento, es el viento que hace
Divagar mi navío, hasta aventurarse
Hacia el rio Estigio.
Mis deseos arden con tal descontrol.
Que la llama de mi alma.
Siento su calor por mis fiebres,
Seguidos por estrepitosos escalofríos.
Agonizantes temblores que queman
Y hielan mi cuerpo entero.

Pandaro:  Joven príncipe, aunque yo no sea
Cirujano experto en el movimiento
Planetarios, culpables de causar
Tales molestares en la mente.
Estoy familiarizado con los cuatro
Humores básicos que rigen la salud.
Reconozco el mal del cual padece.
Y si me diagnostico llegase a ser
Correcto, cuando termine la guerra.
Me despojare de mis armas
Para dedicarme a esta disciplina.
Si padece de fiebres, escalofríos,
Seguidas por palpitaciones.
Desafecto por la comida.
Falta de sueño sin agotamiento.
Hay un veneno, muy potente
Que recorre sus venas.
El amor es la causa de su enfermedad.


Troilo: ¡Cual cruel eres destino!
Te mofas de mi cuando
A mis camaradas sermoneaba,
En contra de los que abiertamente
Su amor expresaban.
Lo insensato que era
La labor de adular mujeres.
Miradme, Pandaro, ahora yo soy el
Que desata esta trampa, que no me logro soltar.
Cual sabias fueron mis palabras,
Las que ahora amargan mi paladar.
Si, la doctrina a la que me apego,
Me hiere cada vez que recuerdo
Lo pronunciado por mí, para
Desacreditar el amor.
Ahora, ese hermoso ser cuya existencia
Hace de mi un morrongon.
Imaginad Pandaro, la bella imagen
Cuya mirada tan cálida y fría.
Pudo concretar su estancia en mi mente.
Con tan simple defecto del haber
Rozado sus labios con los mios.
Pues fue ante la presencia de Atena,
Que selle mis deseos y libere
Mi cariño encadenado.
Su placer, al cual ella permuto.
Es mi gran pena el desconocerle.
Su nombre Pandaro, ignorolo.
No hay nada en esta vida
Que llegue a desear.
Heme aquí convertido,
En la fuente de martirio, en fosa de amargura.
Todo por un dulce enemigo.

Pandaro: Recuerdo, mas si no me equivoco.
Que usted salió en gran apuro del templo de Atena.
Fue en ese entonces, donde poco antes,
Mi prima Criseyda huyo despavorida.
¿Es esta la mujer de la que habla?
¿Puede ser Criseyda la fosa de su dolor?

Troilo abraza a Pandaro con gran aprecio.

Troilo: ¡Pandaro, no hermano mío! No hay hombre
En la tierra que pueda hacerme mas feliz.
Decidme de nuevo su nombre, os ruego.
Déjame escuchar ese beatifico nombre.
El peso que alivias de mis hombros.
El suplicio de mis incógnitas sin respuestas.
La serenidad hecha palabra.
Dame este mi calma y sosiego.

Pandaro: Criseyda, ¿Esta seguro de esto?
Dudo que mi prima pueda robar algo
Mas que la serenidad de la gente.
¿Ella te otorgo tal furor?

Troilo: No hay nadie que le iguale,
En este mundo o el Olimpo.
Ayúdame a conquistar su corazón,
Vuélvete mi emisario, mi embajador.
¿ Harías esto por mi hermano Pandaro?


Troilo: Oh Criseyda, amada Criseyda aguarda un poco.
Nunca me separare de ti.

Sale Troilo.


Pandaro: Si esto le traerá la paz, acepto esta tarea.
Así, cuando me vaya de Troya,
Habrá alguien que cuidara a Criseyda.
Que mayor gusto más que un miembro
De la casa real. Que gran oportunidad.


Sale Pandaro.


 


Submitted: May 16, 2022

© Copyright 2022 anonymous 1520. All rights reserved.

  • Facebook
  • Twitter
  • Reddit
  • Pinterest
  • Invite

Add Your Comments:


Facebook Comments

More Literary Fiction Scripts