Donde todo empezó Vol. 2

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Status: Finished  |  Genre: Other  |  House: Booksie Classic

Chapter 24 (v.1) - Capítulo 4: Recuerdos - Pasado x Presente - Parte 6

Submitted: June 22, 2016

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Submitted: June 22, 2016

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Capítulo 4:
Recuerdos
Pasado x Presente

Parte 6

Después de una larga noche, en la que apenas pude conciliar el sueño, la luz del sol, que se sobreponía sobre las cortinas azules de mi cuarto, me decía que ya era viernes. Intenté levantarme, pero me quedé sentado mirando la cortina durante un momento, sin pensar en nada.

Cuando me di cuenta, ya había salido de mi casa con dirección a la escuela. Mike había salido temprano por alguna razón, la cual me importaba un bledo. Pero al volver ser consciente, me hizo pensar en lo sucedido ayer y lo que debía hacer ahora. No es que lo haya olvidado, es más, la principal razón por la que no podía concentrarme era por eso. Sin embargo, al pensar lo que estaba a punto de suceder, poco a poco empecé a sentir que me hundía en la desesperación. Después de todo, ya faltaba poco para llegar a la casa de Shimizu.

Mi cabeza empezó a formular un sinnúmero de preguntas. ¿Qué cara debía poner frente a ella? ¿Qué es lo que podría decirle para disculparme? ¿Estoy preparado? ¿Ella siquiera me hablaría? ¿Pero sí…?

Ni siquiera recordaba que con solo respirar un poco podría calmarme, aunque sea un poco. Pero era de esperarse, después de todo, era la primera vez en que me sentía tan nervioso, desesperado y atemorizado a la vez; por algo de esta naturaleza.

Podría haberme “tele-transportado”, es más, luchaba por no hacerlo, pues lo único que lograría era alargar más mi sufrimiento, pero a cada paso que daba, más quería huir y no saber más, aún si mi cabeza seguía con la encrucijada de preguntas del sobre qué hacer. ¿Y si pienso en una buena excusa? ¿Pero si empeoro la situación? ¿Tal vez podría…?

  • Buenos días, Shion-kun.
  • ¡Ghk!

Mi cuerpo se encrespó despiadadamente ante su inadvertido y alegre saludo. Dudé, pero poco a poco giré hacia ella, pero al final no podía ni mirarle a los ojos.

  • B-buenos días. – Logré hablar, sin duda fue un milagro.
  • ¿Mm? ¿Sucede algo Shion-kun?

¿Eh?

En serio estaba agradecido por ser capaz de hablar, pero al escuchar su habitual y alegre voz, mi cabeza dejó de pensar en esas tonterías y mis ojos se centraron en ella.

  • ¿Por qué te ves tan decaído?

Su mirada, su expresión, sus palabras, todo de ella se dirigía a mí con la naturalidad de siempre. Era como si…

Era como si mi visita de ayer nunca hubiese sucedido…

Era como si nunca me hubiera encontrado con Ni-obaa-san…

Era como si todo hubiese sido solo una ilusión…

Ya veo…

Esta era su respuesta.

Ella había decidido no hablar más del tema, pues no quería seguir viéndome actuar tal como lo hice ayer. Me estaba diciendo que todo estaba bien, me estaba diciendo…

No tienes que preocuparte por ello”.

Indudablemente eso le daría tranquilidad a cualquiera, ya que habría encontrado a alguien que comprende lo ocurrido y también comprende que tratar de continuar con ello podía ser demasiado doloroso. Pero esto…

Esto no me gusta…

Sin poder contenerme, apreté tanto mis puños que fue increíble que no sangraran.

Porque de alguna manera, esto me dolía.

Porque de alguna manera, esto me asustaba aún más.

Porque yo la estaba lastimando. Estaba sobreponiendo mi carga sobre sus pequeños hombros, una carga que era solo mía. ¿Cómo no sentirme culpable por ello? Pero eso era todo, lo que en verdad me asustaba y me sorprendía, era que ella era capaz de controlarse hasta ese punto.

