Donde todo empezó Vol. 2

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Status: Finished  |  Genre: Other  |  House: Booksie Classic

¡Y seguimos con la participación de la Presidenta del Consejo Estudiantil!

Chapter 12 (v.1) - Capítulo 2: Somnoliento y con problemas - En la escuela… - Parte 7

Submitted: May 15, 2016

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Submitted: May 15, 2016

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Capítulo 2:
Somnoliento y con problemas
En la escuela…

Parte 7

Ni bien se presentó a mí como la Presidenta del Consejo Estudiantil, inmediatamente intenté formular una razón por la que ella me podría conocer.

En lo único en que sobresalía era en mis notas, eso tal vez me había puesto en la vista del consejo estudiantil. Sin embargo, eso me resultó irrelevante, pensándolo un poco, incluso pensé en el festival deportivo, pero aun así no estaba del todo convencido.

¿Qué es lo que el consejo…? No, ¿qué es lo que la presidenta quiere de mí?

Estaba en un inesperado dilema y obviamente no tenía ni la menor idea de cómo reaccionar. Pero viéndome distraído, la presidenta continuó:

  • Listo, ahora que me he presentado, iré directo al grano.
  • Verás, Shion-kun. Esta mañana, te vi en la azotea.
  • ¡…! ¿Qué…?

Al escuchar esas palabras que provenían de la presidenta, quien me miraba con total confianza de sí misma y con una picardía atrayente, sin poder evitarlo, dejé caer nuevamente mi maletín.

  • ¿Q-qué acaba de decir Senpai?

Intenté mantener mi compostura mientras tragaba saliva involuntariamente.

  • Lo que escuchaste Kouhai.

Y ella me siguió hablando de la misma manera, como diciendo “De aquí no sales hasta que me digas todo”.

¿Qué hago? ¿Qué hago? ¿¡Qué hago!? ¡Maldición!

Tragué saliva una vez más, mientras le exigía a mi cerebro una inmediata solución.

  • ¿No vas a decir nada en tu defensa?
  • ¿Qué puedo decir…?

Pero no tenía ni la menor idea de qué hacer, estaba completamente acorralado, pero aun así no podía darme por vencido y obligué a mi cerebro a trabajar. Sin embargo, no necesitaba hacerlo, pues todo dio un giro de 180 grados, al escuchar sus siguientes palabras con un tono enojado mientras estrechaba sus brazos.

  • Mo~ Al menos trata de formular una excusa, así no es nada divertido.
  • ¿Eh?

Espera un momento, ¿qué tipo de interrogatorio es este?

Ante sus palabras, que revelaban su verdadero motivo por retenerme, por fin pude ver una pequeña luz en este pequeño momento de desesperación, y apostándolo todo por la suerte, finalmente le pregunté:

  • Mm… ¿estaba mal ir a la azotea?
  • Shion-kun, ¿me lo dices en serio?
  • Pues… ¿sí?
  • Esto no puede ser cierto. – Sonó deprimida con una expresión de no poder creer lo que acaba de oír. – Shion-kun, parece que no lo sabes, pero la entrada a la azotea está prohibida, ¿debo suponer que es porque eres un estudiante relativamente nuevo? ¿Esa es tu escusa?
  • Uf, menos mal.

Estaba tan agradecido por mi suerte que no pude evitar relajarme mientras frotaba mi frente con la parte trasera de mi mano.

  • ¿De qué estás aliviado? – Ella se inclinó hacia mí con las manos en su cintura luciendo algo enojada.
  • No, nada, Senpai. – Intenté defenderme mientras levantaba mis manos en señal de inocencia – Pero si es así, ya no subiré a la azotea antes de iniciar clases.

Ante mis palabras, que a pesar de ser mi senpai, me dirigí a ella de manera informal, ella empezó a presionarme con la mirada, acercándose aún más.

  • Entonces, me estás diciendo que no solo subes en las mañanas, ¿no?
  • ¿Qué le hace pensar eso Senpai? – Desvié la mirada e hice una mueca admitiendo mi culpa intencionalmente.
  • Y ni siquiera piensas en sentirte culpable. Pareces necesitar un castigo, Kouhai.
  • Pero, Senpa- (¡...!)

Espera un momento… ¿Por qué estoy jugando y hablando tan amigablemente?

Cuando por fin me di cuenta de que me estaba comportando demasiado amigable con una persona que recién conocía, le devolví la mirada, haciendo que ella retroceda súbitamente.

¿Por qué me siento tan tranquilo conversando con ella?

