Donde todo empezó Vol. 2

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Status: Finished  |  Genre: Other  |  House: Booksie Classic

Y comenzamos con el capítulo 2 de éste segundo volumen.

Chapter 6 (v.1) - Capítulo 2: Somnoliento y con problemas - En la escuela…- Parte 1

Submitted: May 04, 2016

Reads: 277

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Submitted: May 04, 2016

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Capítulo 2:
Somnoliento y con problemas
En la escuela…

Parte 1

*Ring* *Ring*

  • ¡Vamos, vamos, ya-!

Detuve el despertador tan rápido como pude.

Ha… bendito tiempo…

Y quejándome de la imparcialidad del tiempo, me levanté perezosamente de mi cama, tan adormilado que apenas podía mantener los ojos entrecerrados, pues si trataba de abrirlos más, seguramente me arderían. Aún después de entrar al baño y remojarme la cabeza con agua fría no cambiaba mucho mi estado, pero aun así bajé hacia la cocina y mientras me acercaba, el sonido de la licuadora llegó a mis oídos.

Entré a la cocina y saludé a mi “amigo” mientras bostezaba. En ese momento, él estaba sirviéndose su jugo recién hecho.

  • Buenos… días.
  • ¡Oh! ¡Bienvenido mi compañero! ¿A qué hora llegaste anoche? No te sentí llegar.

Mike me respondió normalmente, para luego coger, pelar y cortar un par de mangos de la refrigeradora. Ya se había preparado para él, así que atribuí que esos mangos eran para mí.

  • No tengo ni la menor idea…

Respondí desganadamente mientras me sentaba sobre la silla más cercana al televisor, alcé el control y la encendí para conseguir algo de concentración.

Por cierto, la cocina estaba junto al comedor. Mike usualmente prendía el televisor para distraerse mientras hacía el desayuno, pero estaba tan cansado que ni siquiera era capaz de darme cuenta de esa anormalidad.

Bostecé una vez más y recosté mi cabeza sobre mis brazos sobre la mesa (mi mano ya se había curado), e intenté captar lo que decía la periodista mientras Mike licuaba los mangos.

Es inútil, no logro entender nada.

  • Alex, tómate esto, debería de ponerte en un instante.

Intenté cerrar mis ojos un rato, pero antes de poder entregarme en bandeja de plata al sueño, Mike ya estaba parado cerca a la mesa con una jarra con el juego y un vaso en sus manos. Me alcanzó el vaso apuntándome con su dedo mientras ponía una expresión insinuante. Me lo terminé de tres bocados, pero al volver a ver a Mike, él me miraba con una rara seriedad.

  • Hey Alex… tus ojos…
  • ¿Mm…?
  • ¿Estás usando tu poder?
  • Ah… sí. – Con un poco el ánimo recuperado le respondí. – Lo tengo activado desde ese día… mmm… tal vez lo desactive cuando vaya a la escuela.

Por un momento, él me seguía mirando con cierta duda mientras parpadeaba inocentemente, así que le mostré mi mano, y de manera fluida y limpia formé una esfera de viento. Ya podía dominarlo de tal manera, que podía hacerlo girar a una velocidad increíble en un pequeño espacio sin causar estragos.

  • Es algo similar a lo que hacen en esa serie de anime con el ki. Me costó bastante moldearlo a voluntad…

En sí, el viento no tiene forma ni consistencia, por lo que no es posible verlo, sin embargo, cuando este llega a velocidades extraordinarias, todo eso cambia. La primera vez que intenté dominar mi elemento fue un desastre, pues era demasiado inestable y perdía el control fácilmente. Pero al ver al alguien usarlo tan efectivamente me dio varias claves para dominarlo.

Si tuviera que decirlo, la razón principal por la que no podía controlarlo totalmente a voluntad era por mi falta de confianza en la peligrosidad de mi poder en mi propio cuerpo. Pero al ver a esa mujer usar el fuego con sus propias manos decidí superar esa restricción.