La conozco muy poco, pero durante este tiempo puedo decir, lo afligida que puede ser si uno de sus amigos está en problemas, la preocupación que nace desde su corazón y que no sería capaz de calmarse hasta prestar su ayuda, sin importar lo poco que podía hacer, haría todo lo que esté en sus manos por ayudar. Lo que pasó ayer debió haberla conmocionado lo suficiente para que no pueda apartarlo de su mente y seguramente investigó; y al igual que yo, tenía una fuente de información justo al lado suyo.

¿Qué había descubierto? ¿Qué escuchó de Ni-obaa-san? ¿Por qué no dice nada? Pero sobre todo, ¿por qué puedes actuar con tanta naturalidad, Shimizu? Es como si no fuera la primera vez…

  • ¿Shion-kun?

Ella aún seguía con la misma mirada.

Ella ya había tomado su decisión.

Pero yo no podía aceptarlo, no así.

  • ¿Eh?

Me quité los lentes y los colgué sobre el bolsillo de mi camisa. Ignorando su confusión, impuse mi mirada más sincera sobre ella, provocando su confusión.

  • Shimizu
  • ¿Sí?
  • Shimizu… no, ¡Aika!
  • ¡¿…eh?!

Sus hombros saltaron de la sorpresa, soltando un pequeño grito y su pequeño rostro explotó en un color rojo puro, mientras sus ojos se perdían intentando evitar los míos. Intentaba decir algo, pero sus labios no podían dejar de temblar, y a la vez yo tampoco iba a dejar que diga algo, no ahora.

  • Por favor dejar de hacerlo, déjalo ya.
  • ¿A-a que t-te refieres?

Sin embargo, aunque tenía ya planteada mi resolución, no pude evitar sonar un poco desesperado. Ella no fue capaz de darse se cuenta de mi estado pues aún seguía afectada por llamarla por su nombre.

  • Seré directo – puse mis manos sobre sus hombros, recibiendo al instante la sensación de sobresalto y temblor de su pequeño cuerpo mientras sus ojos  intentaban centrarse en los míos –. Aika, estoy seguro de que ya sabes quién es. ¿No es así?
  • ¿…?

Y con tan solo decirle eso, sus verdes ojos se abrieron, como si la realidad la hubiera echado de golpe de una hermosa ilusión, y el temblor de su cuerpo desapareció sin más. Intentó mirar hacia otro lado, como si quisiera escapar de mí.

  • N-no te entiendo.

Sus acciones no hicieron más que admitir que yo estaba en lo cierto. Pero aun así, ella intentaba negarlo todo.

  • ¡Aika! – Me acerqué y ella, asustada, instintivamente dio un paso atrás, pero no la solté. – Sé que te conozco hace poco, pero de alguna manera lo sé.

Por un momento bajé la mirada, pero nuevamente la encaré. Debía ser directo y contundente, dejarla sin salida.

  • Le preguntaste a tu abuela, ¿no es así?
  • ¡E-e-eso!

Se volvió hacía mí, desesperada, intentando explicarme algo. Por fin se había dado cuenta de que ya no podía más con esa farsa, de que ya no podía ocultarlo más. No frente a mí. Pero mi intención no era atormentarla, ni mucho menos estaba enojado con ella.

  • Tranquila, no tienes por qué preocuparte.
  • Pero-
  • Yo confío en ti, por eso estoy seguro que lo hiciste por mí. Querías ayudarme. ¿No es así?
  • ¿Eh…? – Se quedó mirándome sin saber qué hacer, esperando.

Seguramente ella creyó poder ayudarme si sabía más sobre mí, no era solo por curiosidad, ella en verdad estaba preocupada por mí. Eso lo sabía.

  • …No te voy a pedir que me lo digas. No… ni siquiera tengo el valor para hacerlo… pero tampoco quiero que tengas que soportar esa carga sin mi consentimiento.

