Anti-World

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Status: In Progress  |  Genre: Science Fiction  |  House: Booksie Classic
El alma de Adália es atrapada en una Luna que orbita alrededor de un Planeta muy lejano al Nuestro. Una Luna que esta administrada y Gobernada por un Demonio. Aquel ser, tiene como propósito atrapar y encerrar el alma de las personas que viajan durante el sueño en aquella Luna. Para así obligarlos a participar en un "juego" que atenta contra sus vidas, solo para el entretenimiento del Demonio. Adália junto a otras personas, tendrán que arreglárselas para escapar y volver a casa, pero por supuesto, no será una tarea fácil.

Historia en Curso.

Submitted: March 18, 2016

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Submitted: March 18, 2016

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- Prólogo -

— Interrumpimos esta transmisión para dar la siguiente Noticia:

Últimamente han estado ocurriendo cosas extrañas en la ciudad, numerosas personas han caído en coma por largos periodos de tiempo. Por el momento se desconoce el motivo del porque este fenómeno, pero algunos científicos sugieren que se trata de una extraña enfermedad o parásito que se encuentra en alguna parte en las afueras de la ciudad, y es la causante del problema. Por lo tanto, sugerimos no salir de sus hogares en las próximas semanas solo por precaución. Por lo tanto, las escuelas cerraran y no habrán días de trabajo. Ya hay una población aproximada de 5000 Víctimas. Sentimos las molestias y... — Habla un noticiero de televisión, apago este último porque ya me había cansado de oírle.

 Vaya, tan grave ha de ser el problema. Me da igual, con tal de que no haya escuela me parece bien. Podré dormir muchas horas más. — Dije soltando un bostezo.

 ¡Adália, tu padre ha traído Pizza. Ven abajo ahora! — Gritó mi madre.

 ¿Pizza?, Odio la Pizza. No sé cuántas veces tengo que decírselos, pero que más da, Si no me la como me castigaran.

Bueno antes de empezar a relatarles esta historia, me presentaré... Soy Adália. Verán, soy una chica de 15 Años. Soy de una estatura de 1, 67 Metros. Mi peinado tiene forma de flequillo de un color Escarlata. Mis ojos son algo caídos y de color Gris. Nunca entendí por qué mi cabello era naturalmente de este color, De hecho, Ni los médicos o Biólogos me han podido explicar el por qué, Pero bueno, no es que sea tan importante. Soy una chica algo cansada. ¿De qué?, se preguntaran. De casi todo, La verdad es que no encuentro mi vida divertida o interesante. Tengo unas pocas amigas con las que no hablo mucho, Mis calificaciones en la escuela son normales, no apruebo con la máxima calificación, pero amenos saco la suficiente para aprobar. Muchas personas suelen tomarme el pelo porque tengo una apariencia de una chica tímida y tonta. Aunque realmente, no soy ninguna de esas. Muchas personas me critican por mi forma de ser por múltiples razones. Una de ellas es cuando otras chicas intentaban abusar de mí o intentaban demostrar ser superiores. Eran chicas que estaban tan orgullosas hasta que yo las golpeaba en la cara de un puñetazo, mandándolas contra el piso y haciéndoles llorar. Solían criticarme porque colocaba a las personas en su lugar, en el sentido en que cuando intentaban humillarme, se los devolvía a ellos, pero peor. No soy una chica hostil por así decirlo, ni tengo malas intenciones. Soy pacifica siempre y cuando no intenten hacerme daño... Otra cosa es que odio ver a otras personas sufrir por culpa de personas abusivas, criminales, etc.

Algunos chicos muy guapos que se creen superiores a los demás, se han enamorado de mí, pero yo simplemente los ignoro o les mando a la mierda. Debido a esto, me han llamado Perra, Zorra, entre otros. Solo tengo unas amigas con las que hablo poco y un mejor amigo llamado Chado. Con el cual me la paso hablando con él siempre que voy a la escuela. Él si es un chico tímido, pero gracias a eso muchas personas, en especial estudiantes de mi escuela, abusan de él. Siempre salgo a defenderlo cuando lo tratan mal, casi siempre golpeando a chicos y chicas. Muchos llegaron a pensar que éramos novios, pero en realidad, no. En fin, Mi padre quiere que yo estudie Política, ingeniería o cualquier trabajo que según él, tenga futuro. Pero en realidad, mi sueño es ser Veterinaria. Adoro a los animales, más que cualquier otro ser humano. Pero mis padres no aprueban esto, diciendo que moriré de hambre si me meto a este tipo de medicina, ya que según ellos, en esta ciudad las personas tienen poco aprecio por los animales.

Por otro lado, mi madre apoya el hecho de que quiera estudiar lo que me guste, ella dice que no importa que trabajo escoja, con tal de que a mí me guste y destaque muy bien en lo que hago, siempre obtendré grandes cosas. Siempre quise tener una mascota, pero mis padres nunca me han dejado tener uno. En fin, no soy muy feliz actualmente con mi vida que digamos. Aunque tengo un sueño en especial, y estoy dispuesta a cumplirla cueste lo que cueste, soy una amante de las aventuras, y mi sueño es recorrer todo el mundo, solo para ver con mis propios ojos todas las "Maravillas del Mundo", por ejemplo, me gustaría contemplar el "Salto Ángel" de Venezuela, "La Gran Muralla" de China, El "Coliseo de Roma" de Italia, entre otros.

En fin, viajaré a todos esos lugares, no importa lo que me cueste.

Cuando mi madre me llamó para ir a comer, me pare del sillón de mi cuarto y bajé a la cocina, Para solo encontrarme a mi Madre y a mi Padre sentados con la caja de pizza abierta sobre la mesa. Mi padre me dijo que él sabía que a mí no me gustaba la pizza, pero que fue lo único que pudo encontrar, ya que muchas tiendas estaban cerradas. Yo le dije que no importaba, así que tome la silla y me senté. 

Me comía la pizza de mala gana y mi madre me decía que quitara esa cara. Ya que tenía una cara de disgusto. Yo lo único que hice fue poner peor la cara. Esto disgustó aún más a mi madre, por lo tanto ella me castigó y me mando a que me encerrara en mi habitación. Mi madre es exagerada y se molesta fácilmente por cualquier cosa. Pero ignorando eso, ella es una gran madre. 

Me encerré en mi habitación sin cenar. Decidí irme a dormir, ya que no había nada interesante que ver en la televisión, aparte de que ya tenía sueño. Al menos no habrá clases a partir de ahora por un tiempo, así que dormiré, Para despertar en otro día que probablemente sea aburrido...

 

Buenas Noches.

 

Capítulo 1 | El Comienzo

 


— ¿Ah? ¿Don... ¿Dónde estoy? — Dije, despertándome en un lugar extraño — ¿Qué es este lugar...? Creo haber visto esto antes... ¿Será un sueño? Aunque... Esto se siente bastante Real.

— Así que has despertado al fin. — Dijo una voz misteriosa.

— ¿Ah, pero... ¿Quién eres? — Pregunté algo extrañada y confusa.

— Me gustaría hablar contigo en el comedor de mi sala. Hay muchas cosas de las que tengo que hablarte, así que por favor, Sígueme.

— Uhm... — Expresé con una mirada de confusión.

Me despierto en una especie de habitación que al parecer esta hecho de ladrillos, con una ventana enorme en la pared cubierta por una gran cortina de color rojo. Hay bastantes cosas elegantes en esta habitación, es como si estuviera en un castillo medieval bien decorado y elegante. Aquel hombre extraño que me estaba hablando, me dijo que le siguiera hasta su comedor. Me pare lentamente de la cama. Tenía un leve dolor de cabeza, pero decidí ignorar eso.

