Donde todo empezó Vol. 2

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Status: Finished  |  Genre: Other  |  House: Booksie Classic

Chapter 25 (v.1) - Capítulo 4: Recuerdos - Pasado x Presente - Parte 7

Submitted: June 30, 2016

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Submitted: June 30, 2016

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Capítulo 4:
Recuerdos
Pasado x Presente

Parte 7

Dejé de trotar estando a un par de cuadras de la escuela y empecé a caminar mientras intentaba regularizar mi respiración.

Primero que nada, quería aclarar algo.

Si bien tengo reflejos y movimientos más allá que cualquier otra persona, eso no cambia el hecho de que Tachibana es casi una profesional, tiene movimientos y ataques especiales, perfeccionados por generaciones. Es obvio que no puedo igualarme a ella en una pelea donde no conozco sus verdaderas habilidades.

En este caso, no tengo ni la menor idea de lo que pasó, lo único que recuerdo es haber sujetado su brazo y lo siguiente que supe es que estaba tirado en el suelo, con cierto dolor en el tórax y con la sensación de haber dado unas vueltas en el aire.

Podría estar enojado conmigo mismo por haber perdido tan fácilmente, pero este no era el caso, lo que me más me molestaba era no haber podido ver esa técnica.

  • Shion…

Incluso me hizo romper el suelo. ¡Era una increíble técnica y la perdí!

  • Shion-kun…

¡Argh!. ¡Qué desperdicio!

  • ¡Shion-kun!
  • ¿Eh?

Giré en busca de quien me había tocado el hombro y me llamaba con reproche. Y esa persona, al verse por fin atendida, cruzó sus brazos (resaltando sus pechos) y me miraba con cierto enojo.

  • ¿Hanazawa-senpai?
  • Hasta que por fin reaccionas.

Se sentía… no, estaba enojada, pero lejos de asustarme, me incitaba al juego, quiero decir, ella era la mayor autoridad del cuerpo estudiantil y estoy seguro que muchos estudiantes tenían cierto respeto por ella, pero a mí, en cambio, me nacía la necesidad de jugar con su enojo. Casi lo mismo que con Tachibana, pero a diferencia de ella, con la presidenta, ésta era nuestra segunda interacción (por así decirlo) y ya tenía esa necesidad sin siquiera saber por qué.

  • Lo siento, estaba pensando en algunas cosas. — Reprimiendo mis ganas de hacerle alguna travesura, me disculpé con una mano en la nuca y una pequeña reverencia.
  • ¿Ah sí? — Apoyó su postura sobre una de sus piernas, como si estuviera juzgándome. — ¿Entonces esas cosas son más importantes que la Presidenta Estudiantil?

Sonreí torpemente ante sus palabras. Ella no estaba indignada ni nada por el estilo, sino que simulaba estarlo, como si esa actitud le agregara puntos de carisma.

  • De todos modos…

Me miro con extrañeza para luego relajarse y… ¿acercarse?

  • ¿S-senpai?

Haciendo caso omiso a mi aturdimiento, se acercó aún más y dirigió sus manos a mi cuello.

  • ¿…?

Entonces, lo siguiente que hizo fue acomodar mi camisa y mi corbata en un movimiento fluido y acostumbrado. Y no es que no lo haya podido evitar, es solo que… ¿estaba acostumbrado a esto, yo?

  • Listo.

Al terminar, puso ambas manos en su cintura mientras miraba con satisfacción su trabajo realizado.

  • Senpai…
  • ¿Mm? — Inclinó su cabeza mientras me miraba con inocencia.
  • ¿Podría decirme, por qué hizo algo así?
  • Vaya, ¿así que mi kouhai está más ciego de lo que esperaba, o es que no lo estás intentando?
  • ¿Ah…?

Con eso dicho, mientras entrecerraba sus ojos como dudando de mi capacidad de análisis, di un mejor vistazo a la situación, mirando por encima de ella.

Ya había cruzado la puerta principal, y en él, pude ver que estaban varios miembros del consejo estudiantil y los de… ¿Cómo se llamaban…? Bueno, da igual. Cada uno tenía una cinta en su hombro izquierdo que anunciaba su cargo, los de azul claro eran del consejo y los de rojo eran de otro grupo que aún no recuerdo como se llama…

Espera, espera, ya lo tengo. Se llama… ¡el comité disciplinario!

Justo en ese momento, un estudiante entró sin corbata y uno del consejo lo detuvo y le obligó a ponérselo.

Ya veo. — Pensé al entender lo que pasaba.

En mi caso, no tenía ni idea de cómo salí de casa, ni siquiera recuerdo si me vi en el espejo. Di por alto si mi presentación estaba bien; sin contar el ataque de Tachibana.

