Donde todo empezó Vol. 2

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Status: Finished  |  Genre: Other  |  House: Booksie Classic

- Notas Finales -

Saludos una vez más mis queridos lectores y lectoras, ¿les gustó este largo capítulo? La verdad no me di cuenta que era tan largo hasta que empecé a escribir éstas notas finales.
Bueno, al principio de éste capítulo se proyectaron los hechos ocurridos después del accidente, desde la perspectiva de Alex. Vimos que las personas que se suponía serían su apoyo para rehabilitarse al final fueron las que lo hundieron, e hicieron nacer esa nueva personalidad de Alex. Esas personas lo conocían pero no sabían quién realmente era él. Por esa razón Mike quien vivió las casi mismas experiencias era el más adecuado para ayudarle. Y no olvidemos que su pequeña hermana también fue importante para mantener a Alex cuerdo.
No quiero ir a más detalles, estos vendrán después.
Bueno, si seguimos con la historia, era obvio que había una ligera conexión entre Keita y Aika, y debido a las circunstancias ocurridas en este capítulo la convierte en una importante heroína. Ahora que lo pienso, prácticamente y sin contar el primer capítulo, Tachibana tiene una baja participación en este capítulo, y también en el siguiente. Aunque por alguna razón, siempre ahí presente en la mente de Alex.
Ahora bien, Keita, incluso tenía una conexión con las tres fisgonas de la clase. Por cierto, ¿cómo rayos hicieron para ingresar a esa preparatoria? Es más, ¿cómo hicieron para estar en la misma clase? Es un misterio que no es necesario averiguar. De todos modos, esta conexión es la que me resultó la menos prometedora para usar en mi historia, pero que a pesar de pensarlo bastante no pude reemplazarla, pues parte de su experiencia como líder de los “voluntarios” en su niñez, fue esencial para su desarrollo.
Bueno, como en las “Notas finales” del anterior capítulo, esta vez les plantearé estas preguntas:
¿Acaso están despertando sentimientos románticos hacía Aika?
¿Alex podrá mantener su identidad y cordura?
¿Tachibana podrá mantenerse en la historia o solo se convertirá en el soporte de Aika?
¿La presidenta le puso el ojo a nuestro protagonista?
¿Mike seguirá siendo solo un observador?
¿Qué depara el siguiente capítulo?
Eso lo sabremos otro día, y me despido con lo siguiente:
Gracias por leer este capítulo.
Gracias por leer mi historia.
Gracias por leer nuestra revista.

Chapter 27 (v.1) - Capítulo 4: Recuerdos - Pasado x Presente - Parte 9

Submitted: July 06, 2016

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Submitted: July 06, 2016

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Capítulo 4:
Recuerdos
Pasado x Presente

Parte 9

Después de dejar a la presidenta atrás, Aika me siguió jalando hasta bajar a la primera planta, a mitad de camino para salir del edificio del primer año.

Me tenía desconcertado. Pues de la nada, me llamó por mi nombre y, mientras me arrastraba hasta aquí, no se volvió hacía mí ni una sola vez, ni dijo nada más, e incluso después de detenernos; necesitaba romper el hielo. Por cierto, algunos estudiantes nos miraban, no era para menos, Aika aún me sujetaba del brazo.

  • Mm, Aika…
  • Dime K-keita-kun — Interrumpiéndome y sin voltearse, ella me habló en tono bajo.
  • ¿Sí…? — No pude ocultar mi confusión.
  • Lo que me dijiste en la mañana… no era mentira, ¿verdad?
  • ¿Huh? ¿Por qué preguntas eso ahora?
  • Bueno… es... por…

Ella dudaba y no entendía por qué, pero tampoco se dejaba entender, quedándose callada e inclinando su cabeza hacia adelante, esperando una respuesta.

  • Escucha Aika — suspiré resignado, y pensando que éste tipo de reacciones incomprensibles por parte de las chicas era muy natural, como que quisieran que uno las entendiera por completo —. No entiendo la razón de tu pregunta, pero aun así, lo rectificaré. Yo no te he mentido…

Seguí hablando sin esperar a que se volteara o diga algo más.

  • Sabes muy bien mi situación, y si te soy sincero — dudé por un momento, pero si un respiro más y proseguí; rompiendo un candado de mi corazón —, aunque ya pasó más de un año desde mi accidente, yo aún creo que mi existencia solo es una mera sombra de mi yo anterior, alguien que solo vive bajo sus instintos — y que es un gran cobarde —. En verdad, no creo ser más que eso. Pero aun así, quiero confiar en alguien, ¿o acaso no lo tengo permitido? Aika — la llamé como si le pidiera ayuda —, ¿puedo confiar en ti?

Ella bajó la cabeza, como si suspirara y se dio un pequeño golpe en la cabeza antes de volver a levantarla.