Todo era mi culpa. Yo tenía la culpa de que ella, guiada por su preocupación, hiciera todo esto. Pero a pesar de saberlo, de entenderlo, aún era incapaz de soportar esa carga por mí mismo; el temblor de mi cuerpo lo confirmaba. Estaba asustado, aterrado y no sabía por qué, ¿por qué…? ¿Por qué me siento así? ¿¡Por qué!? – Me preguntaba a cada rato. No lo entendía, no había razón aparente, pero ahí estaba, en alguna parte de mí, esa pequeña llama del miedo; como si hubiera sido incrustada en lo más profundo de mi ser. No podía soportarlo y al no ser capaz de hacerlo…

  • Por eso quiero… yo… aún no creo ser capaz de escucharlo, de saberlo…, pero quiero pedírtelo.
  • Guárdalo por mi… quiero confiártelo a ti, solo a ti. Si lo haces, prometo que me mantendré a tu lado hasta que sea capaz de confrontarlo por mí mismo – era una promesa de corazón –. Sé que lo que pido es egoísta… pero yo…

Pero era más que una promesa, la verdad es que solo quería aferrarme a alguien, contar con alguien, apoyarme en él. Yo, quien solo estaba huyendo, no era nada más que un cobarde, alguien que huía de su pasado con una excusa tras otra, un cobarde que tenía miedo de saber la verdad tras su accidente.

  • Shion-kun…
  • ¿…?

Ensimismando en mis pensamientos, ella sujetó mis manos y las junto en el pequeño espacio que había entre los dos, e intentó cubrirlas con las suyas. Sus manos eran pequeñas en comparación a las mías, pero eran tan suaves y cálidas que con solo tocar las mías hicieron desaparecer el frío que recorría mi cuerpo.

  • Está bien…

Su voz acentuó esa esa sensación de calidez. Su mirada y sus delicados labios formaban una pequeña pero sincera sonrisa, la cual no podía dejar de contemplar, de admirar. No sabía el por qué, pero ella era capaz de calmar el corazón de otros con su sonrisa y su voz; como si hubiese puesto un hechizo sobre mí.

Ella, sin duda, era peligrosa.

  • Lo siento Shion-kun…pero la verdad es que… – miró hacia abajo – yo tampoco lo sé.

Sentí que el tiempo se había detenido, dejé de respirar y abrí mis ojos, intentando aceptar lo que había escuchado.

  • ¿…huh?
  • Le pregunté a mi abuela, pero dijo que no podía decírmelo.

Ella estaba hablando en serio, no había mentira alguna en sus ojos y ante ello lo único que podía hacer era agachar la cabeza, respirar profundamente y…

¡¡¡¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhh!!!!! ¡Por Dios!  ¡Quiero meterme en un agujero ahora mismo y no salir jamás!

Sí, no podía hacer más que gritar con desesperación y vergüenza desde lo más profundo de mí ser.

¿¡Yo pensando, dramatizando todo lo sucedido ayer, todo para que al final solo fuera un malentendido!? ¡Alguien que me dé un golpe y hágame despertar por favor! ¡¡Por favor!!

Aún mantenía la cabeza baja, llorando de la vergüenza por dentro. Sin embargo, Aika aún no apartaba sus manos.

  • Pero Shion-kun…
  • … – Su voz me invitó a mirarla otra vez.
  • …quiero que sepas que guardaré lo que pasó ayer. – Apretó mis manos, aspiro aire como para darse fuerza y continuó. – Tenias razón Shion-kun… no pude soportar verte así, quería hacer algo por ti, quería ayudarte…

Sus palabras afirmaban mis suposiciones. Y en acentúo de sus sentimientos, ella agachó su cabeza como rezando mientras sentía un ligero temblor proveniente de sus manos.

  • Por eso le pregunté a mi abuela, pero cuando ella se negó no tuve más opción que tratar de soportarlo y hacer como si nada hubiese pasado…
  • Aika…

Al nombrarla una vez más por su nombre, ella levantó su cabeza, sonrojada. Sus grandes y tiernos ojos, de los cuales parecían estar a punto de brotar lágrimas, se fijaron directamente a los míos.

  • … pero tu viniste y me dijiste que confiabas en mí. Eso me hizo muy feliz. Por eso, y aunque no sepa mucho, quiero seguir a tu lado y apoyarte cuando me necesites, quiero ser parte de tu fuerza… ¿Puedo serlo, Shion-kun?