No pude distinguir bien que era aquel hombre, ya que mi vista estaba algo borrosa apenas me estaba despertando. Este último dejo la única puerta que había en la habitación, abierta. Yo estaba en pijama. Con una camisa normal pegada y unos pantalones cortos. Yo entré por aquella puerta, y me encontré con un pasillo de ladrillos que me llevaba hasta un fondo, que supongo que sería una sala. A medida que caminaba por el pasillo, yo me metía en mi cabeza que se trataba de algún secuestro. Cuando llegue por fin hacia el final del pasillo. Me encontré con un comedor grande. Lleno de mucha comida. Cuando vi todo eso, mi estómago comenzó a sonar.

— Parece que tienes hambre. Puede sentarte a comer si gustas. No te preocupes por nada. — Volvió a hablar aquella voz misteriosa.

Yo en ese momento me siento un poco confundida, no me muevo de donde estoy. Hasta que aparece aquel hombre misterioso que me había hablado. Se trataba de un chico alto de una estatura aproximada de 1, 80 Metros. Tenía un peculiar cabello en forma puntiaguda de color negro, como si se tratara de una estrella de varias puntas. Tenía una chaqueta de cuero de un color marrón claro abierto, con una especie de pelaje (Al parecer de origen animal) en el cuello de la chaqueta y en donde se supone que debería estar la cremallera para cerrar. Venía también con una camisa, pantalones y zapatos de color negro. Y Para finalizar, sus ojos son negros. Pero lo que más me llamaba la atención era lo que tenía colgando de su cintura. Era una funda (Vaina) que al parecer guardaba una espada. La forma de la supuesta espada era del estilo japonesa (Katana). Aquel Hombre me dijo:

— ¿Cómo estás? Me gustaría hablar contigo sobre algunas cosas. Sé que estas confundida en estos momentos, por eso te pedí que vinieras aquí. Para que te sintieras a gusto mientras escuchas mis palabras. Por favor, toma asiento y disfruta de toda la comida que desees. La preparé para ti. Es muy importante que escuches lo que te tengo que decir. — Dijo aquel hombre.

En ese momento, yo ascendí positivamente con la cabeza y tome asiento en el comedor. Por alguna razón, no estaba asustada. Solamente me sentía confundida. Obviamente sin saber nada de lo que estaba pasando. Entonces, aquel hombre que me estaba hablando, el cual tenía un nombre curioso y un peinado ridículo, se sentó cerca de mí y me dijo:

— Adelante, puedes comer lo que deseas. Hay muchas cosas. Pollo, Carne, Ensaladas, Sopa. También hay hamburguesas, Hotdogs y Pizza si gustas.

— No gracias, odio la pizza. — Dije con una expresión de disgusto. — Me conformo con lo que hay en la mesa.

— Muy bien... Disfruta todo lo que quieras, pero escucha atentamente mis palabras.

En ese momento, yo comienzo a comer varias cosas que hay en la mesa, duro como unos 2 minutos comiendo, hasta que le pregunto a aquel hombre:

— ¿Y Bien...? ¿Qué es lo que quieres decirme?

— Oh. Claro, muy bien. Déjame presentarme. Me llamo Matsuda Oligarqui. Quizás te suene un poco extraño, pero Soy un Ángel... Literalmente.

— ¿Un qué...?  — Dije con una expresión de confusión.

— Así es... Un Ángel del cielo. Ustedes lo seres humanos nos nombran bastante en sus leyendas, ¿Verdad?

— ¿Un ángel? Que cosas dices... Suena demasiado absurdo. Además, no pareces para nada un ángel. Lo único que resalta en ti es ese extraño Nombre y peinado que tienes. — Le respondí a Matsuda indiferente.

En ese momento, yo pensé que este tipo estaba loco o algo por el estilo. Me parecía absurdo, ya que yo era atea. No creía en ningún tipo de religión ni nada místico por el estilo. Llegué a pensar a que este tipo era un fanático fuera de lugar. Pero él dijo:

— No te estoy mintiendo. Realmente soy un ángel. Lo único incierto es que tengamos Aros en la cabeza y Alas, como nos describen en muchas de sus leyendas... Pero bueno. Obviamente no me creerás si no lo demuestro.

— Supongo. — Dije sarcásticamente.

— En ese caso, déjame demostrártelo. — Dijo Matsuda mientras se peinaba su cabello con su mano.

— Adelante. — Dije, esperando a que hiciera alguna tontería.

En ese momento, aquel chico de cabello puntiagudo, se levantó de su silla, y comenzó a caminar lentamente hacia una gran ventana cubierta con una gran sábana de color rojo que había en el comedor. Matsuda toma la sábana y este lo arranca de la ventana. Dando a ver lo que había tras esta.

— ¿Y Bien? ¿Te convence? — Dijo Matsuda

— ¿Convencerme por qué? ¿Por ver el cielo? — Dije pensando en mi interior que este tipo estaba estúpido.

— ¿El cielo? No es nada más el cielo. ¿Acaso no ves las pequeñas islas que flotan?

— No veo nada de lo que mencionas en esa ventana. Comienzo a pensar que estás loco.

— Ya veo... Supongo que no puedes observar bien sentada desde ahí. Discúlpame si te molesto, pero deberías pararte de la mesa y ver todo tu misma.

— No hay problema.

Yo en ese momento, me paré de la silla en donde me encontraba. Estaba caminando lentamente hacia la ventana, donde se encontraba Matsuda esperando a que observara a través de ella. Mientras caminaba hasta allá. Lo único que estaba pensando era en seguirle el juego al tipo al que yo pensaba que estaba loco. Solo para ver qué pasaba. Claro, estaba alerta. No quería que el tipo intentara hacerme algo mientras yo estuviese distraída observando en la ventana.

En ese entonces, yo llego hasta la ventana... Y me quedo sin palabras.

Aquel hombre de cabello y nombre extraño, no estaba mintiendo. Realmente, había una gran cantidad de masas de tierra flotando en el aire. De algunos de ellos, estaban cayendo grandes cantidades de agua como si fuera una cascada.

Todo lo que veía en mi alrededor, eran islas flotantes. Y por debajo de estas, había una ciudad, con sus respectivos habitantes. Era una ciudad sobre la arena. Una ciudad del estilo Árabe. En medio de esta gigantesca ciudad. Había un enorme castillo de piedra. Al más puro estilo Medieval. Yo me quede un poco sorprendida. Pero luego recordé algo. Recordé que lo último que había hecho, fue dormir. A lo que pensé. Todo esto se trata de un sueño. Aunque uno bastante realista. Matsuda dijo:

— ¿Y Ahora? ¿Me crees?

— Bueno. No entiendo por qué mostrarme este extraño terreno demostraría que eres lo que insinúas ser, digo, es sorprendente esto que veo... Pero... Bueno, supondré que te creo. — Dije sin quitar la vista fuera de la ventana.

— Bien. Puedo ver que ya tienes algo de credibilidad en mí. Aunque sea un poco, pero bueno. Te explicaré algunas cosas. Así que, Agradecería que te volvieras a sentar. Por favor.

— Bien, como sea.

En ese momento, Matsuda y yo, nos dirigimos a sentarnos de nuevo al comedor. Mientras yo caminaba, yo solo pensaba en lo muy extraño que era este sueño. Es decir, A pesar de ser

un sueño, vaya que se sentía muy realista, demasiado diría. No podía parar de pensar que era un sueño, porque me parecía demasiado ilógico que existieran islas flotantes.

Finalmente Matsuda y yo nos sentamos en el comedor. Yo volví a comer de nuevo, ya que todavía seguía con hambre. Matsuda me dijo mientras comía.

— Bueno, antes que nada. Me gustaría saber tu nombre.

— Bueno... Mi nombre es Adália. Y mi apellido es Morrigan. Así que mi nombre completo es, Adália Morrigan.

— Es un gusto conocerte, Señorita Morrigan.

— No me digas Señorita Morrigan. Me desagrada que me llames así. Solo dime Adália, por favor. — Le dije a Matsuda

— Bien, como desees. De momento no saber más nada. Solo tu nombre.

— Como sea. Que es lo que principalmente quieres... ¿Que buscas de mí?

