Donde todo empezó Vol. 2

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Status: Finished  |  Genre: Other  |  House: Booksie Classic

Chapter 37 (v.1) - Capítulo 5: Karaoke - Centro Comercial - Parte 10

Submitted: September 30, 2016

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Submitted: September 30, 2016

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Capítulo 5:
Karaoke
Centro Comercial

Parte 10

La noche era fría, y aunque no llegaba al punto de dar escalofríos, con el uniforme, la sensación era bastante fuerte. Pero al parecer, a nadie le afectaba.

Caminábamos por la estación de trenes, en busca del que nos llevaría a casa. En cierto momento, alguien pasó con una pequeña radio que sintonizaba una tranquila y placentera melodía. Sinceramente me gustó y tuve la necesidad de saber cómo se llamaba, o al menos saber la emisora. Sin embargo…

Ha… ¿A quién le podría preguntar?

Éramos un grupo numeroso, y siendo tantos debería haber por lo menos uno que otro par conversando. Es más, así fue cuando salimos de la escuela y vinimos al centro comercial. Pero ahora, y desde que salimos de aquel lugar, no había más que silencio en un ambiente tan deprimente que me estaba hartando. Y bueno, la razón principal de ello era que la mayoría del grupo eran las chicas que habían presenciado todo el incidente.

No sé si Mike previó esto, pero hizo que todos los demás se adelantarán, quedando solo Aika, yo, el trío, Kitamura y él mismo. Prácticamente, todos los que estábamos involucrados con el incidente. La quinta chica, Mizutani Nagi, quién había acompañado al trío y Aika, se había retirado ya junto a Yamaki, su novio, tomados de la mano. Al recordarles, nuevamente me entró un sentimiento de nostalgia, pero no duró mucho, pues recibí un minúsculo y no intencional jalón de mi chaleco.

Aika caminaba a mi derecha, sujetándose de la prenda, y que al igual que las demás chicas, no decía nada, limitándose a caminar cabizbaja pegada junto a mí. A mi otro costado, estaban el trío, Yamada de este lado y las otras en orden de cargo. Mike, quien caminaba adelante, estaba ensimismado en sus pensamientos, pensando en las acciones a tomar a partir de ahora.

 

Cuando la policía entró, logré pasar desapercibido e irme con Aika a la habitación del karaoke, pues Kitamura y Mike ya estaban llevando a las chicas al mismo lugar.

Ya arriba, le anunciamos al recepcionista la llegada de la policía y sin decir más nos dirigimos a la habitación sin recibir ningún intento de explicación, pero si un gran suspiro. Y cuando llegamos a la habitación fuimos recibidos por todos, pero no preguntaron nada al percibir la actitud de las chicas. Bueno, al final no era necesario contarles, lo averiguarían después, ya que el hecho del secuestro y mi intervención seguramente se dispersarían como el aire, a quien sabe dónde. Al menos, Mike se encargó de eliminar las pruebas visuales.

Mientras salimos, los policías no nos detuvieron y salimos sin mayor problema que la multitud de curiosos que se juntaron alrededor del centro comercial. Para ese momento, bomberos y ambulancias ya estaban haciendo su trabajo, y ya se habían llevado a todos los “terroristas”, al igual que el cuerpo de ese hombre.

Sí, el hombre está muerto. Sin embargo, tengo que dejar en claro que no lo maté por tocar a Aika. No lo haría por una razón tan simple y absurda. La razón fue debido a que me dejé llevar por el enojo. Tuvo la estupidez de meter a otra persona en nuestra pelea. Así que le corté el brazo para liberarla y como una especie de castigo, pero eso provocó que se desangrara demasiado. Tuve la sensación de que no sobreviviría, así que decidí corregir su error con respecto a mí y además de devolverle los desagradables momentos que hizo vivir a los presentes; recurriendo al miedo y la angustia. Posteriormente lo maté para no alargar más su innecesaria penuria. Y si tal vez se hubiera salvado, la mejor opción era matarlo ahora, pues era un potencial testigo. Además, sus superiores se hubieran desecho de él ni bien les reportara lo ocurrido. Era la mejor decisión.

De todos modos, mientras cruzábamos entre la multitud, también pude ver a varios de los testigos aún presentes contándoles lo sucedido a los policías y reporteros, distorsionando los hechos, mientras contaban todo a su manera.

Sin duda, un claro ejemplo de la disposición de algunas personas, a contar cosas que vivenciaron con exageración solo para ser el centro de la atención. Bueno, dejando eso de lado, el verdadero problema era que ahora, todas las chicas que vivenciaron lo sucedido, caminaban cabizbajas, y no era para menos. Hoy habían presenciado la muerte de muy cerca, en otras palabras, y además de lo que sucedió durante la explosión, ellas presenciaron a alguien ser asesinado frente a sus ojos. Sin duda, eso debió dejarles algún tipo de shock o trauma.

Era comprensible, y a la vez me molestaba ver que todos mis compañeros, quienes en un principio tenían una sonrisa en su rostro, ahora estén en este estado. Pero también…

¿En serio, es así de chocante?

No me parece tonto o absurdo, y la verdad es que también es la primera vez que veo a un muerto. Bueno, sé que no estoy en su mismo saco, ya que yo no presencié el asesinato, pero qué puedo decir si yo mismo maté a alguien, y sinceramente no me siento muy afectado por ello. Sin mencionar que al ver al muerto sobre su propia sangre y algunos rastros de lo que parecía ser sus sesos junto a su sangre dispersados cerca, tampoco sentí algún rechazo mayor. En este momento no podría explicar el por qué, pues con la cantidad de cosas que hice antes de mi accidente necesitaría de mucho tiempo, pero es obvio que estas guardan el porqué de mi actitud.