  • Lo siento Keita-kun, y lo entiendo. Además — soltó una pequeña risa —, yo te pedí primero ser parte de tu fuerza, y por eso — se volvió a mí, con una de sus más hermosas sonrisas —, puedes confiar en mí. — Suspiré de alivio, mirando hacia abajo y liberando una pequeña sonrisa. — Pero…
  • ¿Pero?

Y entonces, volví a mirarle, Pero la expresión que tenía hace unos instantes había cambiado por completo. Bueno, ella sonreía, y en sí, era una buena señal, pero la forma siniestra con la que lo hacía me congeló en un santiamén.

  • ¿Podrías decirme porque te veías tan amistoso con la Presidenta del Consejo Estudiantil?

Un inmenso escalofrío recorrió toda mi espalda.

  • ¿No mencionaste que la considerabas como tu enemiga? ¿No es así, Keita-kun?

Y sin saber por qué, sentí que mi alma se separaba de mi cuerpo, para luego ser absorbido por un aura siniestra y tenebrosa que rodeaba a Aika. Y esa sonrisa suya, junto a su forma amenazante de llamarme, dejaban en claro que no tenía la intención de ocultarlo.

  • Ugh, ¿Aika? — pasé saliva, intentando deshacerme del pavor que me invadía.
  • ¿Por favor, podrías responderme rápidamente, Keita-kun~?

Aunque lo digas con una sonrisa, no queda duda que es una amenaza. — Es fácil decirlo en mi mente, pero eso no iba a funcionar, así que tenía que hablar con franqueza.

  • Eh… podrías considerarlo como una conocida.

Mis palabras denotaban mi nerviosismo ante una gran crisis, sin mencionar que sudaba a cántaros.

  • ¿En serio?

Pero mis palabras no hicieron más que aumentar la presión sobre mí; de esa aura negra alrededor suyo.

  • ¡Sí! ¡Te lo juro! ¡Así que por favor, te lo imploro, tranquilízate!

Y así lo hizo, como si el destino se apiadara de mí insignificante alma.

  • Confiaré en ti Keita-kun, solo espero que no me estés mintiendo.

Cerré el caso temporalmente mientras asentía, con miedo a sus palabras, puesto que solo pude obtener una prórroga de este asunto.

Bueno, lo que dije era verdad, solo la vi tres veces, contando esta. Pero si le dijera lo que pasó en nuestros anteriores encuentros… no quiero ni imaginármelo. Pero… ¿tanto se enojaría por una mentira? ¿O será por la influencia de Tachibana?

  • Bueno, creo que-
  • ¡Hey! Chicos, espérenme.

Justo cuando la invitaría a seguir con nuestro camino, Mike nos llamó, después de bajar las gradas y avistarnos, con una sonrisa relajada.

  • ¿Por qué demoraste tanto? — Le pregunté apenas llegó junto a nosotros.
  • Tuve una pequeña charla. — A lo que él respondió sin cambiar su expresión.
  • Mm… bueno, no importa — Era raro escuchar una decente excusa por parte de él —. Vamos, el receso no es eterno.

Ambos asintieron a mis palabras, y empezamos a caminar.

  • ¿Qué te pasó en la clase? — Me preguntó Aika de repente.
  • Bueno, yo tampoco estoy consciente de ello. — Me dirigí a Mike. — ¿Qué sabes tú?
  • Mm, si no me equivoco… Cuando estabas en la escuela elemental y parte de tu primer año de primaria, formaste un grupo llamado “Voluntarios”.
  • Ah, es por eso que… — Aika no terminó de decir su frase y me miró un tanto dubitativa. — Keita-kun ¿qué significa “Voluntarios”?
  • Ah, es una palabra en español — me volví a ella —. Significa voluntarios, pero — atareado, me volví otra vez a Mike —, ¿en verdad formé algo así?
  • Claro, yo incluso soy miembro.
  • ¿…?
  • …pero de la sede peruana — habló en partes, esperando mi reacción —, por lo que no tengo ningún vínculo con ellos.
  • Espera, ¿también formé un grupo allá?
  • Si, aunque ese grupo era un tanto especial, tú sabes de lo que hablo.

Mm, con que así nos llamábamos.

  • Vaya, ¿pero qué hacían como grupo? — Preguntó Aika con un ligero asombro.
  • ¿Cómo podría decirlo…? — Mike fingió pensarlo. — Nuestra meta, como organización, es ser voluntarios listos parar entregar nuestro apoyo a quien lo necesita — se golpeó el pecho, lleno de orgullo y, tomando más confianza y emoción, continuó —, porque noso-
  • Debería ser como los bomberos pero en términos académicos.

Cortándole el rollo sin previo aviso, obviamente a propósito, le explique a Aika, en pocas palabras, lo que podría significar.

  • Muu… No es justo Alex.