— Déjame presentarme como se debe. Me llamo Matsuda Oligarqui. Soy un Ángel creado y enviado por los dioses para proteger, cuidar y entrenar a aquella persona que devolverá al abismo a un demonio muy poderoso que Gobierna y Controla esta Dimensión. Una dimensión el cual fue bautizada por aquel demonio Como: El Anti-Mundo.

— ¿Anti-Mundo? Parece el nombre de uno de esos mundos de las historietas comics de unos de mis primos, suena algo ridículo.

— Puede que tenga razón. Pero por favor, déjeme continuar. Aquel Demonio te trajo a ti junto a otras personas a esta dimensión con el propósito de seguir un sistema de juego que él creó. Solo para su entretenimiento propio. Es decir, como a los demás, fuiste escogida al azar entre un montón de personas para participar en este juego. Aquel demonio, de alguna manera invadió y se apoderó de esta dimensión, que queda millones y Millones de años luz del planeta tierra.

— Esto suena extraño. — Empecé a sentirme un poco incomoda por este tema.

— Aquel demonio utilizó esta dimensión para crear por así decirlo, un torneo, concurso o algo por el estilo. Solo que en este caso no tienes que competir contra las demás personas. Si no, Con el Demonio y todo sus Lacayos. Todos los seres humanos que han sido traídos aquí, Deben obligatoriamente Luchar con cada uno de los discípulos de este último. ¿Pero por qué? Por lo ya mencionado antes. Por simplemente el entretenimiento del demonio. Sin embargo, los dioses están haciendo todo lo posible por eliminar a los demonios que causan estragos y caos en la Humanidad...  Déjame explicarte un poco del pasado...

Los Dioses que crearon la vida, y Los Ángeles que servían a estos, tuvieron una guerra intensa contra los demonios hace Millones y Millones de años. Por desfortunio. Los demonios en aquel entonces tenían una gran cantidad de Poder. Y De ese modo, derrotaron a todos los Dioses y Ángeles. Sellándolos en una especie De Prisión de Alto poder en alguna parte de este vasto Universo. Pero los dioses, al tener un gran poder, Todavía tienen la capacidad de manifestar un poco de su energía en todo el universo. Los dioses pueden manifestar energía, Pero muy poca. Varios de los dioses juntaron toda la energía que les quedaba para poder crear aproximadamente, unos 6000 Ángeles, pero hay un ángel en especial, que fue creado para guiar al elegido. Ese Ángel soy yo. Los Dioses han visto un gran potencial en los seres humanos. Ya que estos tienen un Espíritu Con mucho potencial. En ese entonces. Los dioses han estado esperando por miles de años en la aparición de un ser humano que tuviera el Espíritu más grande y relevante de todos. Y al parecer, los dioses te escogieron a ti, Adália, como la más posible a tener ese gran espíritu.

— ¿Yo? ¿Y Porque yo? Si tan solo conocieras como es mi vida. Te darías cuenta de que no soy la elegida o algo por el estilo. — Pregunté extrañada

— Eso no significa nada, Adália. Puedes vivir tu vida de cualquier manera. Pero eso no quita que tengas un espíritu con un gran potencial, es algo natural.

—Bien, como tú digas. Pero esto me sigue pareciendo absurdo.

—  Ya verás que cambiaras ese pensamiento que tienes dentro de muy pronto. Pero de momento, sigue escuchando lo que te voy a decir. — Dijo Matsuda

— Adelante.

— Como ya he dicho antes. Yo fui creado para guiar aquel ser humano que según los dioses, tuviera la mayor probabilidad para poder derrotar a este demonio. Pero tú te preguntaras: ¿Cómo se supone que alguien como yo va a derrotar a un Demonio? Pues Verás, durante la Gran Guerra que hubo entre los Dioses y Demonios. Los Demonios tras la guerra, quedaron gravemente heridos. Como resultado, estos disminuyeron de una manera colosal su poder. Pero eso no quita que sigan siendo sorprendentemente poderosos, y puedan manifestar su maldad en todo el universo. Ahora, yendo directo al grano. Yo seré aquel que te Cuidará, te entrenará e iluminará tu camino para terminar de una vez por todas con uno de estos malévolos seres. Antes de empezar todo, Te explicaré de qué va este juego.

Primero que nada, Fuiste traída aquí a través de tu viaje astral. Es decir, durante tus sueños. Aunque no lo creas. Los sueños en realidad no son cosa producto de tu imaginación. Los sueños son completamente Reales. Cada escenario en el que apareces en un sueño, Existe. Todos los sueños que has vivido, Siempre existieron. La razón del porque en este mismo sueño te sientes completamente consciente, es porque el demonio que domina esta dimensión, te ha eliminado la droga que te mantiene casi inconsciente. Esa droga fue creada por los dioses para que los seres humanos e incluso el resto de los seres vivos, al viajar a otras dimensiones a través de los sueños, no causaran estragos o alborotos. Además tengo que decirte otra cosa importante acerca de los sueños. Cuando en un sueño te encuentras en una situación de peligro, tu espíritu automáticamente regresa a tu cuerpo real. Pero. En este caso es distinto. Tu espíritu no puede volver al mundo real porque el demonio no lo permite. No sé de qué manera lo hizo, tú, junto a los demás, están encerrados en esta gigantesca dimensión que está divido en varias regiones. Pero por el momento, no hablare sobre ello.

— Después de todo, esto si es un sueño. Bueno, tu historia tiene algo de sentido, Continua. — Dije mientras seguía comiendo.

—  Bien. En resumen. Tus sueños en realidad son dimensiones que existen realmente. Y uno de los Demonios se apoderó de esta dimensión y lo convirtió en un campo de juego. El demonio te encerró en esta dimensión durante tu viaje astral y ahora eres parte de este juego, junto a otros seres humanos que despertaron.

— Así es. Eso fue lo que entendí.

— Ahora viene lo más importante... Lo que es este Juego:

Tu misión junto al resto de los seres humanos, es derrotar a cada uno de los 7 Astros Divinos Del Anti-Mundo. Una vez derrotado a todos ellos, se pasará a una nueva dimensión del cual no conozco los detalles. Pero según escuché sobre los dioses antes de partir, que el viaje a esa nueva dimensión sería tan solo la mitad de este juego.

— Vaya, suena interesante. Aunque... ¿Quiénes Son Los 7 Astros del no sé qué, que tanto mencionas? — Pregunté a Matsuda, y él inmediatamente me contesta.

—Son los 7 Astros Divinos... Son un grupo de subordinados o lacayos que fueron creados por el demonio que gobierna esta dimensión. Así como los dioses pueden crear formas de vida y Entidades, Los demonios también tienen esa capacidad.

Los 7 Astros Divinos, son Entidades Espirituales que tienen forma humana y visten como los mismos. Estos seres son reyes de sus respectivos Reinos que se encuentran dispersos por toda esta dimensión. Estos seres son personas malvadas, y fueron creadas con un odio intenso hacia los seres humanos. Sin embargo, estos se comportan neutralmente con los habitantes de sus reinos. Cada Astro Divino trata a sus habitantes dependiendo de cómo sea su personalidad. Los habitantes de estos reinos se llaman Humanks. Son seres completamente iguales a los seres Humanos, solo que son una especie distinta (Sangre Diferentes). Los Humanks Eran los primeros habitantes de esta dimensión. Pero el Demonio llegó e invadió estas tierras. Esclavizando algunos Humanks y dejando a Los 7 Astros Divinos a cargo de ellos. Los 7 Astros Divinos decidieron formar un sistema político con estos Humanks, Formando los actuales reinos del Anti-Mundo. Los Humanks actualmente no viven como esclavos, sino como ciudadanos de esta dimensión. Así que al menos, en este Reino, las personas viven pacíficamente y siguen sus vidas normales, bueno... Algunos no viven tan bien...