No quiero dejar una impresión extraña de mí, pero lo que puedo decir es que él mismo se lo buscó. Bueno, sé que por un momento perdí la compostura, pero él tuvo el descaro de meter a Aika en nuestra pelea. No podía dejarlo pasar por alto. Bueno, al fin y al cabo, fue más por ella que otra cosa que hicimos todo esto.

De todas maneras, eso no ya venía al caso. Ahora lo importante era tratar de hacer algo por cambiar esta situación. No sabía cómo pero debía intentarlo. Ya estoy harto de éste silencio.

Bien, empezaré con Aika.

  • Eh… Ai-

Pero antes de que mi voz llegase a ella, una bonita melodía del canto de algunos canarios empezó a sonar. Era el timbre del celular de Aika, y debo decir que me causó gracia.

  • ¡Ah! Perdón…

Aika logró reaccionar y mientras buscaba su celular se disculpó con un tono confundido. Al mirar al remitente, dudó un momento, pero decidió responder.

  • ¿Aló, Yuki?
  • ¡Aika! ¿¡Estás bien!?
  • ¡Wah!

Ese grito fue tal que Aika instintivamente alejó el celular de su oreja, no sin antes estremecerse. No fue la única en hacerlo, todos quedamos sorprendidos ante tal grito.

  • …Yuki, tranquila — Aika sorprendida, intentó calmar a su amiga.
  • ¿¡Cómo quieres que me tranquilice!? ¿¡Sabes cuan preocupada estoy!?
  • Pero… — Aika quedó aturdida por los nuevos gritos.

 

En ese momento, quería ver qué expresión estaba poniendo Tachibana, sería interesante verla así. Pero no pude centrarme más en ella, pues otra melodía se hizo presente; esta vez era el celular de Mizuki. Ella también se sorprendió, dando un pequeño salto, pero al final respondió sin mirar al remitente.

  • ¿Aló?
  • ¿¡Rikka!?
  • ¿Mamá?
  • ¡Oh por Dios! ¡Mi amor! ¿¡dónde estás!? ¿¡Te pasó algo!? ¿¡Estás herida!?
  • No, mamá. No, pero…

Tampoco pude escuchar esa conversación. Otros celulares también empezaron a sonar.

Y así, como si todos se hubieran puesto de acuerdo, nos vimos envueltos en medio de una oleada de llamadas. Incluso Mike, que estaba hundido en sus pensamientos, miró hacia nosotros, y vio con sorpresa a las que estaban deprimidas, ahora luchando por calmar a sus padres o amigos. Entonces, me miró un tanto desconcertado.

Yo me sentí tonto al darle tantas vueltas al asunto, solo para que con unas simples llamadas cambiaran el deprimente escenario así como nada. Sintiéndome así, le mostré una sonrisa junto a un suspiro, él también me siguió la corriente.

Nuestro trabajo por fin había terminado

 

Todos, tomándose un buen tiempo, lograron aclarar la situación a sus amigos o familiares, y después de colgar, cada uno dejó salir un suspiro. Mizuki, siendo la última en poder calmar a su madre y colgar, no fue la excepción.

  • En serio… ¿Por qué tiene que exagerar tanto?

Se quejó para sí misma, y entonces volvió la mirada a los demás, quedándose muda otra vez. Tal vez no sabía qué hacer, pero al vernos sonreír a Mike y a mí, buscó la mirada de los demás y entre ellos se miraron sin saber cómo reaccionar, para finalmente…

  • Pf-
  • Jajajaja
  • Hahaha
  • Hehe

Todos empezaron a reír, cada uno a su modo y sin ninguna reserva

  • ¿Qué fue eso? Tachibana-san estaba fuera de sí. — Dijo Mizuki.
  • Parecía una madre histérica — agregó Ichijou mientras se limpiaba una pequeña lágrima.
  • Ni que lo digas, no sabía que eras tan unida a tu mamá, “Mi amor” — Dijo Kitamura repitiendo lo dicho por la madre de Mizuki.
  • No lo repitas, es embarazoso. Agh…
  • Hahahaha

Aika también reía ante sus comentarios. Yo, expectante de su bonita sonrisa, no podía apartar mis ojos de ella. Entonces, dándose cuenta de mi mirada y sin poder evitar sonrojarse, ni mirarme directamente, me preguntó:

  • ¿Q-qué pasa?
  • Nada. — le hablé con ternura para posteriormente mostrarle una sonrisa traviesa —. Solo pensaba en como burlarme de la “histérica” de Tachibana.

Ella se calmó ante mis comentarios, mirándome por un segundo, para finalmente cambiar su expresión a una de cierto enojo.

  • No Keita-kun. No lo harás.
  • ¿Por qué no? Es una rara oportunidad.
  • Cielos, te he dicho que no — se me acercó con una linda seriedad en sus ojos —. No lo harás.

Sonreí y me adelanté un poco y mirándola de reojo, le contesté:

  • Pues no prometo nada.
  • ¡Keita!

Al verla perseguirme, los demás soltaron más risas. Y como siguiéndonos, volvieron a caminar, olvidando por el momento todo lo sucedido.


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