Donde todo empezó Vol. 2

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Status: Finished  |  Genre: Other  |  House: Booksie Classic

¡Y aquí vamos con el tercer capítulo de ésta, mi primera novela, "Donde todo empezó"!
Sí, sé que no es nada de otro mundo, pero estoy dando lo mejor de mi para escribirla.
También sé que es parte del montón pero no pienso quedarme solo en ella.

Chapter 15 (v.1) - Capítulo 3: Miedo - Reencuentro inevitable - Parte 1

Submitted: May 25, 2016

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Submitted: May 25, 2016

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Capítulo 3:
Miedo
Reencuentro Inevitable

Parte 1

  • ¡Buenos días!

Shimizu nos saludó con una radiante sonrisa mientras se movía a mi lado derecho.

  • Buenos días.
  • ¡Buenos días!

Y nosotros respondimos unos después de otro; yo normalmente con un ligero asentir, y Mike, quién estaba a mi costado izquierdo, lo hizo moviendo sus manos de un lado a otro como una chica más. Pero por algún motivo, Shimizu le devolvió el gesto de la misma manera, para luego volverse a mí e inclinarse como si estuviera buscando mis ojos.

  • ¿Ya te sientes mejor, Shion-kun?
  • Mm… ah, sí, ya casi me he recuperado por completo.

Entendí que se refería a mi cansancio de ayer, y le respondí mientras me acomodaba los lentes.

  • Qué bueno.

Ella parecía feliz, mostrando una linda y reconfortante sonrisa mientras volvía su mirada hacia adelante.

  • No le creas Shimizu-san, ya debe estar preparando su próxima salida.

Sin embargo, Mike, en algún momento, se le acercó y le susurró aquellas palabras mientras se tapaba la boca, como si estuviera dándole un reporte secreto.

  • No lo creo, Ruiz-san. – Dibujó una falsa sonrisa. – Ya sabe muy bien qué le puede pasar si lo intenta otra vez.

Justo cuando quería “decirle” algo, por no decir “masacrarlo”, la voz de Shimizu me detuvo, no solo mis palabras sino también mi corazón.

  • Ah… haha hahahaha…

Esa sonrisa me obligó a tragar saliva, incluso Mike se dio cuenta de que no debía seguir y al final no pudo hacer más que soltar una carcajada a medias.

  • ¿Por qué no te puedes mantener callado? No le des ideas.

Estaba claro que cualquier palabra suya podría ocasionar un grave problema, pero conociendo su inclinación a ocasionarlos por diversión, era necesario decírselo en palabras, y en forma de susurro para que Shimizu no me oiga.

  • Lo siento hermano, pero mi espíritu me decía que debía hacerlo. ¿Me comprendes?

Mike me respondió de la misma manera, pero este pequeño intercambio de palabras hizo que Shimizu se me acercara una vez más con esa sonrisa acusante e intimidante.

  • Shion-kun, ¿acaso estaban hablando de otra cosa?
  • No, no, no hay nada más. No le hagas caso Shimizu.
  • Pero…
  • Todo está bien, Shimizu-san. – Mike intervino con una inocente sonrisa. Por un momento pensé que me ayudaría. – No es como si me estuviera amenazando para me quede callado de su próxima excursión.
  • ¡…!

Como dije, por un momento pensé que me ayudaría, pero sus palabras hicieron que tanto Shimizu como yo nos quedáramos callados por un momento, ella abriendo sus ojos de sorpresa y yo… por un momento creí que mi saliva se había convertido en sangre. De todos modos, fui el primero en reaccionar, e intenté hacerle un agarre de cuello y hacerle confesar.

  • Uy, ya se enojó. – Diciendo esto, Mike me esquivó y se puso a correr hacia adelante, y de no muy lejos recién se despidió. – ¡Nos vemos Shimizu-chan, y por favor, no me hagas caso, fue una simple broma!
  • Ha… – Suspiré.
  • Jejejeje. Tan energético como siempre, ¿no?
  • Desafortunadamente. – Asentí en forma de queja.