Deben invadir la fortaleza en la que se resguarda cada Astro Divino y luchar contra ellos y sus Soldados. Otra cosa que tengo que decirte sobre Los 7 Astros Divinos. Es que Cada Astro Es más fuerte que el otro. Es decir, hay una escala del Más Débil, al más fuerte. Y Ustedes tienen que adivinar cuál de esos 7 es el más débil. No digo que hay un orden en el que se deba derrotar a Los Astros Divinos, pero no es para nada factible que comienzos con cualquier otro astro que no sea el más Débil. Ya que la diferencia de poder entre los astros es un poco elevada.

— Ya veo. Así que tengo que derrotarlos... La verdad es que veo muy descabellado que una chica como yo, tenga que penetrar una fortaleza, esquivando cada soldado y eliminando a su rey, que sería ese tal Astro Divino. No veo posible que alguien como yo pueda lograr algo como eso.

— Pues Bien. Ahora viene otra cosa Importante. El Demonio de esta dimensión no los trajo aquí indefensos. El Demonio de esta dimensión les dio poderes a todos los seres humanos para que pudieran combatir con Los 7 Astros Divinos. Cada ser Humano en esta dimensión tiene un Poder distinto. Ningún poder es igual. Tú tienes un poder que está dormido. Pero que podrás despertar con entrenamiento. Dependiendo de cómo sea el poder. Unos pueden ser más difíciles de despertar que otros. Así que Adália, Sera mejor que vengas a entrenar conmigo para poder despertar ese poder. Además, es probable que no pelees sola, deberías hacer equipo o alianza con los demás.

— Espera un momento... ¿Pero qué clase de poder te refieres? — Pregunté.

— Hablo de poderes mágicos. Un ejemplo puede ser la manipulación Del Aire, El Agua, El Fuego o cualquier otro poder en sí.

— ¿Qué? ¿Poderes de fuego y demás? ¿Qué tontería dices?

— Agg... — Expresó Matsuda con un rostro de fastidio. — Son poderes mágicos. Pero por lo que veo, no me crees... Pero quiero que observes esto, voy a levantarme un momento.

En ese momento, Matsuda se para en frente de la Mesa, y coloca su brazo de forma como si estuviese tomando una copa. Luego de eso, comienza a materializar una especie de esfera brillante de un color blanco, era como si hubiese creado una esfera de luz o algo así.

— ¿Ves esta esfera de energía? — Dijo Matsuda indiferente.

— ¿Pero que...? — Dije sorprendida por lo que estaba viendo, era obviamente fuera de lo normal.

— Esta esfera que tengo en mi mano, es una esfera de energía proyectada gracias a mi Esencia Espiritual. Esta esfera de energía puede generar una gran explosión si la arrojo hacia algún lugar. Pero no la puedo lanzar por aquí. Ya que si lo hago causaría un gran alboroto en todo el reino, y Podrían reportar mi existencia. Déjame decirte, que nadie puede saber que existo. Ya que si el Demonio de Esta Dimensión se entera de que existo, Este vendrá a por mí y me Exterminará de cualquier manera. Así que Adália, Ya te he explicado lo suficiente. A partir de mañana comenzará nuestro primer entrenamiento. ¿Entendido?

— Espera, Espera. No tan rápido... Apenas llevo unos pocos minutos aquí. Déjame pensarlo, por favor. — Dije terminando de comer y colocando los cubiertos sobre el plato.

— Muy Bien, tomate el tiempo que quieras, Adália.

En ese momento, Matsuda desvanece aquella Esfera de energía y se sienta de nuevo en el comedor, esperando mi respuesta. No sabía que decir en ese momento, es decir, ¿cómo se supone que me podía pasar todo esto así en un abrir y cerrar de ojos? Tan solo hace unas pocas horas estaba durmiendo en mi cuarto tranquilamente, para luego despertar aquí en este lugar extraño. Este tipo habla de un entrenamiento, pero, Acaso se refiere a que me va a enseñar a pelear? No debería de sorprenderme tanto, después de todo, esto es un sueño. ¿Debería de confiar en este tipo? Supongo que sí, si verdad lo que dice este sujeto de que no podré salir de aquí si no gano este juego, supongo que no tendré más opción que dejarme llevar y entrenar con este tipo. Así que, ya he tomado mi decisión.

— ¿Y Bien? — Dice Matsuda.

— Está bien. Acepto tu petición para entrenar contigo. Pero antes me gustaría hacer una cosa.

— ¿Si?, ¿Qué es? — Pregunta Matsuda

— Me gustaría salir afuera a conocer la ciudad... ¿No hay problema?

— No hay problema. Pero no deberías de salir de aquí con ese feo traje que llevas. — Dice Matsuda mientras señala mi vestimenta.

— Es mi Pijama para dormir, y no me señales así, se ve feo. — Dije a Matsuda un poco molesta por su comentario.

— Como sea, los dioses me enviaron aquí con un cofre. Dentro de este cofre se encuentra tu vestimenta de "Héroe".

— Vestimenta de... Héroe. Jaja... Suena tan a... Comic de mis primitos. — Dije a carcajada.

— Ehm... — Expresa Matsuda, no parece entender lo que significa un "Comic".

— Bueno... ¿Qué clase de vestimenta es? — Pregunté a Matsuda.

—  Es una vestimenta hecha para ti en agradecimiento por tu llegada por parte de los Dioses. El cofre lo tengo guardado en mi habitación. Déjame buscarlo. — Dice Matsuda mientras entra a una habitación, que desde a simple vista, parece un baño. Luego este sale, con un cofre de color negro, al parecer hecho de un material que no distingo que es, entre sus brazos.

— Bien. Aquí está el cofre, puedes ir tu habitación donde despertaste a cambiarte.

— ¿Y Cómo es esta vestimenta? — Pregunté a Matsuda.

— La verdad es que no lo sé, nunca he abierto este cofre que es bastante viejo.

— Debe de estar llena de Polvo, no me pondré algo que está sucio. — Dije a Matsuda.

— Tranquila, Es un cofre 100% Impenetrable a menos que obviamente la abras. Así que esta impecable.

— Bien. Ya Vengo. — Dije mientras tomaba el cofre y me lo llevaba al lugar donde había despertado principalmente.

Entro a la habitación y decido abrir el cofre... Veo que es un traje de color Negro. Yo decido sacarlo de allí y ponérmelo.

— ¿Ya estas lista? — Dice Matsuda desde la Sala/Comedor.

— Si, voy a salir. — Respondí.

En ese momento, regreso de nuevo a la sala o comedor, y doy a luz mi nueva vestimenta.

— Vaya, Te vez Bien. Realmente pareces una guerrera.

— ¿En serio?, Jeje, Gracias. — Dije mientras soltaba una leve carcajada.

— Bien. Vayamos afuera para que conozcas el lugar.

— Muy Bien. — Respondí mientras seguía a Matsuda.

Lo que tenía puesto se trataba de un traje completamente de color negro, con una camisa pegada que no tenía mangas, dejando expuesto todo mi brazo y hombros, con unos pantalones pegados, pero entre las piernas había más tela que se extendía de una pierna a otra, y los zapatos son algo simple de un estilo oriental (Color negro). A decir verdad, no me quedaba mal el Traje.

En ese entonces. Matsuda y yo salimos por una puerta que me llevaba a unas escaleras en forma de espiral que me llevaban hacia lo que al parecer era la planta baja. Llegamos hasta abajo y lo único que encontré fue una salida de dos puertas que me llevaban afuera. Matsuda abre ambas puertas y finalmente puedo salir. Ahora estoy en la ciudad, donde se ven muchas personas caminar tranquilamente. Puedo ver unas personas que están montadas sobre Aves enormes, que al parecer se dirigen hacia una de las islas Flotantes... y Bueno... Es entonces...

Que comienza la historia que cambiaría mi vida.