  • Y bueno, ahora puedo medir la velocidad sin preocuparme por el espacio.
  • …Un Ransengan…
  • ¿Un qué?
  • ¿¡No recuerdas!? ¡Estoy hablando de Nar*to! ¡Hermano, no hay humano que no conozca esa serie! ¡Ah, pero no me estoy refiriendo al anime! ¡El anime fue excelente hasta la primera parte de la historia, Ship**den fue bueno, pero su exceso de relleno la jodió! ¡No sabes cuánto sufrí semana por semana esperando un nuevo capítulo y que te den un maldito relleno! ¡Fue horrible! ¡Pero dejemos eso de lado! ¡La cuestión es que la historia era tan emocionante que no podía dejar de apegarme a la pantalla! Aunque no llegaba al punto de querer lamerla como cuando veía Mon**atari Series, jejeje, esa serie era de lo máximo. ¡Pero si seguimos hablando de la serie que te decía, el personaje era gracioso y tonto, además…!
  • ¡Ya cállate! ¿¡Por qué tienes que hablar de esa forma!? – Logré callarlo, pero lo hice mientras volvía a apoyarme sobre mis brazos como intentando taparme los oídos.
  • Vamos Alex, déjame divertirme~ – Pero él simplemente sonrió.
  • ¡Por favor, dame un respiro! No descanso desde lo que pasó ese viernes y escuchar tus delirios en menos de diez segundos no es bueno para nadie.
  • ¿El viernes? ¿El festival deportivo? – Ignorando mis quejas, movió ligeramente su cabeza a un lado.
  • Al menos intenta recapacitar. – Me quejé – Bueno, pero… ¿pero no te lo conté?
  • Ah, debe ser por lo que demoraste en llegar al aula. En ese momento pensé que tenías una ardua labor con el inodoro. ¡De todos modos, vamos, vamos, cuéntamelo todo y exagera! – Se me acercó mientras sus ojos parpadeaban anormalmente.
  • Nhg… No empieces a hablar como chismosa, más que miedo das asco. – Me alejé mostrando una expresión de verdadero asco.
  • Lo siento, pero quería quitarme esta pesadez. – Se disculpó mientras se rascaba la nuca.
  • Propio de ti. – Me quejé mientras lo veía despectivamente y jugaba un poco con mi vaso – Pero será para después, si no te apuras, llegarás más tarde de lo que ya es, hoy deberías tener práctica matutina, ¿verdad?
  • ¿Eh? – Al escucharme, recién miró la hora marcada en el noticiero. – ¡Mierda!

Prácticamente lo gritó mientras salía corriendo, pero llegando a la puerta de la cocina, de repente se detuvo y se volvió nuevamente a mí.

  • ¿Y tú?
  • Aún sigo cansado, ya llegaré después. – Le respondí mientras me recostaba en la mesa.
  • Oooh~ Mi hermano ha tenido una ardua labor en toda la noche, debes estar muy cansado, muy cansado.
  • ¡Déjame en paz, y vete ya!
  • ¡No te enojes compañero! Solo me preguntaba si habías pensado que decirles a ellas. Después de todo, dos semanas es mucho tiempo.

Él continuaba con su actitud cómica y burlona, eso no cambiaba por casi ninguna circunstancia. Pero cuando hablaba con seriedad no era bueno ignorarlo. Esta vez lo hizo con un ligero tono de reflexión.

No pude responderle. Ya había subido arriba, además, no sabría que decirle, ya que era algo que recién ahora volví a ser consciente. Después de todo, ya había pasado casi dos semanas desde que me fui.

Como predije, al final necesité mucho más tiempo del normal para terminar mi entrenamiento. Ya que una vez que comencé con ello, ya no quería terminar hasta estar completamente satisfecho. Y ahora, una vez que Mike mencionó a ese par de chicas, recién mi cerebro reaccionó.

A pesar de que le di mi número a Shimizu, al final elegí el lugar más alejado de la civilización en estas áreas, al cual no llegaba señal alguna. Al pensar en ello, saqué mi celular y lo prendí (lo apagué durante el entrenamiento pues sin cobertura era poco producente tenerlo prendido). Vi que tenía demasiados mensajes, y de entre todas, la mayoría era de notificaciones de intención de llamadas de Shimizu.

Ah… creo que se me pasó la mano…

Ahora no tenía ni la menor idea de que hacer. Primero pensé en la posibilidad de que Mike les había dado una excusa sobre mi ausencia, pero pensar en eso me daba mala espina, puesto que me olvidé dejar una nota o algo por el estilo. En ese momento estaba tan centrado en lo que iba a hacer que olvidé lo demás.