Sin embargo, nuestra pequeña charla término ahí y de repente el silencio se abrió paso.

Habían pasado dos semanas desde la última vez que caminé a la escuela junto a Shimizu. Estaba completamente seguro de que aún no me había perdonado del todo por mi desaparición, eso quedó claro por la disque broma de Mike, pero en sí, me han pasado tantas cosas (demasiadas), que ya no sabía en qué pensar.

Después de tanto tiempo, esta era mi primera oportunidad de poder estar a solas con Shimizu y no tenía ni la menor idea de cómo comenzar.

Por lo menos, me disculparé una vez más.

Aunque ayer lo hice, no era mi mejor día, apenas pude soportar sus palabras, sin contar que con el cansancio físico que ya traía a cuestas ni siquiera fui capaz de poner atención a lo que me rodeaba.

  • Shimi-
  • Shio-

Hablamos al mismo tiempo, callándonos al instante.

  • …¿Q-qué me querías decir? – Empecé de nuevo después de un pequeño silencio muy incómodo. Incluso sentí un poco de calor en mi rostro.
  • No, tu primero, por favor.
  • Pero yo pregunté primero.
  • Ah~

Puso una pequeña sonrisa, algo torpe, pero linda. Y sin que me diera cuenta, ella ya había sacado un libro que ahora tenía entre sus brazos, pegado a su pecho.

  • Entonces… – Levantó el libro, cubriendo parte de su boca – A-ayer no tomaste atención a las clases, a-así que pensé… si podría ayudarte con ello.

No podía mirarme de frente y sus mejillas estaban claramente rojizas. Había cambiado totalmente el ambiente y el objetivo que tenía en mente.

Bueno, si ella quiere dejarlo así, igual lo haré. – Suspiré y decidí dejarlo así, pero aparte de ello, lo que también rondaba por mi mente era si aún seguía en pie lo de mi castigo.

  • Gracias, eso me será de gran ayuda.
  • ¿De verdad?
  • Si, pedirle a Mike sería un incordio, así que sería mucho mejor pedirte el favor, claro, si no es mucha molestia.
  • No, no, con todo gusto lo haré. – Parecía muy feliz, mientras nuevamente llevaba el dichoso libro sobre su pecho.
  • Entonces, ¿Cuándo sería el mejor momento?
  • Mm…

Ante mi pregunta, ella puso una linda expresión mientras pensaba, mirando hacia adelante. Sinceramente, me gustaba verle hacer ese tipo de expresiones.

  • No creo que sea posible durante el almuerzo… – Puso su dedo índice en sus labios, para finalmente girarse hacía mí. – Solo quedaría hacerlo después de clases.
  • Por mí no hay problema.
  • Entonces… ¿vamos a la biblioteca?
  • De acuerdo. – Asentí con un ligero movimiento de mi cabeza.
  • Bien, será para después de clases, en la biblioteca. No te vayas a olvidar Shion-kun. – Volvió a repetir el plan con más entusiasmo.
  • Si, de eso no te preocupes. – Sonreí un poco, contagiado por su alegría.
  • ¡Hm! – Y al verme sonreír, ella también lo hizo pero con más ternura y alegría.

Ahora que recién pude conversar con ella, empecé a sentirme bastante tranquilo. Pero lo raro es que, por alguna razón, sentí unas ganas increíbles de hacer algo más. No sé la razón pero quería acercarme más a ella. Para explicarlo mejor, era como tener el impulso de tomarla de las manos, incluso rodearla con mi brazo, y… bueno, estábamos en Japón, y hacer eso solo lo harían personas bastante cercanas, y yo no creo que lo seamos tanto para hacer algo así.

Ahora que lo pienso, esta sensación era similar a cuando volví a la aula después de pelear con la pelirroja. Aún no entendía por qué lo hice esa vez, pero eso no significaba que podía hacerlo cuando yo quisiera, eso era obvio, pero pensar en eso me llevó a recordar lo que pasó ayer.

