Donde todo empezó Vol. 2

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Status: Finished  |  Genre: Other  |  House: Booksie Classic

Aunque tenga el mismo nombre que otro capítulo de la novela, éste guarda escenas antes de que Mike y Alex actuaran para derrotar a "terroristas". Sin embargo, más que eso, éste capítulo guarda cosas muy importantes.

Chapter 38 (v.1) - Entre líneas

Submitted: October 07, 2016

Reads: 257

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Submitted: October 07, 2016

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- Entre Líneas-

Esto sucedió momentos antes de que se frustraran los planes de los “terroristas”.

En una habitación relativamente obscura, varias pantallas de 30 pulgadas brillaban intensamente. Cada una tenía seis vistas independientes de las cámaras instaladas en todo el edificio. Todas estas pantallas estaban alrededor de una aún más grande, la cual servía para expandir cualquiera de las vistas. Debajo de estas había una mesa de controles moderna y dos sillas giratorias.

Sin embargo, las personas que debían estar monitoreando en una constante vigilancia, yacían inconscientes boca abajo, no muy lejos de esas sillas. Ahora, frente a la mesa de controles, apoyando sus manos sobre el filo de la mesa, había un hombre vestido con un uniforme de limpieza de color azul. Pero su cabeza estaba cubierta por un pasamontañas, el cual tenía el diseño de una calavera en forma de llave. Era otro subordinado “terrorista”.

Al parecer, su trabajo era de informar sobre lo que hacían en el exterior. En la pantalla principal se proyectaba cuatro vistas: Tres eran de cada entrada al centro comercial, donde se podía ver los estacionamientos y a los policías que habían rodeado todo el edificio; y la última cámara avistaba a su líder y los rehenes. Sin embargo, más que solo centrarse en esas vistas, analizaba las demás cámaras sin parar.

Y de un momento a otro, y sin sonido alguno de por medio, dos manos sujetaron sus clavículas mientras que un pie se apoyó sobre su pantorrilla derecha.

  • ¿¡Ugh!?

Y sin reparo alguno, su mandíbula golpeó el filo de la mesa y su rodilla chocó contra el suelo. El castigo fue tal que el sonido de sus huesos superó al chillido que soltó.

  • Tranquilo~

Con su mandíbula apoyada sobre la mesa, el “terrorista” apretó sus dientes para soportar el intenso dolor que sugería graves contusiones. Ajeno al sufrimiento de su víctima, la sombra liberó sus hombros mientras entonaba una advertencia en un inglés fluido y con un tono alegre. Sin embargo, el hombre intentó levantarse, apoyando sus brazos con más fuerza sobre la mesa.

  • No lo hagas~. Es por tu-

Al darse cuenta de sus acciones, la sombra puso su mano sobre su hombro izquierdo y acercó su rostro cerca de su oreja y mediante un susurro le advirtió. Aun así, el “terrorista” intentó también levantar sus piernas. Entonces la sombra puso su otra mano sobre el hombro restante y…

*CRACK*

De una potente pisada, le rompió el peroné y la tibia de su pierna derecha.

  • ¿¡…!? ¡Aa-!

Sus ojos se inyectaron de sangre, pero no pudo gritar. La sombra había liberado su hombro derecho y levantó su cabeza de los cabellos y la estrelló contra la mesa.

  • M-mal…dito… — Sangre corría desde su nariz y boca, y su voz resultó entrecortada por aguantar el tormentoso dolor de su pierna, y por la presión que había entre su rostro y la mesa.
  • Te dije que tranquilizaras ¿no~? ¿Por qué siempre son tan desobedientes?

Pero a pesar de provocar tal cantidad de daño, la sombra siguió hablando de manera alegre. Incluso parecía que actuar enojado, de manera hilarante.

  • ¿Q-quien… e-res? — El “terrorista” intentó hablar, pero la sangre que se acumulaba alrededor de su boca le obligaba a respirar con fuerza.
  • No amigo~ No creo que estés en las condiciones de hacer preguntas. Más bien~ dejemos eso de lado y ayúdame con este pequeño problema.
  • Fu…
  • ¿Quiénes y cuántos son~? ¿Y si es posible, dime qué es lo intentan obtener al hacer esto~?
  • Nh…fu…
  • Vamos~. No me queda mucho tiempo, solo quiero datos básicos. No es como si me vayas a revelar algo secreto ¿O es necesario que te rompa más huesos~?