  • Entiendo, pero… ¿Por qué lo hiciste tu misma? ¿No bastaba con solo decírmelo? — Sin darme cuenta, empecé a hablarle con más naturalidad e informalmente.
  • Ah, mm… — Se inquietó solo por una micra de segundo, sin mencionar que, de algún modo sabía que estaba pensando en que responderme. — Deberías tomarlo como una pequeña venganza.
  • ¿Venganza?
  • Ya sabes… — bajo el tono de su voz —. De lo que pasó ese día.

¿Ese día? Ah, supongo que se refiere a mis… abrazos. — De repente me sentí nervioso y me puse rígido. Pero no debía de demostrarlo, así que hablé con mi mismo tono.

  • Ah, con que de eso se trataba.

Pero al llegar a ese punto, algo me resultó extraño. Entonces, nuevamente di una pequeña mirada atrás, y vi que todos eran detenidos antes de cruzar la puerta principal. Ahora bien, si ella quiso realizar esa “pequeña venganza” como dice, entiendo que hacerlo frente a sus colegas no le vendría bien, pero aun así, por alguna razón no me cuadraba.

  • Senpai… ¿Por qué no me detuvieron en la puerta como los demás?
  • Les dije que yo misma lo haría.

Lo sabía.

  • En otras palabras… me usaste como excusa para poder saltarte tu responsabilidad.
  • Oh, así que cuando te lo propones captas rápido. Ahora entiendo.

¿Al menos podrías mostrar algo de culpa?

  • Tienes razón — suspiró —. Hoy no quise levantarme tan temprano, pero las responsabilidades están para hacerlas. Aun así... al menos me puedo permitir un descanso, ¿no es así? — se excusó así misma con una sonrisa cómplice.
  • Bueno — evité compartir su sonrisa. — Senpai, gracias por su servicio, pero es hora que vuelva a sus deberes — ajusté el agarre del maletín en mi espalda —. Después de todo, los descansos no son para siempre. Aunque soy el menos indicado para decirlo.

Entonces, con mi duda satisfecha, intenté seguir con mi camino; pero nuevamente su voz me detuvo mientras giraba.

  • Espera, ¿en verdad me vas a dejar así como si nada?
  • No veo razón, Senpai. — Le respondí sin girarme totalmente a ella.
  • Oh, ¿así que no te importa dejar a una damisela en peligro y seguir tu camino como si nada? Ya veo, así que tenemos a un patán en mi escuela.

Ella claramente me estaba incitando, pero lejos de jugar a su ritmo, y aun estando en la misma posición, volví a dar una pequeña mirada a sus colegas.

La mayoría eran chicas, pero aun así, los pocos chicos podrían solucionar cualquier problema, o eso esperaba. Así que formulé lo siguiente:

  • No creo que haya problema.

Me miró desconcertada, como si intentara captar mi punto de vista. Entonces, me volví hacía ella y me arrodillé agachando mi cabeza, como si estuviera dando mis respetos a una princesa.

  • Hey, espera.

Y sin esperar más, hablé de manera airosa y cortes, imitando a un gallardo caballero de algún palacio.

  • Mis más sinceras disculpas Ojou-sama. Pero no estará sola, la estoy dejando bajo el resguardo de sus caballeros, quienes al igual que éste servidor, darían hasta la vida por protegerla.

Aturdida y avergonzada, ella empezó a parpadear varias veces mientras intentaba retroceder, pero apenas pudo dar un paso tras, pues al mirar a sus costados, se encontró bajo la vista de varios estudiantes curiosos.

  • Ha~

Ahora resignada, no pudo hacer más que soltar un pequeño suspiro.

  • Me pregunto si te haces o en verdad eres así.

Se quejó en voz baja, mientras miraba hacia otro lado. Pero yo, que apenas pude oírla, aproveché su descuido y me acerqué cuidadosamente, lo suficiente para susurrarle al oído.

  • ¿… y usted que cree?

Y me alejé rápidamente, al mismo tiempo que ella giraba hacía mí. Sus mejillas estaban un poco más rojas.

  • ¡Hasta luego, Hanazawa-senpai!

Me despedí con una sonrisa, sin esperar para ver más.

 

Aun no comprendía el por qué me gustaba comportarme así con ella, o el por qué me gustaba jugar de esa forma. Apenas era la segunda vez que conversábamos, pero yo no quería frenarme para nada frente a ella.

Simplemente se me hacía natural.

Ni siquiera me importó el hecho que otros alumnos nos vieran. Aún era ligeramente temprano, pero eso no cambiaba el hecho de que estábamos en la escuela y tal vez, alguien conocido nos haya podido ver. Ahora que recién me daba cuenta de ello, solo rogaba por que no sea así. Además…

Me pregunto cuándo llegarán… ese par…


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