Chapter 2: Mejor tarde que nunca - Celebración en casa de Tachibana - Parte 2

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Status: Finished  |  Genre: Other  |  House: Booksie Classic

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Capítulo 1:
Mejor tarde que nunca
Celebración en casa de Tachibana

Parte 2

Todos nuestros compañeros estaban sentados en grupos de cinco o seis, divididos en varias mesas y encima de cada una, había un hornillo y su respectiva olla, ya en medio de la preparación de unos de mis platos favoritos, Sukiyaki.

El lugar era una enorme y fresca habitación, no muy diferente a las anteriores, con un ambiente bastante movido. Unos estaban cantando, otros conversaban, se contaban chistes, jugaban; en resumen, hacían lo que más le gustaba mientras esperaban por el resto de los ingredientes o el término de la preparación.

Aunque… está demasiado movido para mi gusto.

Ishikawa, fue el primero en darse cuenta de nuestra presencia.

  • ¡Hey, Mike! – Dijo mientras agitaba su mano – ¡Aquí, aquí!

Nos había guardado una mesa, o tal vez solo estaba cuidando la mesa por mandato de cierta organizadora, pero mientras nos dirigíamos allí, el ambiente cambió ligeramente.

Nos miraban... o mejor dicho, sentía que los ojos de todos se dirigían solamente a mí, de modo que me sentí incómodo en un santiamén.

Solo mira hacia adelante... solo adelante. – Si no me lo repetía a mí mismo, podría flaquear y salir corriendo como quien haya visto una alma en pena.

La mesa cuadrada era relativamente más grande que las otras. Además de la pequeña cocina, había una jarra de refresco con unos vasos. Alrededor había cinco sillas, Ishikawa estaba sentado en la cabecera.

Shimizu se sentó en una de las sillas que estaban apoyadas a la pared.

Supongo que la otra es para Tachibana.

De modo que me senté frente suyo y Mike a mi lado.

  • Se han tomado su tiempo – Declaró Ishikawa mientras tomaba un sorbo de su bebida.
  • Pasaron un par de cosas…

Respondió Mike indiferente, mientras se servía para sí, para luego servirnos a ambos, Shimizu y a mí, con una mirada acusante.

  • G-gracias.

Shimizu se exaltó un poco, pero no lo suficiente para que Ishikawa pudiera sacar conclusiones.

  • …pero que quedan para el recuerdo propio~. – Terminó de hablar y se acomodó nuevamente en su silla – De todos modos, ¿Cómo sigue tu tobillo?
  • Ah, con que empezamos con más secretos. – Ishikawa no parecía feliz con la ambigua respuesta de Mike – De acuerdo… y del tobillo no fue tan grave, para mañana estaré mejor, pero terminará de curar en unos días más ¿Qué tal el tuyo?
  • ¡Hahaha, no hay problema! Pero aunque me sienta molesto por no participar, es gracioso que los dos, después de preparamos tanto, al final terminamos con una pierna lesionada, incluso con la pierna diferente, jajaja.

Rieron luego de chocar sus vasos.

  • Jajaja, tienes razón, ha sido un día con muchas sorpresas y problemas, pero... que ganemos por él…

Ishikawa no terminó de hablar, más bien, optó por darme una mirada con clara molestia.

Shimizu nos miraba a los tres, mientras tomaba tímidamente su refresco. Y al igual que ella, tomé una posición ajena a la conversación de esos dos, solamente tomando mi refresco.

  • ¡Cierto! ¡El plan de emergencia de Tachibana-san resultó todo un éxito! – Mike ignoró su forma de hablar y optó por levantar su vaso en son de haber ganado algo.
  • No me refiero a eso. – Ishikawa siguió hablando con una seriedad pasiva. – ¿Cómo es que él pudo correr de esa manera? Hasta podría asegurarte que superó un record olímpico…

Creo que no le gustó que le diga “Idiota”. ¿Pero que más quería que le dijera? Realmente me cabreó ver que se dejara llevar por unas cuantas palabras de un fanfarrón sin remedio.

  • Tranquilo amigo mío, ¿no ganamos? Ahora solo deberíamos beber, si quieres te acompaño con unas copas.

Mike intentó animarlo golpeándolo suavemente en su hombro. En respuesta, Ishikawa lo miró por instante, para finalmente soltar una pequeña sonrisa.

  • ¡Bien! – Se levantó – ¡Vamos, escuché que Ryota trajo una parte de su colección especial!
  • ¡Así se habla!