¡Ugh! Ahora que recuerdo. Ayer… lo que le hice a senpai ¿No fue demasiado extraño? Apenas la conocí y la abracé, pero no fue solo una, sino ¡dos veces! ¡Mierda! ¿Qué estaba pensando en ese momento?

¿Por qué rayos hice eso? De seguro… de seguro ella piensa que soy alguna clase de hombre que no tiene moral. – Trague saliva. – ¡Ahhhhh, con solo pensarlo me vuelvo loco!

  • Uhm, ¿Shion-kun?
  • ¿Eh?

Al escuchar su voz, por fin logré salir de mi trance.

  • ¿Te pasa algo malo? Desde hace rato, te estabas comportando raro.
  • ¿Eh? ¿A-a que te refieres?
  • Es que de la nada empezaste a mirarme. N-no sabía la razón, ya… ya que no decías nada. – Por un momento, miró hacia adelante como escapando de mis ojos. – Pero después… empezaste a mover tu cabeza, parecías confundido, como desesperado.

¿Eh?

Esto era malo, algo realmente malo estaba pasando conmigo y no entendía la razón de mis acciones. Primero fue Shimizu, después Senpai y ahora no puedo ocultar mis emociones.

  • ¿De- de verdad?

A pesar de estar totalmente aturdido por mi forma de actuar, intenté responderle de alguna forma.

  • Mhm – Asintió inocentemente para después mirarme de otra forma. – Shion-kun… ¿Podría saber… en que estabas pensando? – Me presionó con una mirada sospechosa.
  • No, no, no es nada – Inmediatamente me puse nervioso, sin saber cómo controlarme.

Tranquilízate, tranquilízate, este no es momen-

Pero no se me dio tiempo de pensar más.

¿La razón?

Pues la razón era muy simple. Mientras caminábamos había otra persona, una chica para ser precisos, que luego de estar corriendo silenciosamente hacia nosotros, ella saltó, o para ser más precisos, ella dio un enorme salto y en el proceso de caída, apuntó a un solo lugar, a una sola persona. Yo, obviamente.

Giré inmediatamente, por reflejo, y logré bloquear su pie con mi mano derecha, apoyada con mi otra mano, sobre mi pecho. También, incliné un poco mi cuerpo, poniendo un pie atrás para suprimir toda la fuerza de impacto. Fue una estupenda patada, pero al ver frustrado su ataque, esa chica dio un pequeño impulso hacia atrás, para terminar cayendo elegantemente en un salto mortal invertido con las piernas extendidas.

  • ¡Wow! – Shimizu parecía sorprendida, e incluso dio unos pequeños aplausos – Yuki~ eso fue increíble.
  • Gracias, gracias Aika – Tachibana le agradeció como si fuera alguna clase de músico al término de su presentación.

Si hablamos de mí, sería que estaba admirado por la potencia de su patada, pero sin embargo, no podía dejar las cosas así.

  • ¡Hey! Tachibana.
  • ¿Qué?

A pesar de que me acaba de atacar, físicamente y sin fundamento alguno, ella me respondió con frialdad al volverse a mí. Pero antes de que tenga tiempo de reaccionar y de forma de que Shimizu no me pudiera escuchar, me moví en un instante a lado suyo y le susurré al oído:

  • Quiero confirmar de qué color son, ¿puedo?

No le tomó ni un segundo en darse cuenta a lo que me refería.

  • ¡Tú!

Estaba totalmente furiosa, y sin restricción alguna, me lanzó un colosal golpe directo a mi rostro. Pero nuevamente frustré su ataque, esta vez con la mano izquierda sujetando su pequeño pero fuerte puño. Sin embargo, no pude suprimir la pequeña onda de choque que causó y que cruzó cerca de mi oído.

  • Eso duele, Tachibana.

Su cara estaba totalmente roja, mientras presionaba sus dientes llenos de furia. Sinceramente y extrañamente se veía muy linda de esa forma.

  • ¿¡Cómo te atreves hablarme así!?