No entendía la razón detrás de mis acciones y tratando de responder a ese misterio empecé a mirarla fijamente y sin darme cuenta, hice que me empezara a mirarme un tanto dubitativa.

Pero lo que más me pregunto es… ¿Por qué la abracé?

  • Hanazawa-senpai. – Mi voz se tornó seria.
  • ¿Sí?

Ella se encontraba confundida ante mi repentino cambio de humor, pero no le tomé importancia a ello y continué:

  • ¿Nos conocemos de algún lado?
  • ¿A qué viene esa pregunta? Es-
  • Solo respóndame, por favor.

Dudó un momento, pero al final me respondió.

  • No lo creo, solo te reconocí por la fotografía en tu expediente.

Ya suponía ese hecho, pero aun así no me sentía satisfecho, necesitaba escuchar más.

  • Sen-
  • ¡Alto ahí Kouhai! – Ella puso su palma derecha frente a mi rostro. – Yo soy la que debería estar haciendo las preguntas. Pero… – No continuó sino que dirigió su mirada hacia la ventana, un tanto decepcionada. – Ya es muy tarde para seguir.

Guiado por su mirada, volví mis ojos hacia donde ella lo hizo. A través de la ventana, la noche prácticamente había cubierto todo.

  • Shion-kun, por ahora, aquí lo dejaremos. – Recogió su maletín – Pero ahora tienes en claro que subir a la azotea está prohibido.
  • Pero-
  • No aceptaré excusas, Shion-kun.

Diciendo eso, estiró su brazo izquierdo para revelar un pequeño reloj de pulsera.

  • ¡A este paso…!

En un instante llegó a la puerta, pero antes de pasar por ella, se volvió una vez más a mí, señalándome con su dedo índice y con una pícara sonrisa me dijo unas últimas palabras.

  • Ya estas advertido.

Y empezó a correr.

Se despidió así, sin más.

Pero…

¿Crees que me quedaré aquí, sin hacer nada?

Pero por alguna razón, no podía permitirme dejar las cosas de esta manera, así que cogí mi maletín y empecé a correr hacia la salida con el fin de alcanzarla. Las gradas no estaban muy lejos y apenas salí del aula la avisté e inmediatamente la llamé.

  • ¡Senpai!

Ella ya estaba a punto de bajar cuando escuchó mi voz, y es cuando giró su cabeza hacia mí al intento de responder a mi llamado. Pero el intentar frenar deliberadamente, poniendo un pie delante, hizo que ella se resbalara.

  • ¿Eh? – Se escapó de sus labios.

Y sin poder evitarlo, ella pisó el vacío sin poder controlar su centro de gravedad.

Frente a mis ojos, el cuerpo de senpai caía lentamente, mientras giraba boca arriba desapareciendo de mi vista tras la pared de las escaleras.

Intentó cogerse de algo, pero fue inútil, su cuerpo estaba destinado a caer sin tener la menor oportunidad de salvarse, sin siquiera poder pedir ayuda.

Era algo inevitable.

Pero también… era algo que no iba a dejar pasar.

Sin siquiera pensarlo, tiré mi maletín y me abalancé hacia ella y…

 

  • Haa… justo a tiempo… haa…

Aun estando algo agitado, no podía dejar de mostrar mi gran alivio.

Sin haberlo pensarlo dos veces, había utilizado mi nueva habilidad en un instante. Aún no era capaz de usarlo tan rápidamente, por eso, el hacerlo ahora me llevó al límite.

Apenas había logrado cogerla de la mano en el último instante, mientras utilizaba mi otra mano para sujetarme al barandal de las escaleras.

Si no fuera porque estiraste los brazos, no lo habría contado. Gracias a Dios, gracias a Dios…

Inundé mi corazón con esos pensamientos. No sabía la razón, pero me sentía demasiado aliviado que incluso sentía la necesidad de reír, y extrañamente, también el de llorar.

  • U-um, Shion-kun.
  • ¿Sí? – Respondí aún ensimismado en mis pensamientos.
  • ¿Podrías dejarme?
  • ¿Mm? – Levanté mi cabeza.

Estábamos frente a frente, cuerpo con cuerpo, demasiado cerca, tanto que un poco más y nosotros… Bueno, al ser consciente del calor de su cuerpo me alejé frenéticamente.

¿¡Otra vez!? ¿¡Cómo es que volvió a terminar así!? En serio… debe de haber algo malo conmigo. ¿Por qué estoy actuando de esta forma? – Alejado a cierta distancia y sin saber cómo disculparme, mi cabeza empezaba a dolerme.

  • G-gracias.

En medio de mi caos mental, un hilo de voz llegó a mis oídos, y como apenas lo oí, solté un sonido de duda.