A pesar de lo que estaba pasando, la sombra le hablaba con diversión mientras se acercaba más a su oreja. El “terrorista” pudo comprender de qué se trataba de alguien bastante joven, aunque no podía asegurar su edad. Pero la forma tan simple de expresarse y el hecho de hacerle tal grado de daño sin inmutarse, lo convertía en alguien peligroso.

  • E-está bien.
  • Oh~, eso me gusta~. — Se oyó feliz.
  • P-pero…fu… ¿Po-podrías liberar… mi pierna? — Su atacante aún mantenía su pierna sobre sus huesos rotos.
  • No, no, no~. No es momento para ponerse engreído mi querido amigo~ — Dijo la sombra, aun bromeando. Se acercó a la oreja de su víctima, al mismo tiempo que, liberando su otro hombro, de su mano, con un ligero movimiento y un insignificante sonido mecánico, apareció un pequeño cuchillo que acercó a su cuello y deslizó la punta hasta debajo de su oreja sin provocar corte alguno.
  • ¡Ugh!
  • Acaso… no pensaste que podría quitarte una de tus orejas… No~ — separó el cuchillo y levantando ligeramente su cabeza, puso la punta a escasos centímetros de su ojo derecho —. ¿Por qué no mejor un ojo? Sabes, tener tantos métodos de tortura es complicado. Es tan~ difícil elegir.

Las palabras de esa sombra albergaban ansiedad y por así decirlo, excitación. El “terrorista” sudó frío mientras sus ojos se abrían más. No reaccionó así por las palabras de su captor, sino…

Porque esa voz emitía una sed de sangre familiar.

Porque esa voz era la de alguien que conocía muy bien lo que hacía, a tal grado que para él era natural. Que estaba ansioso de hacerlo.

Porque esa voz era la de un asesino.

Él lo entendió y así decidió hablar.

  • S-somos parte de Skull-Key…
  • He… ¿En serio? — utilizando el cuchillo, levantó la manga de su brazo derecho, la cual, aún seguía apoyándose sobre la mesa —. Pero si no tienes el tatuaje. O tal vez estas en evaluación.
  • ¡…!

Al escuchar esas palabras, dichas de manera casual, el “terrorista” se exaltó diciéndose así mismo: “¿¡Cómo sabe eso!? ¿¡Quién demonios es!?”

  • Vamos, no te quedes callado, aún falta lo más importante~.
  • … — Aún estaba sorprendido, pero al sentir nuevamente la presión del cuchillo en su cuello, prosiguió — So-somos trece y — hizo una pequeña pausa para botar más sangre de su boca —, nuestra misión es “llamar la atención”.
  • ¿Para qué~?
  • E-eso no lo sé-
  • ¿De verdad~? — El cuchillo se hundió ligeramente en su piel, liberando una línea de sangre que se deslizó hasta su ropa.
  • ¡E-es verdad! — gritó tanto como pudo —. ¡S-solo nos ordenaron cau-sar alboroto!
  • Eh… Así que ocasionaron todo esto, solo por esa orden.

Dicho esto, el “terrorista” fue soltado por completo. Liberado, intentó girar, pero su reciente pierna rota le impido moverse y cayó de sentanazo. Entonces vio su pierna cruelmente rota, colgando de una forma anormal mientras los huesos sobresalían de la piel. Esa vista sacudió su cerebro. Tal vez intentó gritar, pero en ese instante, la sombra, o mejor dicho, la suela de su zapato apareció delante de él. Su patada explotó en su rostro y, producto del rebote, su nuca chocó contra el filo de la mesa que tenía detrás.

El terrorista cayó sin siquiera poder ver la cara de su agresor. Y mientras caía, un radio transmisor se deslizó por el piso.

  • Tienes suerte mi amigo~ Si no fuera por ella, ahora estarías… en el otro mundo~.

Con estas alegres palabras, la sombra levantó el radio transmisor y se giró hacia la mesa de controles. Y mientras se acercaba, la luz de las pantallas descubría su identidad.

Esa sombra o mejor dicho, esa persona era conocido y nombrado por sus amigos como Mike.

(Con que una cortina de humo… ¿Planeas divertirte a costa de otros? ¿Ya llegaste a ese nivel?)

Pensando eso, Mike fue sorprendido por el sonido de la radio que había puesto sobre la mesa, seguido de una voz.

  • ¿Todo bien en sus posiciones?

El lugar era cerrado haciendo que el mensaje se escuche fuerte y claro. Con rapidez y habilidad,  Mike cogió el radio y entonó una voz ligeramente neutral.

  • Todo preparado y en orden.

