El Pozo

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Status: Finished  |  Genre: Thrillers  |  House: Booksie Classic
Es la historia de un hombre que vive deprimido por la repentina muerte de su esposa y una noche pierde el control sobre sus actos cometiendo el peor error de su vida.

Submitted: March 19, 2016

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Submitted: March 19, 2016

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Al llegar al mugriento y polvoso departamento que desafortunadamente tengo que llamar casa azoto la puerta a mi espalda y pongo mi mochila al lado derecho, como hacia todos los días. Otro día más con el mismo trabajo que me volvía loco y con una paga miserable que apenas era suficiente para pagar la renta de $100 dólares al mes. Abro el refrigerador y me quedo observando por un instante, una lata cuyo contenido es muy difícil de distinguir, sobras de pollo de ayer, un frasco casi vacío de mayonesa y un trozo de cebolla que apenas sería suficiente para cocinar con el pollo.

Me siento en el comedor, una pequeña mesa de madera maltratada por los años y por el ambiente lleno de humedad. Recargo mi cabeza en mis brazos, mirando la madera de cerca y viendo como una plaga moho acaba lentamente con la mesa. El maldito salario nunca era suficiente, estaba al corriente con mis pagos, pero siempre pasando hambre, comiendo siempre menos de lo suficiente y solo dos veces al día mientras el manager del edificio comía carne con vegetales frescos todos los días mientras mira la televisión y sus carcajadas irritantes toda la noche me recuerda que solo soy un pobre tratando de mantenerse vivo un día más para ir a trabajar y gastar energías.

Una lágrima se escapa de mis ojos, y en mi pecho se acumula toda la rabia y frustración, y la tristeza. Me preguntaba que había hecho para merecer una vida tan miserable, si era dios castigando mi falta de fe o si era el destino que me ponía a prueba, pero había llegado a mi límite. Después me levanto y camino hacia mi habitación, y otra lagrima escapa de mis ojos al darme cuenta que su dulce aroma se había desvanecido dejándome caer en mi pozo de soledad y desesperanza. Abro un cajón y están ahí, los frascos llenos de píldoras a los que había estado condenado hace ya 3 años, y al tomar uno en mis manos todo el dolor que había pasado vuelve a mí, todas esas noches llenas de tristeza al verla moribunda en la cama.

Después de disponerme a ingerir un coctel de pastillas esperando algún remedio para mi sufrimiento y miseria, mientras miraba todas las píldoras de diferentes colores y tamaños en la palma de mi mano y en la otra una botella de alcohol barato bastante viejo, pero también bastante conocido. Un trago grande a la botella, y siento como el líquido quema mi garganta, después otro trago igual de grande y la misma sensación que me recorría el cuerpo. Después se escuchan golpes en la puerta y una voz masculina que me llamaba, la voz era familiar pero el alcohol comenzaba a nublar mis sentidos mientras caía sobre el gran pozo de mi miseria.

Al abrir la puerta estaba el hombre regordete que me condenaba a pasar hambre todos los días para que el siguiera alimentando su gordura y comprar ropa más grande para sostener su asquerosa barriga. – Es el día de paga, puedes suplicar de piedad para que este mes no pases hambre- dice mientras una sonrisa asquerosa se dibuja en su rostro lleno de grasa y salsa –Quizás esta vez funcione-. Sin decir una palabra camino a la cocina mientras la tristeza es reemplazada por rabia y en voz baja maldigo a dios por humillarme una vez más antes de librarme de todo sufrimiento. Abro un cajón y veo un cuchillo que está comenzando a oxidarse y con mi mano temblorosa por la rabia lo tomo con fuerza y camino mirando el piso mugriento dirigiéndome a esa abominación de hombre.

--Págame ya, tengo que regresar a terminar mi cena- dice mientras extiende su mano. Sostengo el cuchillo con fuerza a la altura de mi cadera y después en un instante lo clavo en su barriga mientras el dolor invadía su cuerpo y se veía en sus ojos una confusión mezclada con dolor, y al ver esa expresión me causo tanto placer. Volví a apuñalarlo, esta vez mas alto y con más fuerza, clavando el cuchillo todo lo que me era posible en su carne grasienta y mientras miro fijamente sus ojos siento como mi mano se va llenando de su sangre aún caliente, y esa desesperación, ese dolor que se reflejaba en todas sus expresiones hacia que se me erizara la piel. Al sacar el cuchillo de su barriga un torrente de sangre comienza a salir de la herida, y ese color carmesí que iba coloreando su camisa blanca me hacia sonreír, mis sentidos estaban embriagados por las emociones causadas por ver tal belleza, y el alcohol perdía efecto, esa sensación causada al clavar el cuchillo en su cuerpo torpe y descomunal mientras trataba inútilmente detenerme sobrepasaba todo lo que había experimentado antes.

Cuando trato de gritar le di un golpe en la cabeza y se cayó de lado y después de frente llenando de sangre la entrada, después lo arrastre dentro del apartamento y obteniendo fuerzas de algún lugar escondido dentro de mí lo lleve a la sala, y la alfombra polvienta fue absorbiendo la sangre que emanaba del hombre.