¡Ah! No tiene caso pensarlo, ya me inventaré algo. – Me harté de seguir pensando y sacudí mi cabello en desesperación.

No mucho después, escuché a Mike bajar corriendo y despedirse con una última advertencia.

  • ¡No te olvides de utilizar el uniforme de verano!

Escuché el cerrar de la puerta, quedando solo el silencio, además del televisor, en toda la casa. Pero no podía estar así para siempre. Me levanté, cogí el control para apagar el televisor, y cogí mi vaso para lavarlo. Cuando llegué al fregadero, noté que aún se encontraba el vaso de la licuadora sin lavar.

Este bueno para nada…

Cuando terminé de lavar y guardar los servicios, subí al baño del segundo piso.

Ayer, tal vez debí haber llegado alrededor de las tres de la madrugada, pero aun así me di tiempo para bañarme antes de acostarme. Siendo así, era increíble que Mike no se haya despertado.

Luego de enjuagarme el rostro y secarlo frente al espejo, y aún con la toalla alrededor de mi cuello, como había mencionado Mike, mis ojos habían cambiado su color.

Por alguna razón, mis ojos se volvían de un color cambiante entre azul y blanco o gris cada vez que utilizaba mis poderes. Era uno de los tantos misterios que albergan mi vida, y que al igual que los demás no me interesaba mucho resolver todos ellos, aunque ya sé muchos.

Bueno, en ese viernes de hace dos semanas, toda la clase me vio sin lentes y no estoy seguro si Tachibana les dijo que no me eran necesarios. Tal vez resultaría extraño que siga llevándolos, pero si quería seguir con mi entrenamiento de resistencia necesitaba hacerlo.

Después de cambiarme al uniforme de verano (aunque lo único diferente al de invierno es el usar un chaleco en vez de la chompa, y cabía la opción de usar camisa larga con las mangas dobladas o usar camisa de manga corta), bajé las escaleras con el maletín a cuestas y cuando ya estaba en la salida, vi la hora de mi celular.

  • Son casi las 8:20 am.

Es bastante tarde… me demoré demasiado…. – Cogí mis zapatos de escuela y salí al patio trasero.

Ya no me era necesario ir caminando a la escuela.

Me puse los zapatos, y me ubiqué en medio del césped. Entonces, levanté la mirada y contemplé el cielo, segundos después cerré mis ojos y estiré los brazos hacia arriba para estirar los músculos flojos y recobrar algo de movilidad. Los bajé al igual que mi cabeza, pero aun manteniendo los ojos cerrados.

Traté de despejar mi mente lo suficiente para formular una clara imagen de la azotea de la escuela, y me puse en posición de como si estuviera a punto de empezar a correr.

Abrí los ojos, decidido y confiado, e impulsé mi cuerpo hacia delante.

Ni bien mis pies soltaron el suelo, en un instante mi cuerpo fue cubierto de una especie de torbellino de viento desapareciendo como si mi propio cuerpo era el viento mismo.

Cuando mis pies tocaron el suelo, como si hubiera terminado de bajar las escaleras a cierta velocidad, analicé a mí alrededor. El escenario había cambiado completamente. Mi césped fue reemplazado por cemento, y mis árboles y flores fueron reemplazados por rejas y una edificación que guardaba encima suyo una bomba de agua y dentro la entrada al edificio.

  • Ha… es bueno que nadie suba a la azotea.

Reconociéndolo como tal, solté un suspiro de alivio estirando nuevamente mis brazos por el cansancio.

Además de dar las gracias por la existencia de la regla que prohibía el ingreso a la azotea y de la cual tengo el privilegio de ser único con el permiso de subir (por razones algo deshonestas), también quería darle las gracias a la chica del cabello pelirrojo. Si no fuera por ella, esto no sería posible.

Pero ahora que lo pienso, es más, recién me di cuenta en este momento, Yuki y Aika ¿saben de la restricción del acceso a las azoteas?

Bueno, sí dejo de lado esa interrogante que no quiero ni saber su respuesta, había algo de que quejarme.

U-u-u… hace un poco de frio aquí.

Sacudí mi cuerpo en señal de frio (tal vez debido a que era lo primera vez que usaba este chaleco a esta hora del día y en este tipo de ambiente), y sin pensarlo dos veces, corrí hacía la puerta con el objetivo de ir directamente a mi clase.


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