Mike también se puso de pie levantando su puño y juntos se dirigían hacia otra mesa, la más cercana a la puerta, pero verlos caminar resultó todo un espectáculo. Cada uno se había lesionado el pie contrario, haciendo que al caminar juntos se balanceasen de un lado a otro haciendo que los demás se pongan a reír.

  • ¡Pingüinos!, se equivocaron de continente.

Alguien les gritó de lejos, a lo que ellos cruzaron brazos y empezaron a caminar como si estuvieran orgullosos de ello, haciendo que la risa sea más abierta.

  • Siempre dispuestos a divertirse. – Opinó Shimizu con una fresca sonrisa.
  • No tienen remedio… – En mi caso no hice más que suspirar y quejarme.
  • ¡Habló! ¡Él habló!
  • ¿En serio habló?
  • ¿Es posible?

Podía oír claramente las murmuraciones de las mesas continuas a la nuestra.

Por favor, ¿podrían parar? – No pude evitar quejarme mientras veía a la mesa continua de reojo, pero al notar que les observaba, ellos evadieron la vista.

  • Uhm, S-shion.

No les tomé importancia, pero ni bien me volvía a mi posición inicial Shimizu quiso hablarme.

  • ¿Qué pasa?
  • S…sobre lo que paso en la… c-clase. – Dijo mientras jugaba con sus manos.

¿Cómo puedes sacar ese tema en esta situación…?

Bueno, en realidad quería disculparme con ella lo más pronto posible, en un momento apropiado. “Este” para nada lo es, pero de todos modos, mientras más rápido mejor.

  • Ah, sobre eso, queri-
  • ¡¡¡AQUÍ ESTÁN LOS INGREDIENTES!!!

Justo cuando quería hablar, una fuerte e imponente voz resonó desde la puerta por la que entramos, hasta el último rincón de la habitación.

Esa voz obviamente le pertenecía a Tachibana, quien traía una carretilla con las verduras, carnes e ingredientes restantes para el Sukiyaki, y varios utensilios. Sin embargo, eso no fue lo más importante, ya que ella no se encontraba sola. A cada lado suyo había una pequeña figura. Sería imposible diferenciarlas si no fuera por sus coletas contrarias (ya que una la tenía en el lado izquierdo y la otra en el derecho), y porque sus ropas eran diferentes.

Ambas estaban bien paradas a sus costados, con una gran sonrisa impregnada en sus pequeños rostros. La de su derecha llevaba un chaleco blanco sobre una camisa rosa de manga larga con un pequeño listón cerrando su cuellera, y finalmente llevaba una falda roja. La de su izquierda llevaba una pequeña casaca color rosa sin mangas sobre un polo blanco de manga larga, con una falda azul (tenía un bolsillo).

Pero vuelvo a repetirlo, realmente eran igualitas, sin mencionar que tenían un enorme parecido a Tachibana.

  • ¡¡Uwooooo!!!
  • ¡¡Kawaiiii~~!!

Tanto chicos como chicas dieron su voz de entusiasmo.

Sus hermanitas eran tan hermosas como ella, que era imposible dejar de admirarlas. Después de todo, el conocer a una pequeña y diferente Tachibana era algo imperdible.

Empezaron a pasar mesa por mesa y luego de unos minutos…

  • Finalmente aquí. – Declaró Tachibana con tono agotador.
  • Toma, Yuki. – Shimizu le ofreció un vaso con refresco.
  • Gracias Aika.

Luego de tomarse todo, ella hizo un “¡Me encanta~!”, mostrando su placer con exageración.

  • Nee-san, hacer eso es muy poco femenino. – Una de las pequeñas, la de la casaca rosa, le habló mientras le jalaba de la manga de su jersey.
  • Es mi forma de ser Mei, no te molestes en decirme algo.
  • Pero Onee-chan, no es la primera vez que te lo dice. – La otra pequeña también entró en la campaña.
  • Ya lo sé, no necesitas decirlo, Mio.
  • Pero Onee-chan, estamos preocupadas por tu vida sentimental.
  • Nee-san, de esta forma nunca encontrarás pareja.

Wow, eso fue directo.

  • ¿Qué dijeron…?

No era de esperarse que Tachibana se pusiera furiosa y las cogió del hombro. Recién en ese momento ambas intuyeron que se estaban metiendo en campo peligroso. Podría correr sangre. Pero debo decir que me gustó su pequeña “conversación”. Sin embargo, de alguna forma, Tachibana se calmó, para luego agacharse hasta que la altura de su cabeza concordara con la de sus pequeñas hermanas, y se dirigió a Shimizu mientras deslizaba su cabello hacia atrás.