Esa mirada, esas palabras, esos labios… eran demasiado para mí, tanto que mi mano… involuntariamente rozó su mejilla, acariciando su tersa y blanda piel. Era algo que no debía hacer, sin embargo, ella no me detenía, lo estaba aceptando.

En algún momento, me había olvidado por completo la razón porque la que temblaba, por la que estaba asustado. Paralelamente a la desaparición de mis temores, nacía en mí una nueva sensación que me impedía pensar razonablemente y detener mis acciones.

Y mientras acercaba mi cabeza a la de ella, entonces…

*Vibrar* *Vibrar*

  • ¿¡Aaaah!?
  • ¿¡Waaah!?

Sin embargo, la increíble e inesperada vibración de mi celular hizo que nuestros hombros se crisparan del susto, incluso sentí que mi corazón dio un salto de muerte. Recién en ese momento fuimos conscientes de lo que hacíamos, pero solo ella se giró, avergonzada, ocultando su rostro.

Ninguno de los dos sabía que decir, haciendo que el silencio nazca y se fortalezca mientras mi celular seguía vibrando.

… creo que por lo pronto verificaré mi celular.

Saqué mi celular rápidamente, viendo que era un número desconocido, pero aun así contesté.

  • ¿Aló?
  • ¿...qué crees que estás haciendo?

Inmediatamente giré hacia atrás.

Esa inconfundible y demoniaca voz no solo provenía de mi celular.

Tachibana estaba allí, medio agachada, tomando impulso para ensartarme un golpe directo al rostro.

¿Rojo?

Giré a un lado, esquivando el ataque, entonces cogí su brazo y…

*PUM* *CRACK*

Sonaron dos sonidos a la vez, pero esos sonidos estaban más allá de lo común.

  • ¿Eh? ¿El cielo?

Solté un sonido de sorpresa, tirado y un tanto hundido en una grieta hecha por mi propio cuerpo en la acera de concreto con mi vista hacia el cielo.

  • ¡Shion-kun!

En seguida, Aika apareció en mi campo visual. Se había puesto de rodillas a mi costado mientras gritaba muy alterada (por no decir asustada o desesperada). Me miró un segundo más y giró rápidamente su cabeza hacia atrás mío.

  • ¿¡Por qué hiciste eso, Yuki!?

Intenté mirar hacia atrás desde mi posición, pero ni bien fijé mi mirada en Tachibana, su expresión cambió completamente.

Justo cuando iba a lanzarme el primer golpe, su expresión parecía realmente la de un demonio, hasta podría jurar haber visto unos ojos rojos. Pero ahora… parecía inestable, por su expresión, podrías decir que acaba de hacer algo que jamás debió haber hecho.

Al ver ello, intenté levantarme.

  • E-espera, no debe-
  • Shion-kun no deberías…

Ambas intentaron decirme algo, pero me levanté sin escucharlas. Algunos trozos de cemento que quedaron ligeramente pegados a mi espalda cayeron al suelo mientras estiraba mis brazos como si recién me levantara de mi cama.

  • Eso realmente dolió…

Dicho esto, me limpié lo que podía y me volví hacia mi agresora.

  • ¡Tachibana, no tengo problema con que me odies y con ciertos ataques, pero atacarme de esa manera supera todo! ¡Mira lo que hiciste a la vereda!

Me quejé, pero a pesar de lo que dije, ella aún no podía reaccionar, pero parecía algo perpleja.

Rayos, supongo que no me dejas otra opción.

Aika que se levantó junto a mí, estaba asombrada y a la vez aliviada. Entonces, la cogí del codo y la apegué hacia mí, sujetando su hombro. Ella no fue capaz de hacer algo más que de soltar un pequeño sonido de duda y sorpresa.

  • ¿Huh?

  • ¡…! – Y Tachibana se dio cuenta de inmediato.
  • Y de igual forma, ¡lo que hagamos Aika y yo no debería importarte!

Ante mis inesperadas palabras, Aika me miró con toda su cara roja, pero guiándose por mi mirada, que no se apartaba de Tachibana, miró hacia adelante.

