Donde todo empezó Vol. 2

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Status: Finished  |  Genre: Other  |  House: Booksie Classic

Chapter 16 (v.1) - Capítulo 3: Miedo - Reencuentro inevitable - Parte 2

Submitted: May 28, 2016

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Submitted: May 28, 2016

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Capítulo 3:
Miedo
Reencuentro Inevitable

Parte 2

Cuando finalmente habían acabado las clases había algo que reconocer, y es que este día resultó ser bastante raro.

Para explicarlo mejor. Con la experiencia almacenada, el durante y semanas antes del Festival Deportivo, ya no me era extraño que los demás me mirasen con envidia o emociones similares. Pero hoy fue diferente, sentía que todos me miraran de otra manera, como si quisiesen acercarse, o simplemente se limitaban a mirarme. Aunque no me hablaban o murmurasen algo por el estilo, claramente podía notar que querían hacerlo.

Durante el almuerzo, Shimizu y Tachibana se pusieron a hablar de otras cosas, y durante el resto de la tarde las cosas no fueron distintas a los de la mañana. Tal vez había pasado lo mismo ayer, pero ayer no era siquiera capaz de captar las clases, con más razón no me daría cuenta de ello.

Y bueno, cuando hubo finalizado las clases, empecé a guardar mis cosas mientras Tachibana se despedía de Shimizu y salía fuera de la clase, supongo que para alguna reunión. Y aunque eso era inesperadamente bueno, ya que si ella se enteraba de nuestra sesión de estudio, también se ofrecería a ser mi tutor y yo, sinceramente, no deseaba esa situación. Si se trata de cosas de esa naturaleza, estoy seguro que ella se volvería demasiado estricta. Podría estudiar sin problemas, aun si ella hacía de tutor, pero deseaba hacerlo con tranquilidad.

Agradeciendo mi suerte caminé hasta la puerta, pero cuando llegué, Shimizu se dio cuenta, tal vez pensando que quería irme a casa olvidándome lo prometido.

  • ¡Espera Shion-kun!
  • Tranquila, solo me voy adelantando. – Respondí justo antes de abrir la puerta y salir – Primero termina de ayudarles, yo te estaré esperando allí.

Ni bien cerré la puerta, se hizo un alboroto dentro del aula, y aunque se sintió diferente a lo que comúnmente pasaba, me quejé de que siguieran haciendo lo mismo mientras acomodaba mis lentes.

Bueno, la razón por la que me estaba adelantando era por que Shimizu estaba ayudando a la fisgona de menor rango, Yamada Nozomi, a entender la última lección del profesor de Japonés Moderno. Aunque las otras también se unieron a la tutoría. Lo que me resultó extraño fue que ellas no dijeron nada mientras le hablaba a Shimizu, pues a ellas no les importaba en absoluto la intimidad de los demás. Bueno, fue extraño, pero fue lo mejor que pudieron hacer para mí.

Luego de bajar hasta el primer piso, crucé hasta el siguiente edificio para tomarme mi tiempo. Durante mi trayecto me topé con bastantes estudiantes quienes se dirigían a sus clubs, como otros que se iban directos a sus casas o eso es lo que parecían hacer.

Bueno, a pesar de que leía bastante, pocas pero muy pocas veces leo otra cosa que no sea, novelas, novelas ligeras u obras literarias. No me lleva, ya que se me hace realmente aburrido leer libros como matemática, historia u otros más y cuando se trata de exámenes, solo tomo en cuenta lo que el profesor hace durante sus clases (no se me da por investigar algo más) y apruebo con las mejores notas, lo mismo para los finales que se acercan (antes de las vacaciones de verano). Tachibana siempre está detrás de mí no por muchos puntos, pero creo que esa es una de las razones por la que no me soporta.

  • Hey, boy~

Mientras caminaba sin prisa y sumergido en mis pensamientos, alguien me llamó desde adelante.

Ella estaba apoyada sobre la puerta de la enfermería mientras inclinaba su cabeza con una mirada atrevida.

  • Tú…
  • ¿Te has olvidado de mí? – Me dijo de forma muy casual y tentativa. – ¿Sabes? Eso es cruel para cualquier chica.

Era la misma mujer extranjera que luchó conmigo durante el Festival Deportivo.

Mi evaluadora pelirroja.

Vestida con una bata blanca sobre una falda y medias largas de color negro y una blusa rosada (la cual exalta sus atributos), supuse que estaba camuflada (creo yo) como una enfermera.