  • Bien, como te prometí Aika, te presento a Mei y Mio.
  • Mei, a su servicio.
  • Mio, encantada.

Cada una hizo una pequeña reverencia al escuchar su nombre realizando una pequeña presentación.

  • Ella es Aika, mi más preciada amiga.
  • Encantada de conocerlas – Shimizu les saludó con una sonrisa llena de emoción, como tratando de controlar su impulso de querer abrazarlas con toda la ternura posible.
  • Es bonita. – Mei soltó sus pensamientos admirando a Shimizu.
  • Aika-Onee-chan. – La pequeña Mio se le acercó – ¿Podrías enseñarle a nuestra Onee-chan buenos hábitos femeninos?
  • Sí Aika-nee-san, a nosotras no nos hace caso. – Mei también se le acercó.
  • Eso… – Shimizu que estaba encantada de por fin poder conocerlas, de alguna forma logró retenerse, y parpadeando un par de veces, continuó. – No creo que sea necesario. Saben, su hermana es una de las personas más reconocidas por toda la escuela, por ser una de las más bonitas e inteligentes.
  • Eso es difícil de creer, Aika-nee-san.
  • Sí, eso parece ser un mundo muy fuera de lo común.
  • Mei… Mio…

Ambas habían hablado demás y al parecer, Tachibana esta vez no estaba dispuesta a perdonarlas. Sin embargo, al sentir su sed de sangre, ellas lograron salvarse de sus garras corriendo detrás de Shimizu.

  • Protégenos Aika-nee-san.
  • Por favor, Aika-Onee-chan, Onee-chan siempre se pone así cuando le decimos eso.

Al escuchar eso, Shimizu no podía estar más que complacida y formó parte de la resistencia.

  • ¡De acuerdo, déjenmelo a mí!
  • ¡Mei, Mio, ya dejen decir esas cosas! Aika, déjame pasar que necesito darles una lección.
  • ¡Lo siento Yuki, no puedo permitirlo! – A pesar de que su amiga misma le pidió el favor, Shimizu se negó moviendo la cabeza de un lado para el otro – ¡Ahora ellas están bajo mi protección y no dejaré que les hagas algo!
  • Gracias Aika-nee-chan.
  • Quisiera que tú fueras nuestra verdadera hermana, Aika-onee-chan.

A la vez que complacían a Shimizu (incluso podía ver algunas chispas de alegría en su alrededor), atacaban con todo a Tachibana y claramente, ella no sabía qué hacer para retomar el control.  Y a pesar de que eran demasiado movidas, me habían caído bien.

  • No puedo creer que las estés apoyando Aika.
  • Lo siento Yuki, pero es mi deber como su nueva Onee-chan.
  • Aika-onee-chan.
  • Aika-nee-san.

Ambas niñas habían formado una resplandeciente sonrisa en admiración a Shimizu. Tachibana estaba acabada, a tal punto que podía ver truenos en su alrededor por la impotencia de no saber qué hacer aun con toda su enojo encima. Sin embargo, esto iba a dar un cambio muy interesante.

  • Entonces… Mei, Mio. – Al recibir la atención de sus hermanas, Tachibana continuó. – A partir del lunes, empezaré a cocinar la cena.
  • ¿?

El ambiente había caído en el más profundo silencio y en un instante, las pequeñas habían vuelto a hacia donde estaba su hermana.

  • Lo siento, Aika-nee-san.
  • Lo sentimos Aika-onee-chan, nosotras ya tenemos una hermosa Onee-chan y no podemos pedir más.

El mundo de Shimizu había caído en agujero negro. Sin embargo Tachibana, a pesar de haber ganado, no parecía muy feliz. Su rostro denotaba haber perdido algo muy valioso.

  • Shion-kun… – Shimizu que a duras penas soportaba el dolor se volvió a mí como pidiendo consolación – No hice nada malo, ¿no es así? Pero si es así, ¿Por qué perdí?
  • No fue tu culpa, ellas solamente están protegiendo sus vidas, nada más.
  • ¿Sus vidas… de qué?

Así que no lo entendiste, o es que tienes mucha consideración.

  • Nee-san, nee-san.

Mientras nosotros teníamos esa pequeña conversación, la entusiasta Mei buscaba la atención de su hermana y cuando lo logró, ella dijo algo totalmente fuera de línea.