Su acción podría haber sido estúpida, pero lo hizo por la facilidad en la que socavó información de su víctima. Alguien tan fácil de manipular sugería la falta de un entrenamiento correcto, o la poca confianza que éste tenía a sus superiores. En otras palabras, no había un vínculo suficiente entre sus enemigos, haciéndose fácil pasarse por uno de ellos.

Sin recibir más palabras, dejó la radio sobre la mesa, luego sacó su smartphone y escribió un mensaje a quien consideraba su compadre, mientras, en una de las pantallas, avistaba a los rehenes; Aika y otras chicas entre ellos. Después de enviar el mensaje, marcó un número mientras realizaba una rápida búsqueda por las otras vistas.

Mientras buscaba, desde un ángulo superior, dio con la escena del asesinato de un hombre que había perdido la razón. Miró esa vista por un instante para luego seguir buscando y al final logró visualizar, desde un ángulo inclinado, una puerta metálica con una señal de peligro y el habitual aviso de “Solo se permite a personal autorizado”. En frente de esa puerta estaba la figura de un chico de su misma preparatoria, intentando sacar algo de su bolsillo. Estaba sacando su celular. Era Kitamura.

  • Hola Mike, ya llegué.
  • De acuerdo, ahora entra.

Mike lo vio sacar algo de su bolsillo; era la tarjeta que le dio previamente. Él conocía el sistema de seguridad del centro comercial, el cual trabajaba mediante permisos que estaban integrados en un pase de seguridad que solo algunos empleados determinados poseían. Ese pase tenía la propiedad de usar la identidad del último usuario.

  • ¿Cómo conseguiste algo así? — Kitamura parecía sorprendido. Bueno, al fin y al cabo, tener una cosa así no era simple.
  • Suelo confundirme bastante con las llaves, no sabes cómo~ Así que me en mi búsqueda de algo mejor me topé con esta maravilla, ¿Qué te parece, celoso~? — Mike le respondió con un tono alegre.
  • Nunca pensé tener algo como esto. Aun así, ¿dónde? — le dijo Kitamura mientras entraba a esa habitación, desapareciendo de la vista de cámara.
  • No, no, no. Eso no puedo decirlo.
  • Que lo digas así… Suena peligroso.
  • Tal vez~ ¿Lo encontraste?
  • Wow, sí. Es enorme.
  • ¡Oh bien! Debería haber algunas etiquetas o algo por el estilo. Te hará la vida más fácil.
  • A ver… ¡Ah! Hay algo, es como una lista de  con botones.
  • Bien, de seguro hay luces rojas y verdes ¿no es así?

Mike le dijo esto mientras seguía analizando la vista de las cámaras. Se dio cuenta que los miembros de Skull-Key solo ocupaban el primer y tercer piso de la zona tres; además que dos de ellos, resguardaban los pasillos que unían ese edifico con los demás, en el cuarto piso.

  • Si. ¿Son lo que creo que son?
  • Sí. Ahora Kitamura-san, quédate allí y espera a mi llamada — en algún momento, su sonrisa desapareció —. Apenas te dé la señal, apaga todas las luces, excepto las del primer y segundo piso. Después espera cuarenta y cinco segundos, y apagas las restantes. Y si sientes algún temblor o algo similar, activa la parada de emergencia. Mi tarjera te servirá. Inmediatamente sal de ahí y espera en la entrada del segundo edificio.
  • De acuerdo… Espera, ¿cómo qué-?

Mike cortó la llamada y salió de la sala de controles, no sin antes aprovechar la insonorización de la habitación para sacar y romper las tarjeas de memoria, y con el arma de su víctima, disparar y destrozar los sistemas de monitoreo. Después, sujetó al hombre por la cuellera de su ropa y salió de esa habitación. Mientras subía las escaleras al primer piso del primer edificio, recibió otra llamada.

  • ¿Dónde estás?
  • Me encargue de uno en la azotea del tercer edificio, ahora estoy bajando las escaleras de emergencia del primero. — Era Alex, quien parecía estar caminando con rapidez.
  • ¡Oh~! No pueden ser más obvios. — Mike no preguntó cómo se trasladó de un edificio a otro con un hombre a cuestas.
  • Mike… — de repente Alex cambió su voz, escuchándose más serio.
  • ¿Mm~? — Mike abrió la puerta de las escaleras de emergencia con el objetivo de subir.
  • Ellos pueden ser…
  • Si, lo son. — Mike asintió a la suposición de su amigo —. Vaya~ aun mantienes tu análisis al máximo.

Mike también se tildó algo serio.