Mike hizo un pequeño sonido de decepción. Si esa acción provenía de una linda chica seria encantadora, pero siendo Mike el responsable, el resultado fue desagradable. Bueno, Aika se rio un poco, pero aun así continué:

  • Pero si eso es cierto, ¿Por qué este grupo está metido en tantos problemas?
  • No sé — levantó ambos hombros moviendo su cabeza en señal de negación. — No me pareció importante averiguar sobre ellos.
  • Tendré que averiguarlo por mí mismo entonces… Bueno, dejando eso de lado. ¿Qué posición sería la mejor a tomar?
  • ¿A qué te refieres? — Preguntó Aika.
  • Bueno… — Llegamos al camino de árboles, que rodean el campo deportivo. — No sé si debería intentar seguirles la corriente, o sin rodeos, hablarles sobre mi condición.

Ella me miró con cierto asombro, pero luego me mostró una tierna sonrisa sin decir ni una palabra más.

  • ¿Qué pasa?
  • Nada~
  • ¿…?

Su respuesta me dejó más confundido.

  • Yo votaría por contarles. — Entonces Mike habló, volviéndome hacia él.
  • Argumento.
  • Si lo piensas. — Levantó su dedo índice, como si me enseñara algo — Es posible que sepan algunas cosas que no me has contado y que solo saben entre ustedes.
  • … y si ellos recuerdan y yo no, y aún más, si se acumulan, al fin y al cabo tendría que contarles.
  • Exactamente. — Me apuntó con su dedo como insinuando algo retorcido.
  • Entonces, queda decidido.

Llegamos hasta las gradas que bajaban a la cancha misma. Ellos estaban reunidos justo debajo de ellas, liderado por las tres fisgonas y otros dos personajes más.

  • Hola chicos, disculpen la demora.

Les saludé, casualmente, mientras bajaba junto a Mike y Aika.

Pero apenas llegamos, nos rodearon nuevamente.

  • ¿Te pasó algo?
  • ¿Por qué no nos hablaste?
  • ¿Por qué has estado oculto?

Ahí vamos otra vez…

Nuevamente todos empezaron a hablar sin orden alguno; ya no sabía a quién escuchar.

  • ¡STOP!

Entonces, Mike levantó los brazos exageradamente y avanzó un paso delante; callándolos, y si algunos se molestaron por su intervención, al final no dijeron nada.

  • Vamos chicos~ si no hay orden, Keita no podrá contestar a sus preguntas. Ahora sí, líder estamos a su servicio.
  • No me hables así.

Mientras me quejaba de tan vergonzosas palabras de Mike, me puse delante de todos.

  • ¡Chicos! Primero que nada, tengo que confesarles algo.

Todos los miembros de “Voluntarios” me miraron confundidos. Era momento de hablar.

  • Iré directo al grano.

Me había quitado los lentes y me había sentado frente a todos, Mike y Aika a mis costados, como si fuésemos los líderes principales. Los chicos y chicas que pertenecían a ese grupo “Voluntarios”, que son quince, estaban sentados formando un semicírculo alrededor nuestro.

  • Tengo amnesia.

Lo dije en una manera tan simple y directa, y en cierto modo, cualquiera lo podría pasar por alto. Pero aun así, se quedaron callados por un momento.

  • ¿Eh?
  • ¿Es una broma?
  • ¿Pero qué estás diciendo?

Algunos querían tratarlo como un juego, una broma.

Otros querían tratar de comprender mi anuncio.

Otros trataban de negarlo.

Lo podía ver en sus expresiones.

No dije nada por un momento. Debía darles un tiempo para que lo entiendan y comprendieran a su manera. Después, empecé a contarles todo lo necesario, y ellos me escucharon silenciosa y atentamente, hasta que el timbre anunció el inicio de las clases de la tarde, interrumpiendo mi explicación. No pude contarles todo a detalle, pero supuse que fue suficiente. Luego nos despedimos, no sin antes decirles:

  • Siento decirles algo así tan de repente, pero creo que debía hacerlo. Lo demás lo dejo a su criterio. Yo aceptaré su decisión.

Cuando llegamos a la clase, nos topamos con Tachibana. No le contamos nada por ahora, pero adelantándome con Mike, le dije a Aika que le contase ella misma, pero dejándole en claro, que no se interponga hasta que hayamos aclarado las cosas.

***

Al final, las tres fisgonas no entraron a clases, dejando sus útiles en sus asientos.

Ha~ — Suspiré en mis adentros —. Diablos, ¿Por qué pasa esto?

Estaba cansado. Justo ayer me había reencontrado con Nii-Obaa-san y ahora esto sucedía. Sin embargo, lo más problemático era que mientras más cosas me sucedían, más difícil se hacía controlar mis impulsos. Bueno, siendo sincero, había veces en donde quisiera saberlo todo y, aunque son realmente escasas, el hecho de poder saber quién era yo realmente… me abrumaba. Pero ahora no tenía caso pensar en ello.