 

Capítulo 2 | Gandasha

 

Me encuentro caminando en las calles de esta gran ciudad del estilo árabe, puedo contemplar a las personas caminar como si nada hubiese pasado. Todo se siente como si estuviera de vacaciones. Claro, lo único fuera de lo normal son esas islas flotantes y esas aves que son montadas por jinetes. Yo y Matsuda entablamos una conversación mientras paseamos por toda la ciudad.

-¿Asi que estos son los Humanks?, Realmente parecen personas normales, como los humanos. — Dije relajadamente mientras observaba a Matsuda.

-Asi es, ya se lo había mencionado, Srta. Mo... Perdón, Adália. — Dice Matsuda relajadamente, sin quitar la vista al frente.

-¿Y esos Jinetes que montan lo que creo que son aves? — Dije mientras observaba aquellos pájaros que eran montados por personas.

-¿Uhm...?, Ah. Son guerreros, o por así decirlo... Policias o Militares. Sobrevuelan los cielos de esta ciudad, la cual se llama Gandasha. Vigilan toda la ciudad con el fin de encontrar criminales que atentan con la paz. Lo que montan aquellos guerreros son "Kyobados" Aves enormes que son nativas de Gandasha. Su alimento es en base a Trigo y son domesticables. Aunque solo pueden ser domesticados y montados por Miembros de la Milicia de Gandasha. — Dice Matsuda mientras observaba a los Kyobados sobrevolar los cielos

-Es hermoso... es decir, ese animal... No existe en el mundo real. ¡Es Increible! — Dije mientras sonreía observando aquellas majestuosas aves.

-Hay muchas especies de animales que no existen en el Mundo Real dispersos por toda la dimensión. — Dice Matsuda con su rostro serio relajado, volviendo a observar al frente.

-Oye Matsu... ¿Esta dimensión es infinita?, ¿No tiene un límite o algo así?, ¿Estamos en un Planeta? — Pregunté a Matsuda. Él me observa por unos 2 segundos, y vuelve a observar al frente.

-Pues estuviste cerca. — Dice Matsuda.

- ¿Por qué? - Pregunté a Matsuda con un rostro de indiferencia.

-No estamos en un Planeta como dices, estamos en una Luna. Una Luna que orbita alrededor de un planeta. Aquí el día dura 24 horas exactamente igual al Planeta Tierra, e incluso su tamaño es igual, hasta la atmósfera es idéntica. Me atrevería a decir que esta luna es "Tierra 2". Lo único diferente al planeta tierra es que los continentes están unidos en un solo terreno, más adelante te enseñaré un mapa de la Luna. Y respecto al Planeta, no conozco los detalles, ni siquiera conozco el nombre del mismo. En realidad si estamos en el Mundo Real... Solo que muy lejos de casa. — Dice Matsuda.

- Wow, ¡Nunca pensé que una Luna albergaría vida! — Dije asombrada

En ese momento, Matsuda y yo cruzamos por una calle que estaba despejada de personas, con tiendas y locales que estaban cerrados, y algunas estructuras que parecían ser casas.

-Pues así es. En cualquier lugar se puede dar la vida siempre y cuando tenga las condiciones necesarias — Dice Matsuda mientras este me observa, dándome una tierna sonrisa con los ojos cerrados. No sé porque, Pero me encantaba esa sonrisa, aunque me reservé en decírselo.

-Uhm... Y Entonces... Si estamos en una Luna, y estamos orbitando un Planeta, ¿En que planeta estamos exáctamente... En Júpiter, Neptuno, Satur...?

-Estamos en la Galaxia Del Sombrero, perteneciente a la Constelación de Virgo. Estamos a millones de años luz de la Vía Láctea, que sería donde pertenecen ustedes los Humanos. No sé como se llama su Sistema Solar, pero te diré que no estas siquiera en ella. — Interrumpe Matsuda, con una leve sonrisa, observando al frente.

-¿¡Tan lejos!?, ¿¡Como pude llegar aquí tan rápido!? — Dije a Matsuda asombrada, con un tono de voz alto en las primeras palabras.

-Shhh... Baja la voz, Adália. Es preferible no llamar mucho la Atención. — Dice Matsuda observándome con un rostro levemente molesta.

-Pero ni siquiera hay gente alrededor... — Dije con tono normal, con un rostro de fastidio.

-Da igual, solo... no hables tan duro, no es necesario. — Dice Matsuda, volviendo a poner su rostro serio relajado mientras observa al frente.

-Bien, Disculpa. Y nuestro Sistema Solar, se llama "Sistema Solar".

-Eh... Bueno. — Dice Matsuda con un rostro que expresa rareza. Y Luego dice:

-Respecto a lo que preguntaste... Cuando los humanos sueñan, sus almas viajan a Velocidades que son 20 Veces superior a la de la Luz. Así que bueno, no es de sorprenderse que estés tan lejos de casa.

- Ya veo... Otra cosa, ¿Que pasa si...? — Dije intentando hacerle una pregunta a Matsuda. Pero mi conversación con él se vio interrumpida por un sonido como si un vidrio se hubiese roto. Matsuda y yo volteamos a ver lo que esta pasando. Unas 3 personas se estaban llevando a una niña. Estas personas habían saqueado una casa, la cual los vidrios y la puerta principal estaban rotas. Fuera de esa casa, sale una señora que corre hacia los delincuentes.

-¡No porfavor!, ¡No se lleven a mi hija, se los suplico!, Llevense todo lo que quieran pero porfavor, no a ella! — Dice aquella señora con un rostro de inmensa preocupación, que corría todo lo que podía hacia aquellas personas.

-¿Que rayos esta pasando? — Dije asombrada mientras observaba aquel suceso.

-Parece ser que son delincuentes. Están secuestrando a una niña Humank, ¿Que pretenden hacer con ella?

-¡Apúrate! — Gritó uno de los criminales a su compañero que cargaba aquella niña.

Aquella señora, que resultaba ser la madre, gritaba con su rostro lleno de lágrimas, al ver que aquellos delincuentes se llevaban a su hija. Aquella niña aparentaba tener unos 7 años, La niña también lloraba mientras esta gritaba "¡Mamá!". Uno de los delincuentes introdujeron a la pequeña dentro de un carruaje que rodaba con la ayuda de caballos que estaban en la parte posterior.

-¡No puede ser, Es un secuestro!, ¡Matsuda tenemos que hacer algo! — Dije a Matsuda preocupada. Pues sentía mucha empatía por aquella señora.

-No hagas nada, Adália. — Dice Matsuda mientras me observa con una mirada seria.

-¿¡Estas loco, como vas a dejar que se lleven a esa pobre niña frente a tus ojos!? - Le dije enojada a Matsuda, con la voz baja.

-Adália, no eres fuerte. De momento sigues teniendo la misma fuerza de un Humano Ordina... — Dice Matsuda un poco Enojado, pero se sorprende al ver que corro hacia los delincuentes, ignorando lo que me estaba diciendo. 


En ese momento, yo corrí en dirección hacia esos criminales que se estaban llevando a la niña, la verdad es que me confié por las palabras de matsuda sobre que tenía poderes y buena fuerza física. No quise escuchar a matsuda y corrí por mi cuenta para detener a esos bandidos. En ese entonces aquellos criminales se percataron de que yo estaba corriendo tras ellos.

- ¿Uh, quien es esa que viene? — Dice uno de los criminales que intentaban subirse al carruaje.

-¿Qué? — Dice el uno de los compañeros del Criminal.

En ese entonces yo llego hacia donde se encontraban uno de los criminales, luego de estar a pocos metros de uno de los criminales, yo salto para golpearle. Aquel criminal era bastante alto, así que recurrí a saltar para acertarle un golpe. En ese momento, yo golpeo con fuerza en la mejilla de aquel hombre. El golpe fue tan fuerte que el criminal retrocedió en inercia y cayó de trasero en el suelo de piedras.

-¡Regresen a esa niña! — Le grité a aquellos delincuentes.