  • ¿Ellos están saliendo?
  • ¿¡Ugh!?

Tachibana quedó petrificada.

Shimizu dio un pequeño salto de impresión, para luego quedar perpleja y sin poder evitar que sus labios empezasen a temblar y que sus mejillas se vuelvan totalmente rojizas.

Wow, eso sí fue inesperado.

Por mi parte, solo me tomó de sorpresa que la pequeña sea capaz de saltar con esa pregunta en un momento como este.

  • ¿P-po-por qué preguntas eso? ¡E-eso es imposible! – Tachibana se oía demasiado alterada, que incluso titubeaba en cada palabra.
  • Pero, Onee-chan. – La pequeña Mio agregó – ¿Por qué están aquí solos?, Onee-chan tu dijiste que si-
  • No, no, no. – Por fin Shimizu logró reaccionar, negando esa afirmación mientras movía ambas manos, casi desesperadamente – N-no es lo que piensan.

En medio de eso, Tachibana me empezó a dar una mirada… diciéndome “¡Por lo menos haz o di algo!”

“¿Qué esperas que haga?” – Le devolví la mirada.

“¡Rápido!” – Pero ella no quería escusas.

Qué remedio.

Me levanté y estando delante de ellas, me puse a su altura flexionando mis piernas. Ninguna de las dos parecía molestarles mi forma de acercarme.

  • Mei, Mio, debo decirles que están equivocadas.
  • ¿Estamos equivocadas? – Mei trató de refutar mi aclaración.
  • Pero Onee-chan dijo que cuando una chica y un chico están solos, es porque probablemente están en una relación.

Escuchando esto de la otra pequeña, Mio, le di una mirada a Tachibana.

“¿Qué les has estando enseñando?”

Sin embargo, ella no pudo siquiera enfrentarme.

  • Dejando de lado lo que les dijo su hermana – Nuevamente me centré en las gemelas –, este tipo de temas no se deben tomar a la ligera. Podrían provocar malentendidos…

Curiosamente las pequeñas escuchaban atentamente mi explicación.

  • … y a su vez, podrían causar problemas, aún si no tienen malas intenciones. No quieren que las odien, ¿verdad?
  • No… – Ambas lo negaron a la vez mientras inclinaban su cabeza.
  • Entonces, desde ahora, antes de asumir algo, deben observar y pensar bien las cosas, ¿les quedó claro?
  • ¡Mhm! – Asintieron más animadas – ¡Lamentamos el malentendido! – Y se disculparon con evidente aceptación de su error.
  • Está bien. – Les mostré una sonrisa – Si lo comprendieron, ya no hay problema.

Terminé de decirles mientras acariciaba sus cabezas. Lo hice sin siquiera pensarlo, pero ellas no se opusieron, en cambio, parecían más alegres, como si en verdad les gustara.

Luego, cuando volví a mi posición inicial, recién lo noté.

Todo a mí alrededor estaba inusualmente callado.

Volví mi mirada hacia Shimizu. Ella me estaba mirando de una manera demasiado entusiasta, como encantada o fascinada, mientras apoyaba su mejillas sobre ambas manos, las cuales estaban apoyadas sobre sus codos encima de la mesa, como diciendo, “¿Qué más hace?” de manera cariñosa.

Nuevamente miré a Tachibana. Ella en cambio, se veía desconcertada, pensativa, creo que en una lucha mental, pero aun así, había un extraño brillo en sus ojos.

No me digas que…

Entonces desvié la mirada hacia los demás.

Todos, absolutamente todos estaban observando la situación silenciosamente.

*Gulp*

No pude evitar tragar saliva.

Esto es malo…

Inesperadamente me había dejado llevar por el modo “hermano mayor”. No podía evitarlo, ya que al reprenderlas, despertaron esa sensación, algo que solo mi hermana era capaz de hacer. Pero ahora eso no era lo importante. Aunque no eran las habituales miradas de sentimientos negativos, esos ojos centrados en mí parecían querer traspasarme como cuchillas.

Este silencio… me está consumiendo demasiado rápido.

  • Chicos – de repente alguien habló –, ¿Qué pasó con la celebración? – Era Mike intentado rescatarme.

Todos lo miraron y poco a poco empezaron a conversar, cantar, etc. En resumen, todo volvía a la normalidad.

Cuando volví mi mirada hacia Shimizu, Tachibana se estaba sentando a su lado sin decir nada, pero…

Miré a mis costados.

Las dos mini-Tachibana estaban sentadas placenteramente a mis costados.