  • ¿Qué estás haciendo aquí?
  • Bien boy, directo al grano, eso me gusta. Es hora de darte los alcances de la próxima fase.
  • ¿Ya no tengo salida?
  • Imposible. – Respondió al instante sin dejarme decir más. – Deja de ser terco, ya estás adentro.

Ya no era consciente de mi situación actual, pero era verdad que aún seguía pensando en alguna forma de salir de este dizque “torneo”. Pero bueno, yo mismo había trazado mi camino al momento que cedí a mis impulsos de luchar. No tenía más remedio que afrontar las consecuencias de mis acciones

Decía que ya no tengo salida, cierto o no, ella no parecía ser de los que mienten con este tipo de cosas. Pero aun así, no quería perder las esperanzas.

  • ¿Cuándo empieza?

Por lo pronto, lo único que podía hacer era seguir con el flujo de las cosas, como siempre.

  • Si quieres saberlo, vamos.

Me invitó a entrar a la enfermería con otra mirada tentadora. Verla entrar a un lugar donde estaríamos solo nosotros, lejos de emocionarme (como Mike lo haría sin lugar a dudas), suspiré en mis adentros, dispuesto a entrar para conocer mi destino.

…Shimizu…

Pero justo antes de avanzar hacia adentro, el nombre de la chica a quien le había prometido ir a la biblioteca llegó a mí, haciéndome detener frente a la puerta.

  • Lo siento, pero ahora no puedo.
  • ¿Oh vaya? ¿Tienes algo más importante que esto, boy~? – Me preguntó desde adentro, mostrando claramente su molestia en medio de una lujuriosa voz.

Para mí no era algo demasiado importante, pero le había realizado una promesa a ella, y siendo sincero, desde lo que pasó ayer, ya no quería volver a decepcionarla, tanto a ella como a Tachibana. Bueno, incapaz de controlar esos nuevos sentimientos, al final no pude entrar a la enfermería.

  • Sí.

Ante mi asentimiento, ella me miró durante unos segundos, para finalmente empezar a caminar hacía mi dirección, mientras me decía:

  • De acuerdo boy, De todos modos aún tienes tiempo.
  • ¿Mm?

Ante sus palabras sin ninguna señal de enojo, no pude evitar soltar un sonido de duda. Y para cuando salió de la habitación ella puso una mano en su cintura y empezó a mover la otra, como explicando algo de poca importancia, y por alguna razón se me metió la idea de que esa cita, que tuvo luego de mi batalla, le resultó mal.

  • La siguiente fase empezará dentro de un mes y medio.
  • Eso sería… durante mis vacaciones de verano.
  • Sí, pero yo no tengo tiempo. – Ya tenía ambas manos en su cintura y mirándome como si me amenazara. – Solo tienes hasta mañana.
  • ¿Dónde?
  • Aquí. – Dijo mientras cerraba la puerta de la enfermería sin darse la vuelta – Soy la enfermera sustituta después de todo~.

Como afirmando sus palabras, ella alzó un poco su larga bata blanca, para luego acercarse muy cerca y hablarme con una sonrisa aún más pícara que antes (por no decir seductora).

  • Teniendo todo claro. Boy~, te estaré esperando mañana.

Dicho esto, se giró y empezó a caminar por el pasillo, bañándose en un mar de miradas, para luego desaparecer de mi vista al girarse al otro pasillo.

Así que tengo más tiempo para prepararme… eh

No quería involucrarme en esto, bueno, he estado repitiendo la misma palabrería muchas veces, pero parte mío lo deseaba. Estaba bastante ansioso de saber lo que me aguardaba, después de todo, la razón por la que me gusta luchar es porque es lo único que me hacía sentir vivo, me hacía sentir que estaba a-

  • Shion-kun…

Y en un instante, mi ánimo se esfumó, siendo reemplazado por un escalofrió intenso que recorrió mi espalda ante esa conocida y siniestra voz, y para lentamente girarme hacia atrás.

A mi encuentro, estaba una hermosa chica, con las características faciales parecidas a una niña, pero con la imponencia de una chica de preparatoria. En este momento ella mostraba una sonrisa, pero de algún modo u otro, esa sonrisa emitía una increíble sed de sangre.

  • ¿Shi…mizu-san? – No pude evitar pronunciar su nombre con nerviosismo.
  • Lo siento Shion-kun, pero ahora me siento un poco rara. – Empezó a hablar sin dejar de mostrar esa encantadora y atemorizante sonrisa – Me dejaste en el aula, confundida, a la merced de nuestros compañeros. Me preguntaron cosas…

Por un instante, su expresión cambió a una de alguien dudando de que decir, pero casi al mismo tiempo en que apareció, de igual modo desapareció.