  • No exageres, cualquiera lo supondría al reconocer ese símbolo. — Corrigió Alex —. Entonces, supongo que harás hablar a su cabecilla.
  • Mm… no lo creo~.

Escuchando esta respuesta por parte de Mike, Alex parecía no entender de algo, tal vez por esa razón soltó un sonido de duda. Sabiendo eso, Mike continuó:

  • Son solo chivos expiatorios y desechables. No creo sacar algo provechoso de ellos. Pero lo extraño es que vengan hasta esta parte del mundo.
  • Ya veo. — Alex se calló un momento —. Entonces, deberían estar buscando algo bastante valioso. Japón debe estar pagando su posición neutra a la organización.
  • Puede serlo. Estoy a punto llegar al cuarto piso, ¿estás listo~?
  • Sí.

Esta vez la voz no provenía del celular, Alex estaba esperándolo. Llevaba puesto una polera de un color verde pálido con capucha, impidiendo ver sus ojos, llevaba también unos jeans de un color azul con ciertos pero pequeños degradados.

Mike le silbó como alagándolo.

Pero no era lo único diferente en él, en una mano llevaba una bolsa de alguna tienda y en la otra, también colgando del cuello de su ropa, a otro miembro inconsciente de Skull-Key. Cada uno arrastraba el suyo propio en una de sus manos, era algo realmente fuera de lugar y que no seguía ninguna regla.

  • ¿Planeas divertirte? — Mike le habló, insinuando algo.
  • Deja eso, ellos ya querrán empezar a moverse. — Alex se quejó, pues esa ropa era parte de las instrucciones de Mike.
  • Vamos pues~ — abrieron la puerta, mientras Mike hablaba con alegría a un tono más bajo.
  • ¿Cuál es su objetivo? — Alex también disminuyó la intensidad de su voz, al darse cuenta del estado del hombre que arrastraba. En comparación al suyo, Alex solo necesito noquearlo con una patada. Después de todo, Mike era quien iba a sacar la información.
  • No te preocupes mi compadre. No es nada que nos concierne directamente.
  • Oh, ya veo. Aun no nos reconocen supongo.
  • Claro, me he ocupado de eso.
  • Bueno — Alex parecía recopilar toda la información en su cabeza —. Aun así, ya han matado bastantes. — Habló con cierto pesar, mientras se dirigían al pasillo que unía el primer edificio con el tercero.
  • Sí, pero al menos hizo que los demás se estén tranquilos — recordó cuando mataban a un hombre frente a todos los rehenes—, y no ocurra nada más. Tu Aika debe estar bien.

Mike dijo esto y Alex se le quedó mirando por un segundo para luego desviar su mirada nuevamente hacia adelante.

  • No digas tonterías — Alex habló en serio —. Tus fantasías están muy lejos de la realidad.
  • Mm~ tal vez. —Después de todo, mis suposiciones no se están cumpliendo a cabalidad. Como era de esperarse de ti.

Durante todo su trayecto, no se cruzaron con nadie. Ya habían huido o tal vez estaban encerrados en alguna tienda en espera o ruego de que todo acabara pronto. Se detuvieron en la esquina antes de entrar al pasillo que los llevaría al tercer edificio; el cual, e igual que los demás, estaban hechos de vidrio y acero.

Según recordó Mike: había un guardia en cada pasillo del cuarto piso, cuatro hombres en el tercer piso, cuatro en el primer y un grandulón, quien parecía ser el líder.

  • Yo me encargo del que cuida éste pasillo, tú del otro — Mike empezó a hablar —. Recuerda solo noquearlos y lanzarlos hacia abajo, los mismo con los del tercer piso. Ah~ y no te olvides de los que tenemos ahora.
  • No lo haré — Alex se quejó.
  • Ya abajo, solo nos queda noquearlos y separarlos de sus armas. Suerte que no vigilen la entrada. Después te encargarás del grandulón, mientras tanto me encargaré de dejarte un mejor escenario.
  • ¿Valdrá la pena? — Alex parecía estar esperando algo en particular.
  • Un poquito. — Mike le respondió juntando su dedo índice y pulgar formando un círculo cerca de su ojo.
  • Bueno, ya veremos cómo resulta al final. — Alex estaba con cierto entusiasmo y miró la puerta, listo para el asalto.
  • Shadow. — En ese momento Mike le habló.
  • ¿Algo más?
  • Sí, si es posible no lo mates.
  • Bueno — su amigo sonrió —. Eso depende de él.

Mike lo miró pícaramente, para después sacar su celular y marcar un número.

  • Listo, Kitamura-san. Que empiece el show.


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