  • Onii~chan…
  • ¿Mm? – Miré hacia Mio, que estaba a mi derecha.
  • ¡Toma! – Me dijo mientras acercaba una pieza de carne asada a mi boca, no se oía tímida, pero si concentrada – Lo hice yo misma.

Además de todos los ingredientes que trajeron junto a su hermana, habían guardado unos platillos, de los cuales justo ahora me están intentando hacer probar.

A lo que haría la pregunta… “¿Para quién eran?”

  • No, Nii-san, ¡mejor toma de la mía! – Mei se unió al ataque desde mi otro costado.

Intenté buscar ayuda ante esta inesperada reacción, pero cuando fije mi mirada hacia ese par de chicas no pude evitar quejarme.

¿Qué pasa con ellas?

Tanto Shimizu como Tachibana seguían con sus mismos ánimos. En otras palabras, estaba completamente solo.

  • ¿No quieres Onii-chan? – Mio intentó persuadirme con ojos suplicatorios.
  • Lo siento, pero me gustaría comer normalmente.
  • ¿De verdad Nii-san?

Ambas empezaron a mirarme como sus ojos tristes, los cuales consumieron en un instante mi voluntad. No por su mirada inocente, sino porque estando en esa situación, por un momento vi en ellas a Tachibana.

Si ella estuviera haciendo esto…

  • Está bien. Pero solo una vez.

Debía hacer desaparecer esas expresiones. Pues la idea de que Tachibana intentase hacerme lo mismo era demasiado para mi cerebro.

Ciertamente me volvería loco.

Acepté ambas ofertas y mientras los saboreaba, empezaron a mirarme con sus ojos llenos de esperanza.

  • Delicioso, son muy buenas cocineras.

No eran solo palabras, en realidad estaba muy bueno.

Se alegraron enormemente ante mi comentario, pero sus miradas también decían que esperaban algo más. Sabía muy bien a que intentaban referirse, pero ya no quería volver a cruzar esa línea. Pero aun así, nuevamente cambiaron su expresión a “¿continuas?”

Ya no pidan más…

No solo eran ellas. Shimizu las apoyaba y Tachibana seguía extraña, y para rematar, la mirada de los demás que se centraban nuevamente en mí, completaba mi martirio.

Solo había una cosa que hacer, algo que cualquier humano hace cuando está en la peor de las situaciones y no tiene a quien pedir ayuda.

Alguien, por favor... alguien ayúdeme… incluso si es Mike…

Si, había que rezar.

¡Por favor!

Rogar.

¡Por favor!

Postrarme de rodillas.

¡Por favor!

Ya no podía controlarme, situaciones como esta te hacen pensar que la vida realmente no es justa.

¡Por favor, alguien!

Entonces…

*Ring* *Melodía*

Milagrosamente, mi celular empezó a sonar.

¡Dios, muchas, muchas gracias!

Si no fuera porque estaba frente a toda mi clase, me pondría a llorar y saltar de pura alegría.

  • Lo siento, voy a salir un momento.

Me levanté, pero al hacerlo, vi que si iba hasta la entrada me bañaría de un sinfín miradas.

No creo ser capaz de ir por ahí.

Volví mi mirada hacia atrás, explícitamente hacía la anfitriona de esta celebración.

  • Tachibana, ¿puedo salir por aquí?

Le dije mientras señalaba la puerta deslizante que estaba cerca de nosotros, pues nuestra mesa estaba exactamente al fondo de la habitación.

  • Ah… ah sí, pero no vayas a husmear o algo por el estilo, ¿te quedó claro?
  • Como digas…

Sabes, a veces eres demasiado molesta.

Deslicé la puerta y salí con el celular en la mano.

Ya afuera…

  • Haaaa…

Suspiré mientras me apoyaba en la pared, junto a la puerta.

Estaba tan aliviado que hasta había olvidado la llamada.

Cuando mi celular volvió a sonar, noté que era el número del teléfono de la casa de mis padres.

Raro, allí deberían ser alrededor de las 3 de la madrugada.

  • ¿Aló?
  • ¿Por qué demoraste tanto, Onii-chan?

Su japonés ha mejorado bastante.

  • ¿Qué pasa Shiany? ¿Por qué llamas a estas horas?
  • Mamá, dijo que te avisara que no vamos a estar en casa durante unos días.
  • Mm, ya veo, ¿A dónde van?
  • Iremos a visitar a la abuela en Cuzco – Se oía alegre.
  • Oh, la saludan de mi parte, ¿ok?
  • Si~

Al momento de escuchar su animada voz, escuché a la puerta que acababa de cruzar, abrirse.