  • …pero cuando intentaba alcanzarte, te vi desde el otro lado, y…tú… estabas… Dime, Shion-kun… ¿Quién e-?
  • ¡Shimizu! ¡La biblioteca! ¡Recuerda por qué estamos aquí! ¡La biblioteca! ¿No nos íbamos a reunir allí?

En desesperación, puse mis manos sobre sus hombros e intenté cambiar de tema. Después de todo, no quería que ella se involucre en este problema.

  • ¿La… bi-blioteca? ¡Oh si, los apuntes!

Ella divagó un poco con mis palabras, pero al final despertó de ese peligroso trance, recordando nuestra promesa mientras ponía su mano delante de su boca.

  • Ha…

No pude evitar soltar un gran suspiro mientras me inclinaba hacia adelante, agradeciendo que todo acabo bien.

  • Eh… Shion-kun.

Mientras seguía en la misma posición, la intranquila y tímida voz de Shimizu llegó a mí, desde muy cerca. Levanté mi cabeza, y los ojos de Shimizu, que estaban a escasos centímetros, me miraban con vergüenza; sus mejillas estaban muy rojas.

  • …tus manos…
  • … ¡Ah! Lo siento.

Estaba un “poco” atontado por su expresión, que demoré unos cuantos segundos en reaccionar debidamente, para posteriormente soltarla y caminar hacia adelante.

  • No, no te preocupes…

Siendo sinceros, sentí un poco de vergüenza y no pude voltear hacia atrás para ver cómo reaccionó ella, pero al escuchar su voz más tranquila, despejé mi mente de cualquier pensamiento extraño y me volví hacia ella.

  • Entonces, ¿vamos?
  • … ¡Sí! – Demoró un poco en responder, pero asintió muy feliz.

***

Esta escuela se formó a partir de varias otras, hace ya algunos años. Juntos, se conformaron en un solo campus, escogiendo un terreno muy cercano al bosque, pero a la vista de toda la ciudad.

Con tan inmenso campus, es claro que esta escuela cuenta con muchas áreas y cada una con un considerable espacio.

La biblioteca no estaba fuera del caso.

Saliendo del edificio, empezamos a caminar por el mismo camino hacia la salida, pero ya en las escaleras, en vez de girar hacia la entrada principal, nos fuimos de frente y tras un pequeño paseo entre algunos árboles de sakura y una vista al estacionamiento (tras una valla de metal), giramos a la izquierda con la biblioteca completamente a nuestra vista.

Era un edificio bastante moderno, con una enorme puerta de vidrio templado que cuando está cerrado, es necesario usar un código de acceso. No estoy seguro de cuántos libros adjuntaron, pero por la magnitud del edificio, los encargados la deben de tener difícil para poder organizarse allí. Bueno, al menos la tendrán fácil con los libros digitales, para los cuales hay módulos en el segundo piso.

Para mí, que pocas veces voy, es un lugar bastante tranquilo y agradable. Los espacios para los alumnos también eran bastantes amplios, sin contar que no viene demasiada gente. Y como dato extra, los de afuera pueden ingresar con una identificación especial que se puede obtener en cualquier momento.

Pero por alguna razón…

???????????????

 |CERRADO|

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Nos topamos con este letrero, colgado en la puerta del enorme edificio.

Ni siquiera decía la razón del cierre.

Entonces, ¿para qué demonios hice toda esa introducción?

  • ¿Tenía que ser justo hoy? – Me quejé.
  • Ahora, ¿Dónde vamos? – Shimizu parecía más triste de lo que esperaba.
  • No hay más remedio, volvamos a casa.
  • Pero…

Yo ya me había dado la media vuelta para regresar, pero ella parecía aún no aceptar el hecho.

  • No se puede hacer nada ahora.
  • Um… –  Ella parecía aún más triste con mis palabras, soltando un silencioso gemido.
  • Volvamos a casa. – Repetí e inicié el camino de retorno.
  • Espera. – Pero antes que pueda avanzar, ella me detuvo jalándome de mi manga.
  • ¿Mm?

En un principio, no podía ver su cara, pero ella levantó su mirada casi al instante, mirándome directamente a los ojos con su rostro totalmente rojo.

  • E-e-entonces… vamos a-a mi casa.
  • ¿A tu… casa?

No lo sé, pero siento una especie de deja-vu.


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