- ¿¡Que demonios!? - Dice uno de los criminales que estaba subiendo a la parte delantera del carruaje. La madre queda sorprendida por mi acto de valentía. Sin embargo, uno de los criminales bajó rápidamente del carruaje y me sujeto con su brazo por el cuello, reteniendome. Yo intentaba zafarme de él, pero era muy fuerte.

- ¡Dawy, ayúdame con esta mocosa, no para de moverse! — Grita muy enojado, mientras el otro criminal, que estaba ajustando o preparando el carruaje se baja y va caminando hacia mi. Se trataba de un hombre alto, de cabello rubio levantado en puntas y ojos azules, pero de rostro feo. Era delgado y musculoso. Con una vestimenta de camisa simple de color negro y unos pantalones parecidos al "BlueJean" pero de color blanco, y zapatos en forma de Botas de color marrón claro. Los otros dos criminales eran casi idénticos el uno al otro, Eran gordos y altos, con la misma vestimenta de Dawy y calvos, con un rostro feo, aunque uno tenía una cicatriz de quemadura en la frente.

- ¿Que tenemos aqui?, ¿Una chica que juega a ser heroína?, Escucha bien... No nos gustan que nos interrumpan, y mucho menos que nos ataquen, ¿Sabes que vamos a hacer contigo ahora, no? — Dice Dawy, aquel criminal que había acudido a la llamada del sujeto que me estaba reteniendo.

-¡Jódete! — Le grité a el Delincuente Dawy muy enojada.

-Tan linda para que digas groserías... — Dice Dawy mientras me sujeta la barbilla, con la voz baja y un rostro de enojo.




 

En ese momento, aquel criminal llamado Dawy, me golpeo con mucha fuerza en el abdomen haciendo que escupiese sangre. Ese golpe fué muy doloroso, no era un golpe normal típico de un Humano. Este era aún más fuerte... Matsuda al parecer se le olvidó mencionarme que estos "Humanks" son más fuertes físicamente que un Humano ordinario.

-¿Te Gusta, Quieres otro? — Dice Dawy con un tono burlesco y una cara de idiota riendose

Dawy me lanza varios golpes consecutivos en el abdomen, causándome un dolor intenso. Estaba escupiendo sangre. Comenzé a gritar de dolor por todos esos golpes que me estaba propinando Dawy.

Aquella madre que iba corriendo tras los criminales, fué detenida por Matsuda. y Alcanzé a escucharle decir.

- No vayas, yo me encargaré de esta tontería. — Dice Matsuda aparentemente con un rostro levemente enojado y con un tono serio.

-¡Por favor, no dejes que esos tipos se lleven a mi única hija, se lo suplico! — Dice la madre quien lloraba por su hija que estaba siendo secuestrada

- (Suspiro)... Le dije que me encargaré de esto, no se preocupe. — Dice Matsuda.

-¿Sabes...?, Ahora que lo pienso, tienes un cuerpaso. — Dice Dawy mientras me observa de Arriba a Abajo con una cara de perverso. Yo me quedo un poco atónita a lo que dijo.




 

En ese momento, Dawy comienza a tocar y manosear una de mis boobies. Cuando hizo eso me sentí completamente frustada, enojada e Impotente por no poder hacer nada. Estaba esperando a que Matsuda viniera en mi ayuda.

-Que suave... Ya lo he decidido. Vendrás con nosotros. — Dice Dawy mientras me observa con una cara sonriente de depravado.

-¿¡Qué!¿, ¡No! — Grité, estaba empezando a sentirme muy incomoda. En ese momento, le escupí en toda la cara a Dawy. A lo que este queda sorprendido por lo que le hice, pero inmediatamente pone una cara seria.

-¿Sabes?, Me ahorraré lo que quiero hacerte en este momento para después. Ya veraz lo que haremos nosotros 3 cuando vengas a nuestra guarida. Primero te Golpearé una infinidad de veces, Luego te quitaré la ropa, y comenzará la verdadera diversión. — Dice Dawy mientras me muestra una leve sonrisa y se limpia la saliva del rostro. Yo Empiezo a asustarme y a sentirme aún más incomoda.

-¡Eres un enfermo! — Le grité a Dawy, Pero él me ignoró.

-Mira Yonk, párate del suelo, no deberías de estar quejándote por el golpe de una zorrilla. — Dice Dawy enojado a Yonk, el criminal al que acabo de golpear. 

-Aunque no lo creas Dawy, realmente esa chica golpea bastante fuerte. — Dice Yonk mientra se levanta del suelo y se sacude la tierra.

- En vez de quejarte, ayuda a Froy a llevarse a esta zorrilla, que está para comérsela. y Recuerda que no debemos hacer esperar al Jefe demasiado. — Dice Dawy seriamente a Yonk.

-¡Maldita sea, es verdad, el Jefe! — Dice preocupado Yonk con un tono de voz Alto, mientras este se pasa su mano a la frente.

-¡Deja de perder el tiempo, Apurate! — Dice Dawy con un tono de voz alto a Yonk

-¡Maldición, Suéltenme o lo lamentaran! — Grité a los delincuentes mientras estos me cargaban y me llevaban al carruaje. Los criminales solo me observaron y comenzaron a reírse.

 

En ese momento Matsuda, se paró en frente de los 3 criminales que se intentaban llevar a la niña (Quien ya estaba dentro del carruaje) y a mí. Los criminales se percatan de esto.

-¿Quien eres?, ¿Vienes a interrumpirnos también?, No tenemos nada que hacer contigo, ¡Piérdete! — Le dice Dawy a Matsuda seriamente con un tono alto.

-No puedo permitir que se lleven a esta chica. — Le dice Matsuda seriamente a los delincuentes

-¿Ah...?, ¿Quien eres, su hermano, Novio?, Lo siento pero nos llevaremos a esta chica, será mejor que te largues y vayas a llorar en un rincón de tu casa porque ya la perdiste viejo, no nos hagas que te mandemos al otro mundo. — Le dice a Matsuda con un tono Burlesco mientras que Yonk y Froy se ríen burlescamente.

-Como era de esperarse, no me la entregaran de vuelta. Así que tendré que recurrir a esto. — Dice Matsuda con un aire de superioridad y un rostro serio, mientras este se sacaba el Forro/Vaina que contenía su espada de su cintura. Luego, Matsuda comenzó a desenvainar lentamente su espada, dejando una pequeña parte de la hoja visible. Dawy toma esta acción de Matsuda como una amenaza y este saca un Arma de fuego, Una pistola Avancarga que guardaba en un bolso que tenía colgando de su torso, Luego este apunta a Matsuda, amenazándole. Luego Dawy le dice a Matsuda:

-¿Que te parece?, Tu tienes una espada y yo una pistola. No hay nada que puedas hacer contra mi. — Dice Dawy arrogantemente mientras apunta a la frente de Matsuda.

-Esto será rápido... — Dice Matsuda con su rostro de indiferencia hacia Dawy.




 

En ese entonces, Matsuda vuelve a guardar su espada en la Vaina/Forro y luego se la vuelve a colocar en su cintura.

-¿Que pasa, no me vas a cortar?, ¿O te diste cuenta que no tienes ninguna ventaja contra mi pistola?, ¿En que mundo vives, cabeza de piña?, ¿Acaso crees que puedes usa... - No. — Dice Dawy a Matsuda aun con arrogancia, pero luego se ve interrumpido por Matsuda, diciendo la palabra "No".

-Ya te he cortado. — Dice Matsuda con un tono tranquilo, con un rostro serio y relajado.

-¿Ah...?, ¿De que estas hablando? — Dice Dawy Confundido por las palabras tranquilas de Matsuda. 


Después de haber dicho esas palabras, la mano de Dawy comienza a separarse de su muñeca. Cayendo la mano y la pistola al suelo. Matsuda había cortado en un abrir y cerrar de ojos la mano de aquel criminal. Yonk y Froy quedan atónitos a lo que estaban presenciando.

-Que.. Que.. ¿!Que es esto!? — Dice Dawy entrando en pánico al ver lo que sus ojos no podían creer.