  • ¿Onii-chan…? ¿Con quién estás hablando?

¿Qué haces aquí, Mio?

  • ¿¡Eh!? – Shiany logró escucharla. – ¿Quién está ahí? ¿Por qué te está llamando “Onii-chan”? Acaso… ¡¿Acaso me estas engañando?! ¡¿Qué está sucediendo Onii-chan?! ¡¿…no soy lo suficiente buena para ti?!

Shiany realmente parecía una chica loca por los celos, gritando tanto que inmediatamente aparté el celular de mi oído.

  • ¡Alto, alto! ¿¡Qué estás diciendo!? ¡Yo no te estoy engañando con na-! Espera- ¿por qué…

Pero mientras estaba refutándole esa actitud, en ese momento me di cuenta que Mio no estaba sola.

Shimizu estaba con ella, quién por alguna razón se veía un tanto aturdida… ¿triste?

  • …dices algo así. Espera un momento, Shiany.
  • ¿Qué-

Tapé mi celular con mi mano, de modo de que Shiany no pueda escucharme.

  • ¿Qué pasa Shimizu?
  • Ah… s-solo que quería decirte que íbamos a comprar, y… – Su voz era un poco sumisa.
  • ¿No quieres algo, Onii-chan? – Sin embargo, Mio estaba bastante animada.
  • Ah no, no gracias. Pero tengan cuidado, ¿de acuerdo?
  • ¡Sí! – Mio, hizo una linda sonrisa.
  • Hm… – Pero Shimizu asintió un poco triste.

Habiendo dicho esto, cerraron la puerta dejándome otra vez solo, pero decidí alejarme, y caminar por un pequeño sendero hecho a base de piedras de colores, el cual era rodeado por varios árboles.

  • ¿Onii-chan? – Shiany ya se había calmado un poco, mientras yo seguía un poco aturdido.
  • Ah, lo siento. – Le hablé sin dejar de caminar – ¿Que estaba diciendo…? ¡Ah! si, ¿Qué forma de hablar es esa? Sinceramente me estas desilusionando, Shiany.
  • Lo siento… – Parecía realmente apenada – Pero no podía creerlo ¿Por qué alguien te llama “Onii-chan”? Eso es injusto, tú eres solo mío, Onii-chan.
  • Qué voy a hacer contigo… – Me lamenté, pero por extraño que parezca, me sentí un poco feliz por las palabras de mi pequeña hermana.
  • ¿E-estás enojado?

Antes sus palabras que daban certeza de que le preocupaba mi respuesta, no pude evitar soltar un suspiro.

Supongo que tendré que contarle algo.

  • No, no estoy enojado, pero supongo que quieres razones, de lo contrario no estarás tranquila, ¿no es cierto?
  • ¡Hum! – Asintió con alegría.

Al menos deberías fingir un poco más, ¿no lo crees?

A pesar de mi ligero dolor de cabeza, empecé a contarle del festival deportivo y un poco de lo que pasó antes de que ella llamara, por suerte, ya tenían que partir y no preguntó más. Después de colgar, no pude evitar suspirar nuevamente.

Bueno, ¿y ahora qué hago?

No tenía ganas de volver a entrar a ese lugar, e incluso con tan solo recordar lo que pasó, tenía unas increíbles ganas de dejar todo y largarme.

  • ¡¡¡AGHRRR!!!

Me rasqué la cabeza por la desesperación y giré hacía atrás, dispuesto a encontrar otra salida, pero mientras seguía el sendero de piedras, algo me llamó la atención. Más adelante, rodeado de grandes árboles, había un invernadero.

¡Wow! ¡Increíble!

No había mejor palabra que esa. No era algo de otro mundo pero no podía dejar de admirar lo hermoso y bien cuidado que estaba. Hecho a base de vidrios que brillaban espléndidamente, más que verde, era como una fusión de colores. Con una increíble cantidad de flores de todo tipo, incluso plantas que no deberían crecer por ésta zona, no pude evitar rodear todo el invernadero y observarlo por completo.

No era algo enorme, pero quedé fascinado, y a la vez me pregunté por el responsable de éste invernadero. ¿Tachibana? No, no lo creo, tal vez sea su madre. Pero ahora que lo pienso, no sé mucho de ella, ni que aficiones tiene…


Submitted: April 21, 2016

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