Tachibana, al escuchar mi resolución, inclinó más su cabeza, de modo que ya no era capaz de ver sus ojos. Entonces empezó a temblar ligeramente, apretando su puño. En ese momento, Aika se dio cuenta de lo que realmente estaba haciendo.

  • E-esta vez sí la hiciste…

Finalmente soltó esas palabras sin alzar la mirada como si se aguantara, pero cuando finalmente levantó su cabeza…

  • ¿¡¡¡COMO TE ATREVES A LLAMARLA POR SU NOMBRE!!!?

Su rugido haría huir despavorido hasta el más sanguinario asesino. Es más, todos los transeúntes que casualmente pasaban por ahí y miraban nuestra escena con curiosidad saltaron del susto.

Ahora sí, a huir se ha dicho.

Y puesto que yo no estaba ni siquiera a ese nivel (en este momento), debía de cuidar de mi integridad.

  • Yo me adelanto.
  • Um.

Me despedí de Aika y al recibir su asentimiento, empecé a correr.

  • ¡Espera! ¡No he terminado contigo!
  • ¡Ni hablar, hoy no tengo ganas de morir!

Grité en forma de despedida mientras agitaba mi brazo.

 

***

  • ¡Nnn! ¡Me saca de quicio!

Tachibana Yuki se quejó como nunca mientras pisoteaba varias veces el suelo. Por alguna razón, por cada patada que hacía parecía destrozar el cemento. Pero aun con su cólera, su amiga se acercó y desde su detrás intentó tranquilizarla.

  • Ya Yuki, intenta tranquilizarte.
  • ¡Y tu Aika! – Pero ella en un instante giró hacia atrás, y sujetó a su amiga de ambos hombros – ¡Dime! ¿¡Por qué te llamó por tu nombre!? ¿¡Desde cuándo son tan cercanos!? ¿Acaso ustedes están… sa-sa-sa…?
  • ¡No, no, esto no es así Yuki! – Aika agitó sus manos ante sus preguntas, obviamente nerviosa.
  • ¿¡Entonces qué sucede!?

Ante su última pregunta, Aika intentó jugar con sus manos mientras desviaba la mirada hacia abajo.

  • …pasaron unas cuantas cosas…

Ante su honesta pero ambigua respuesta, Tachibana ya no era capaz de articular palabra alguna y solo se mantenía parada con su mirada perdida mientras sus labios se tiritaban como si fuera un pez sin agua. Entonces bajó su cabeza en señal de derrota y liberó a su amiga. Sin embargo, al momento siguiente volvió a mirarla de frente.

  • … pero tú estás bien con eso, ¿no?

Tachibana soltó esas palabras de forma más calmada pero seria y a la vez preocupada.

Y ante esa pregunta, Aika mostró una expresión dubitativa y si podrías decirlo, algo sombría, como si hubiera recordado algo. Pero la cambió inmediatamente con una pequeña sacudida.

  • ¡Sí!

Mostró una hermosa sonrisa, a lo que su amiga mostró una pequeña sonrisa de alivio.

Habiendo confirmado algo, Tachibana giró en dirección hacia el chico que ya había desaparecido.

  • ¿Yuki?

Pero a pesar de que su preciada amiga le llamó, ella no respondió.

(¿Qué demonios es él? Ese movimiento… debió haberle roto varios huesos, ¡se supone que es una técnica final! … ¡Eso debió haberlo mandado al hospital!… Pero él simplemente se levantó como si nada…)

Tachibana había entrado en ese estado de pánico y desesperación al darse cuenta que usó esa técnica. Era un técnica que estaba prohibido realizarla fuera del dojo pues tenía la fuerza para incapacitar totalmente a su contrincante (tal vez matarlo).

(…Pero…) – Ella apretó el puño, lleno de furia. – (Lo que me da más rabia es que abrazó a Aika solo para ayudarme a reaccionar.)

Puso más fuerza a su puño, tal vez guardando su ira para algún momento en el futuro, tal vez no. Ya lo sabremos después.


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