Dawy comienza a gritar de dolor y a sangrar mientras este se aleja de Matsuda. Yonk y Froy se asustan al ver lo que aquel hombre de la espada le había hecho a Dawy.

- ¿¡Quien demonios es este tipo!?, ¡No es alguien Normal! — Dice Yonk tartamudeando solo las primeras palabras, mientras que a la vez ponía un rostro de pánico. Su hermano Froy estaba atónito, pues se quedó sin palabras al presenciar tal suceso. Entre los gritos de Dawy, Matsuda dijo tranquilamente y con una mirada fría Intimidante:

-Entréguenme a Adália y a la niña o perderán más que una mano.

-¡Tu maldito!, ¡Esta bien! ¡Yonk, Froy! ¡Dejenles ir! — Decia Dawy mientras lloraba levemente y veía a Matsuda con un rostro de pánico.

-¡Pero Dawy!, ¿¡Que hay del jefe!?, ¡y tienes que cerrar la Cortadura o te desangrarás! — Dice Yonk desesperado y preocupado por su compañero que había perdido la mano.

-¡Eso ahora da igual, inventaremos alguna excusa despues! ¿¡Acaso quieres morir!?, !Ese tipo es peligroso! — Dice Dawy.

En ese entonces, El Criminal Froy me suelta, mientras que el otro, baja a la niña fuera del carruaje, dejando que esta corriera hacia su madre. Esta última abraza con un rostro de felicidad con lágrimas a su hija, que por poco, la perdía.

-¡Nos Retiramos! — Dice el criminal Dawy mientras este y sus compañeros se montan en el carruaje, Dawy se amarra con un trapo el corte que Matsuda le hizo.

-Adália, ese es tu nombre zorrilla? Recuerda esto, ¡tú y ese cabeza de piña lo lamentaran muy caro!, No sé que fué lo que hiciste, ¡pero nuestro jefe también puede hacer cosas extraordinarias! En cuanto nuestro jefe se entere de esto, los masacrará, ¡Se los juro! — Grita Dawy muy Enojado y Frustrado mientras alza las cuerdas que alteran a los caballos para que corran y se lleven el carruaje, retirándose de la calle.

- Bla, Bla, Bla. Que bueno que se fueron esos malditos Idiotas. — Dije Enojada pero calmada.

- Adália... — Me llama Matsuda aparentemente calmada, con una mirada fría.

- ¿Si...? — Miro un poco apenada a Matsuda, consciente de lo enojado que podría estar.

-¡Nunca vuelvas a hacer algo asi adália!, ¡Te dije que aún eras débil!, ¿¡No entiendes!? — Grita Matsuda, tornando su rostro a una de muy enojado.

-Pero... — Dije, Pero Matsuda me interrumpe.

-¡Incluso pudiste haberme metido en un lío!, ¡Podrían reportar mi existencia al rey de Gandashia, Uno de los Astros Divinos! ¡Para que luego este reporte mi existencia al Demonio que gobierna esta dimensión!, ¿¡Que no recuerdas que pasaba si el Demonio se enteraba de mi existencia!?, Ni se diga que hubiese pasado si te llevaban con ellos... — Grita Matsuda aún muy enojado, Pero luego se calma y pone un rostro de seriedad

-Matsu... Lo siento, pero... No podía dejar que se llevaran a esa niña, No después... De que se llevaran a mi hermana menor... — Dije a Matsuda Apenada, Intimidada y un poco triste. 




 

Triste porque hace muchos años, unos delincuentes habían secuestrado a mi hermana, que era un año menor que yo, de la cual era muy apegada. Desde que se la llevaron, nunca volví a saber de ella. La verdad es que no tengo ánimos de relatar con exactitud lo sucedido... Pero el hecho de que esos delincuentes se intentasen llevar a esa pequeña en frente mí, me hace recordar lo sucedido con mi hermana. Y no puedo evitar el hecho de querer salvarla.

-Si... Ya veo. Sé lo que pasó con tu hermana. — Dice Matsuda, con su rostro serio.

-¿Qué?, ¿Cómo...? — Dije sorprendida y a la vez confusa.

-Te explicaré luego. Adália, eres muy impulsiva e Imprudente. Debes dejar ese mal hábito, Porque puede serte Fatal más adelante. — Dice Matsuda bajando un poco su mirada y cerrando los ojos, manteniendo su rostro serio.

Yo solo me quedo en silencio al oír sus palabras.

-Bien... Vámonos de aquí antes de que los Humanks reporten mi exis... — Dice Matsuda, pero luego se ve interrumpido por la Madre que había recuperado a su hija.

-Disculpe — Dice la Madre.

- ¿Hm? — Expresa Matsuda. Él y yo volteamos a ver a la persona que nos estaba hablando.

-Mi Nombre es Jen. Quería agradecerles por haber salvado a mi hija, No sé que habría hecho si se la hubiesen llevado. — Dice Jen, La madre de la niña, muy agradecida y con un rostro de felicidad.

- No hay de que — Dice Matsuda respondiendole a Jen, con una sonrisa en su rostro.

-No sé de que manera podría expresar mi gratitud por habernos ayudado. — Dice Jen.

-Mami — Interrumpe la pequeña niña, quien estaba abrazando la pierna de su madre, mientras nos observaba a nosotros.

-¿Que sucede Jeiss? — Dice la madre a su hija, revelando su nombre.

-Quiero decirle algo a ella... — Dice la pequeña Jeiss, mientras se acercaba lentamente hacia mi, con su cabeza mirando hacia abajo.

-¿Yo? — Dije un poco sorprendida

- Gracias... — Dice la pequeña jeiss, mostrándome un rostro sonriente lleno de felicidad.

-Jejeje, pero yo no te salvé, fué él. — Decía un poco apenada, señalando a Matsuda. La pequeña Jeiss vuelve a los brazos de su madre, y esta última les dice. -¿Como puedo pagarles?

-No se preocupe señora, y disculpe la molestia, pero debemos irnos ahora, tenemos asuntos pendientes ella y yo. — Dice Matsuda seriamente a Jen.

-Bien, Bien. En ese caso regresaremos a casa. Pero en serio, ¡Muchas gracias! — Dice la Señora, aparentemente insatisfecha al no poder pagarnos el gran favor que le hemos hecho.

-Si, si... No hay de que. — Dice Matsuda, Luego él me susurra. -Vamonos adália, no puedo estar aquí mucho tiempo, la policía esta llegando.

-Bien... — Dije a Matsuda, Mientras asentía con la cabeza. Luego, Matsuda y yo nos despedimos de Jen y Jeiss, para finalmente regresar a nuestro refugio.


En ese entonces, el sol comenzó a esconderse en el Horizonte, empezando el anochecer. Matsuda y yo corrimos a nuestro refugio o lo que sea. Para poder descansar y tener fuerzas para poder comenzar el entrenamiento.

Mientras corría con Matsuda de regreso a nuestro refugio, me pregunté una cosa... ¿Donde estarán el resto de los Humanos que llegaron aquí?

 

Capítulo 3 | Volverse Más Fuerte

 

Después de haber espantado aquellos criminales que intentaron secuestrar a mí y a la pequeña niña, Matsuda y yo regresamos finalmente a nuestro refugio. Inmediatamente después de haber entrado al mismo, Matsuda me ofreció cenar con él. Yo acudí y terminamos compartiendo juntos. Mientras comíamos, yo le pregunté a Matsuda: — Matsu, ¿Incluso los Ángeles comen?, A lo que él, limpiándose la boca con su servilleta, contestó:

-Pues sí y no. Los ángeles en realidad no necesitamos comer para poder restaurar nuestra energía, ya que la misma proviene de los Dioses, los cuales son mis creadores, Mis Padres. Es decir, si me quedara sin energías, al dormir, Los dioses me comenzarían a "Transferir", por así decirlo, su energía. Que de por sí es infinita.