Su ira parecía aumentar aún más.

  • Yuki, Shion-kun ¿Qué pasa? – Al vernos así, Shimizu se acercó con tono preocupado.

Solté su mano y me hice a un lado mientras inclinaba mi cabeza hacia abajo, ocultando mi rostro.

  • ¡Aika, este tipo-!

Aprovechando ese momento, Tachibana intentó decirle, pero se quedó trabada con sus propias palabras. No dijo más. Estaba ahogándose en sus propios pensamientos, enfrentándose en un duro debate, sobre decirle o no.

  • Guk--, ku…hm – Mientras tanto, yo ya no podía controlar mi cuerpo, que empezaba a temblar ligeramente.

No… ya no puedo aguantarlo más.

  • ¿Shion-kun? – Viéndome así, Shimizu habló preocupada.
  • Ku-kuku… ¡Ptf! ¡Hahahahahaha! – Empecé a reírme tapándome la boca, para finalmente hacerlo abiertamente. – ¡Hahahahahaha! ¿¡En verdad te lo creíste!? ¡Hahahahahahaha! ¡No, no puedo controlarlo, hahahahahahaha!

Tachibana me miró confundida y Shimizu estaba sorprendida, pero no hice nada para explicarles.

Intentándo calmarme, me volví a Tachibana. Ella se veía más intranquila, incluso sus mejillas cambiaron su tono rojo. Pero para mí, en este momento, no sentía la necesidad de bloquear mis expresiones.

  • Tranquila. – Hablé con calma, pero sin perder el ánimo, incluso me di el lujo de mirarla con un poco de menosprecio. – No he visto nada, pero para la próxima, piensa bien en la forma en que atacas.

Me alejé de ambas, caminando en dirección de la escuela.

  • ¿En verdad crees que te creeré? – Reaccionando un poco tarde, incluso dejando a Shimizu aun confundida, Tachibana dio unos pasos hacía mí.
  • Tu elije. – Miré hacia atrás sin dejar de caminar, pero aun mostrando una sonrisa. – Pero si no me crees, ¿Por qué me creíste cuando te dije “eso” en primer lugar?

Termine de decir ello y nuevamente me volteé en dirección a la escuela.

  • ¡Apúrense! – Levanté mi brazo mientras caminaba – ¿O quieren llegar tarde?

***

  • ¿Qué pasó Yuki?
  • No lo sé, pero es como si fuese alguien más.

Ambas chicas quedaron extrañadas, pues era la primera vez que le veían actuar tan energéticamente.

  • Pero también… aunque te suene raro, no me parece que fuese algo fuera de él mismo. – Dijo una Tachibana serena e inclinando su cabeza un poco, como recordando algo.
  • Tienes razón, yo también lo sentí así. – Dijo Shimizu sonriente, con una mano en el pecho.
  • De todos modos. – Tachibana suspiró de una forma aliviada – Vamos Aika, ese mentiroso nos dejará atrás.

Terminaron su pequeña conversación de una manera cariñosa, y empezaron a caminar para alcanzar a su extraño amigo.

***

Sinceramente, no estoy seguro de lo que estoy haciendo. Pero aunque suene raro, después de hacerle esa broma a Tachibana, me siento más fresco.

¡Espera! ¿Acaso le hice sonrojar?

Me pareció tan curioso provocar ese cambio en ella, que lo pasé por alto en ese momento, pero ahora…

Oh… parece que acabo de encontrar la fórmula secreta de su madre., o tal vez sea algo diferente… ¡Da igual, un arma es un arma!

Con eso en mente seguí con mi camino, con una sonrisa malvada grabada en mi rostro.

Al poco rato ellas me alcanzaron, obviamente no iba a decirles nada sobre mi descubrimiento. Solo necesitaba esperar pacientemente el momento adecuado.

Pero ahora que lo pienso, ¿hoy no es jueves? ¿Qué hacía Tachibana, hoy tan temprano fuera de su dojo? ¿Y su entrenamiento?


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