Después de unos segundos volvió a reaccionar, me puse de pie sobre él y sus heridas las cubrí con el alcohol causándole dolor mientras veía como se retorcía y rogaba por piedad, y al escuchar eso recordé todas las veces que yo había hecho lo mismo, que había suplicado solo para divertirlo, y después de eso rompí la botella y los trozos de cristal los clave uno a uno en su cuerpo. Su sangre que chorreaba por todo su cuerpo brillaba intensamente con la luz de la lámpara, y comenzaba a correr por el piso como un rio de lava.

Me pongo de rodillas frente a él y abro su estómago cortando lentamente su piel escuchando sus gritos de dolor, y la misma sensación me recorre, esa sensación de calor que me abrazaba mientras veía como el hombre se retorcía y el dolor delataba sus pupilas y gotas de sudor corrían por su frente. Después de unos minutos sus gritos pararon, yo me había quedado sentado en el sillón viendo cómo se desangraba lentamente y sus viseras temblaban, su corazón seguía bombeando sangre y la cara de esa abominación humana solo miraba al techo, ese mugriento techo, quizás buscando hacer tregua con su dios antes de que su vida se escapara por esa abertura en su abdomen, sus últimos minutos no decía nada, solo gemía de dolor mientras sus ojos buscaban desesperadamente alguna señal de que todo eso era un sueño, esa expresión de terror, desesperación, tratando con todas sus fuerzas vivir solo para seguir sufriendo, pero su muerte era inevitable.

No estoy seguro cuanto tiempo ha pasado, solo estoy sentado en la misma posición mirando fijamente el cuerpo lleno de sangre y viseras, su camisa blanca no existe más y sus pantalones caqui ahora son de un color rojo tan intenso que a la luz de la lámpara parece alquitrán.  La sangre en mis manos y en mi rostro comienza a secarse causando una sensación extraña en mi piel, el calor y la adrenalina casi han desaparecido y ahora mis sentidos comienzan a volver a la normalidad, mi arranque de locura ha llegado a su fin.

No estoy consciente, mi mente no está procesando nada de lo que estoy viendo, el tenue brillo de la lámpara ha desaparecido y me encuentro en medio de una negrura que me aplasta y asfixia. Después un pequeño punto blanco aparece frente a mí, y mientras me dirijo hacia él va cambiando de dirección y mis piernas sin que yo se lo ordene siguen con un entusiasmo que parecería locura a los ojos de una persona en su sano juicio. Después de perseguir fervientemente la luz esta comienza a hacerse más y más grande, y después como si se tratara de un acto de magia ella aparece, con su sonrisa hermosa que hacia más de 5 años que no veía, su piel radiante y su cabello limpio y cepillado, con su belleza que se había desvanecido poco a poco mientras su corazón se destrozaba, ella estaba ahí. Me quede atónito por un momento, esperando despertar o alguna señal de que todo eso se trataba de un sueño, pero no llegaba, y sin pensarlo dos veces corro a sus brazos y su dulce aroma me reconforta y me abraza, y después un rio de lágrimas comienza a salir de mis ojos. Después de un momento me dice con su dulce voz mientras con su delicada mano me acaricia la mejilla –Mira lo que has hecho- dijo tranquilamente –Todo esto es culpa tuya, por tu culpa no estamos juntos y jamás lo estaremos- después de decir eso la mire con una expresión de confusión tratando de buscar alguna respuesta en sus ojos.

Después poco a poco la tenue luz amarillenta comienza a alejar la oscuridad, y a ella. Después mis ojos observan algo horrendo, un hombre asesinado brutalmente, todo el piso lleno de sangre y mugre, y la expresión de dolor en la cara del hombre me llena de un terror indescriptible y un relámpago me recorre la espalda causándome escalofríos.

Después se escuchan golpes en la puerta, pero no importan, solo me quedo parado frente al cadáver mientras las lágrimas salen de mis ojos sin control alguno, mi ropa y mis manos llenas de sangre seca y pedazos de piel y órganos hacen que me den náuseas y vergüenza, yo me había convertido en un asesino, y ni siquiera era consciente de eso. Después pienso en ella, todo era mi culpa, había muerto porque solo me limite a seguir instrucciones y solo tratar de hacerla sobrevivir unos días más, yo le había causado sufrimiento y este era mi castigo por todos mis pecados y por ser incapaz de salvarla.

Los golpes en la puerta se hacen más ruidosos, entonces, lentamente me agacho y tomo un cuchillo lleno de sangre y esa sensación viscosa en mis manos me da asco y horror, después con lágrimas en los ojos y con un nudo en el estómago que me impide respirar acerco el cuchillo a mi garganta, las lágrimas ahora mojan el cuchillo y mi mano comienza a temblar, después, cuando el nudo en mi estómago me permite articular unas palabras, de mi boca solo salen unas palabras. –Lo siento amor mío, todo es mi culpa- digo mientras trato de controlarme a mí mismo para no romper en llanto, y después un estruendo se escucha en la puerta, --solo quiero volverte a ver, y espero hacerlo pronto- y después como un rayo de luz paso la navaja presionando contra mi piel, el dolor en mi garganta no se podía comparar con el que sentía en mi corazón, después me sumí en oscuridad, cayendo dentro de mi pozo de desesperación y tristeza. 


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