  • ¿Mm?
  • Gracias por ayudarme.

Esta vez la oí claramente. Sus mejillas mostraban un tenue rubor y evitaba verme directo a los ojos. Verla así ciertamente me incomodó un poco y sentí mi cara calentarse un poco, y como tratando de liberarme de ese extraño sentimiento, intenté disculparme inmediatamente.

  • No, no, no tiene por qué darme las gracias, fue mi culpa después de todo.
  • Pero aun así… ¿Por qué volviste a abrazarme?

De repente ella volvió a mirarme fijamente pero con una cara acusadora.

¡¡UGH!!

  • Intenté olvidar el anterior, pero ahora tú…
  • Eso…

Yo también estaba confundido y no podía encontrar una forma de explicar lo que estaba haciendo, incluso pensé que cualquier cosa servía pero nada llegaba a mí.

*Mirada*

Ya habían pasado algunos segundos y aún no le respondía, y como cansada de esperar, ella empezó a presionarme con su mirada, la cual me consumía intensamente.

  • Ni yo estoy seguro… – Empecé a frotarme la nuca. – Solo me sentí muy aliviado, tan aliviado que… no me di cuenta de lo que hacía.
  • … – Seguía presionándome con la mirada.

Era claro que no me iba a creer, aún si estaba diciendo la verdad. ¿Quién abrazaría a alguien que acaba de conocer sin una razón de por medio?

  • Solo olvídelo por favor. – esta vez lo pedí inclinándome y hablando un poco más formal – Esta vez le aseguro que no volverá a suceder.
  • ¿Qué tipo de chico pide olvidar algo así, después de hacerlo?
  • ¿Mm? ¿Senpai?
  • No, no es nada.

Apenas pude oír lo que dijo, pero al tratar de confirmar sus palabras, ella me respondió un tanto molesta mientras agitaba su mano tratando de despejar su mente.

  • De todos modos, Shion-kun. ¿Por qué me detuviste?
  • Ah, eso… solo quería preguntarle algo.
  • Mm… y… ¿una pregunta?
  • Si, quería preguntarle ¿Qué hacía usted en la azotea? – Cambié mi voz a una más formal pero a la vez insinuante a encontrar la verdad detrás de sus acciones.
  • ¿Eh? ¿Yo...?

Por solo un instante, solo un instante, ella desvió la mirada como si buscara algo, pero sus movimientos eran tan neutrales y rápidos que no cualquiera se hubiese dado cuenta.

  • Estaba patrullando. – Levantó su dedo como si me enseñara algo – Sí, entre todos los miembros del consejo decidimos dar una revisión sorpresa a esos lugares prohibidos para los estudiantes ya que últimamente estábamos recibiendo varias quejas.

Su actitud era calmada, pero sus palabras y expresiones tan minuciosas para decirme su escusa, de alguna forma la delataban. Sin lugar a dudas sentí que ella estaba mintiendo.

  • Ohh, ya veo, debe tener muchas responsabilidades. – Agregué de forma capciosa.
  • Claro, después de todo soy la presidenta.
  • Bueno, ahora no sé cómo contradecir su mentira, ya que parece muy conveniente para su cargo.
  • ¿Eh?
  • Pero bueno… – Cogí mi maletín, saqué un papel y se lo entregué – Perdón por recién hacerlo pero tome, tengo permiso por parte del director, ahí le explica el porqué.
  • ¿…Qué?

Tardó un poco en responder, pero recibió el papel y luego de revisarlo me lo devolvió como aguantándose su decepción.

  • Parece real.
  • ¿Acaso parezco alguien capaz de falsificar algo como esto?
  • Kouhai, siendo tú quien hace ese tipo de cosas, no espero menos.
  • ¿De verdad? – La miré desconcertado.
  • Está bien, lamento los problemas que te ocasione. – Me dijo después de suspirar, poniendo una cara de aceptación, pero por alguna razón sentí que estaba bastante animada.
  • No, no se preocupe, fue mi error no haberle mostrado ese papel desde el principio.
  • Entonces, con el problema resuelto…. – Cogió su maletín y agarrándolo con ambas manos detrás suyo, se dirigió a mí con una sonrisa – ¿Vamos?
  • ¿Mm? ¿A qué se refiere?
  • ¿No es obvio? – se acercó más y movió lentamente sus brillantes labios – me vas a es-col-tar.

Esas palabras hicieron que mi cerebro vagara por unos momentos en el vacío infinito, para finalmente soltar un sonido de desconcierto.

  • …. ¿Eh?


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