Ahora bien. Por lo sucedido hasta este momento, yo “era” alguna clase de fundador de un grupo llamado “Voluntarios”, que por cierto, está nombrado en español, supongo que lo hice así para que sonara algo… ¿especial? Si quieren una respuesta, pues lo siento, no me pregunten cómo era mi razonamiento cuando tenía esa edad. Mi respuesta es la misma para muchos casos.

De todos modos, incluso — según Mike —, hasta fundé una sede en Perú. Eso crea la posibilidad de que también pude haber creado esa sede en otros lugares, lo más seguro que también lo haya hecho en Inglaterra. Pero pensar que yo sugerí ese nombre, y ella… Bueno, ahora esa información era irrelevante. Ahora también,  con los miembros de este grupo… tal vez me estaría adelantando, pero algo me decía que ellos me seguirían viendo como su líder.

Al pensar eso, sin darme cuenta, formé una pequeña sonrisa irónica.

Esto es realmente estúpido…

Ahora que pensaba en mis acciones, recordé que yo mismo puse a debate si debía contarles o no la verdad, aún si ellos me conocieron de antes. Es decir, ellos tienen una idea, una visión, un ideal de mi yo de ese tiempo. Eso me hizo pensar en cuáles serían sus reacciones y su forma de entablar conmigo.

Mi experiencia anterior no fue grata. Y durante ese tiempo, me dejé dominar por algo tan simple y estúpido, que no podía evitar resentirme con todo el mundo. Pero recién en este momento, soy capaz de verlo de esa forma. En aquel momento, esa presión era insoportable, pero ahora, como si otra vez hubiese sufrido amnesia, estaba dejando que pase todo, dejando que ingresen a mi vida.

Maldita sea ¿Por qué tanto razonamiento inútil? — Bueno, la siguiente pregunta a responder sería sobre qué posición tomar. Si decidía intentar ser su líder, estaría llevando una gran responsabilidad. No por el hecho de ser cabeza de un grupo sino, el de tomar responsabilidad de todos los actos y problemas que causaron o causarán.

Son solo rumores, pero aun así, a cualquiera le haría pensar dos veces.

Después de pensarlo un poco, al final, lo mejor era andar con pasos seguros, utilizando las preguntas adecuadas en el momento adecuado y aclarar todo ese lío…

¡Argh! ¡Esto me va a volver loco!

***

Finalmente sonó la campana, marcando el fin de las clases del día y de la semana.

Para este momento, hay dos cosas que están en la mente de cualquier estudiante. Una, es que la siguiente semana es la última de las clases, es decir, es la semana que previa a los exámenes parciales, poniendo fin a el primer semestre y lo consecuente a ello; lo segundo, el inicio de las vacaciones de verano.

Eventos que nadie podría quitarse de la cabeza (aunque los exámenes podrían omitirse), pero para mí, en este momento, todo ello es simplemente irrelevante, es más, ni siquiera pasaba por mi mente en ningún momento.

Bueno, cualquiera en mi situación, estaría igual o peor, pero si hubiese alguien capaz de afrontarlo, por favor, se lo ruego, ¡dígame su secreto! Si los días siguen así, no sé qué pasará conmigo.

 

¿Por qué ellos nuevamente?

Y así, nuevamente todos los miembros del grupo, aunque desde que lo mencionó Mike, me está gustando llamarlo “organización”. Bueno, como iba diciendo, la historia parecía repetirse de nuevo, o eso es lo primero que pensé.

Al final nunca entraron, es más, todos se fueron yendo uno detrás de otro. Solo habían hecho acto de presencia, dejando a las tres fisgonas recoger sus cosas. Y ellas, al entrar, no mostraban las mismas expresiones como en la hora del almuerzo, pero tampoco mostraban malestar, ni tristeza. Parecían… ¿”normales” seria la palabra correcta?

Pero dejaba algo en claro. Ya habían llegado a una conclusión.

Rápidamente guardé mis cosas y me acerqué hacia las tres y al notar mi presencia me miraron con una mirada de alivio.

  • ¿Puedo saber, cuál es su decisión?

Lo pregunté así, sin más, pero al instante me arrepentí. Este tipo de acciones, era como si yo estuviera interesado en entrar a su grupo. Pero ellas no se extrañaron ante mi pregunta, en su lugar, mostraron una sonrisa de satisfacción.

  • Sabíamos que vendrías a preguntar. — Dijo Mizuki.
  • Decidimos invitarte.
  • ¿Invitarme? ¿A dónde?

Se miraron entre ellas y cada una a su propio estilo, formó una bonita y pícara sonrisa. Y en una sincronía demasiado perfecta dijeron:

  • ¡Fiesta de bienvenida!


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