Sin embargo, tenemos el lujo de comer lo que queramos, pudiendo saborear y disfrutar. Nunca nos sentimos Llenos o Hambrientos, ya que comer no está en nuestras necesidades básicas. Ni siquiera necesitamos beber agua. Mucho menos ir al baño. Pero si necesitamos ducharnos y mantener nuestra higiene. En Fin, Nuestro organismo es diferente al de los seres humanos, Podemos comer cuanto queramos, sin límites, y lo mejor es que no nos enfermamos.

-¡Qué envidia, Ustedes pueden comer una infinidad de veces, e incluso dormir les beneficia!, Es el sueño de muchos humanos... — Dije mientras le sonreía a Matsuda. Este último enseñó una leve sonrisa, sin decir nada más. Luego yo le pregunté: — ¿Y de dónde sacas tanta comida?, a lo que él me contestó:

-Llevo tiempo trabajando aquí, gano bastante dinero ayudando a Obreros, Granjeros, y demás a hacer el trabajo sucio. Gracias a que tengo mucha fuerza física, ayudé a levantar algunas estructuras y construir algunas. Llevo haciendo esto durante 2 Años, Trabajando esperando a tu llegada. Ahorré el dinero suficiente para comprar bastante comida y algunas otras cosas. Claro, trabajé para ellos con la condición de que no reportaran mi existencia a los demás, y así me mantuve... Durante 2 años. Hasta que llegaste. Todavía me queda mucho dinero de sobra.

-Vaya... Eso es bueno. — Dije mientras volvía a tomar los cubiertos y a comer carne. Estaba a punto de terminar mi último trozo de carne, hasta que Matsuda habló. Preguntándome lo siguiente: — ¿Sabes que es lo único que envidiamos los ángeles de los humanos? — Dijo él mientras se limpiaba de nuevo la boca con su servilleta, sin quitar la vista del plato.

-¿Qué es? — Pregunté curiosa.

-Nosotros, los ángeles. Sólo podemos vivir una sola vida, solo una. — Dijo Matsuda.

-No... No entiendo — Pregunté confundida.

-Cuando los seres humanos mueren. Automáticamente sus Almas buscan a un bebé recién nacido, al más cercano, para poder encarnarle. Puede ser un perro, un humano, un gato, una mariposa, cualquiera. Vuelven a nacer, y pueden disfrutar de su vida una y otra vez, sin fin. Pero a diferencia de nosotros, los ángeles. No podemos volver a nacer. Es decir, si yo muero, simplemente dejaré de existir. Me apagaré, igual que una llama. Pero en consolación a eso, los ángeles disponemos de la Juventud Eterna. Así que la única forma de morir, es que alguien me mate. — Dice Matsuda seriamente, aunque de cierta manera, se le puede notar que tiene un poco de preocupación respecto a eso.

-Uh... Debe ser preocupante estar consciente de algo así. Pero de todos modos, ¿Por qué me dices esto? — Le pregunté a Matsuda, con una mirada seria.

- Bueno... No lo sé. Disculpa si te aburro con mis asuntos — Dice Matsuda apenado, mientras este se rascaba cerca de la nuca.

- No te preocupes, no sientas pena conmigo. Si quieres decirme algo, no lo ocultes — Le dije a Matsuda mientras le sonreía y la hacía un guiño con mi ojo. Matsuda me mira con un rostro de asombro, luego este mira hacia otro lado, mostrando su rostro de perfil, seguido de una leve sonrisa: — Gracias... Realmente eres una buena chica. — Dijo él.

Ambos termínanos finalmente de cenar, a lo que Matsuda observa hacia la ventana. Luego este me dice, mientras se levantaba de su asiento con su mirada seria: — Bien, es Hora de dormir.

-¿¡Qué!¿, ¡Pero si apenas el cielo se puso negro! — Le dije a Matsuda en voz alta.

-Tienes que dormir, el entrenamiento Comenzará aproximadamente a las 6:00 AM. Este entrenamiento será suficiente para que te fortalezcas y seas capaz de luchar contra el Astro Divino que Reina Gandasha. He estado investigando sobre él, y he sacado la conclusión de que es el más débil de los 7 Astros Divinos. Así que estas de suerte. — Dijo Matsuda seriamente, con sus ojos bien abiertos y a la vez, levantando su mano, mostrando solamente su dedo índice que señalaba hacia arriba. Era esa típica pose que colocaban algunas personas cuando explicaban algo. Me era algo cómico ver a Matsuda haciendo eso.

-¿Y porque no vas tú y lo derrotas?, Si eres muy fuerte. — Le dije a Matsuda, mientras daba un suspiro.

-¡Ni de pelos!, Automáticamente el Demonio que reina este Mundo se daría cuenta de mí. Él no puede ver lo que hacen los Humanks, Los Humanos, Ni tampoco puede verme a mí. Pero si puede ver lo que hacen los Astros Divinos. Él puede saber con quién está luchando un Astro Divino. Así que sería un suicidio.

-Eso explica por qué no te ha visto aún. Pero qué extraño, Si estamos aquí para su entretenimiento, ¿Porque no habría de vernos? — Le dije a Matsuda.

-Tss... Quien le entiende. Pero bueno, ya anda a dormir, por favor. Apenas te acueste en tu cama, en unos 15 minutos te dará sueño. Si deseas colocarte tu "Piyaima" o lo que sea, lo tienes dentro del cofre, a un lado de tu cama — Dijo Matsuda, mientras este se colocaba en una esquina de la sala. Cosa que me pareció extraño, pero yo fui al pasillo que me llevaba a mi habitación. Antes de entrar, le pregunté: — ¿Que estás haciendo?, A lo que él me contesto, con su mirada seria de siempre:

-Voy a dormir. Los ángeles podemos dormir como bebes incluso estando parados.

-Oh... Bueno, Hasta mañana — Me despedí de Matsuda, entrando al pasillo y dirigiéndome hacia mi habitación para poder dormir. Yo me dije en mi mente, mientras soltaba una pequeña sonrisa: — Que raro son los ángeles.

En ese entonces, me coloqué la pijama que Matsuda me había dejado en el cofre. Y me acosté en mi cama, esperando a que pasaran los minutos para poder tener sueño y dormir. Alrededor de unos 15 Minutos, mis ojos empezaron a sentirse pesados, y cerré los ojos lentamente, Mientras me preguntaba: ¿Que habrá pasado con mis padres, Mis Amigas y Mi Mejor amigo?

Aunque después de hacerme la pregunta, concluí que ya se habrían dado cuenta de que caí en coma. En fin, no hay manera de que me pueda enterar de lo que está sucediendo en el Planeta Tierra. Así que ni modo. Solamente decidí poner mi mente en blanco, y finalmente dormir.

Hasta mañana...

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. . .

— ¿¡Acaso no sabes quién soy!?

— No puede ser...

— ¡Yehahahaha!, ¡Te enseñaré el infierno!

— No... No... No... No... Aún no...

— Hay cosas... Que no se deben mencionar.

— ¿¡Estás loco!?

— Pásame eso, Sam.

-¿Que... Qué es esto? — Dije muy confundida, no podía ver absolutamente nada. Solo podía ver un Fondo Negro, sin nada que mostrar. Podía sentir que estaba parada sobre algo. Algo que no podía ver, pues todo estaba oscuro. Lo único que podía sentir, eran voces. Voces que sonaban fuertemente en mi cabeza. Podía entender lo que decían, pero no tenía ningún sentido. Estaba asustada, pues no sabía que estaba pasando. Cuando de repente, esas mismas voces volvieron a sonar en mi cabeza:

— Eres patético, chico...

— ¿¡Cómo te atreves!?

— (Inentendible)

— ¡Espera!

— (Inentendible)

— (Grito desgarrador, acompañado de un gran pitido agudo)

En ese momento, Escuché un grito que venía acompañado de un gran pitido agudo. Sonaba tan fuerte que empecé a entrar en pánico. Me tapaba los oídos con mis manos, pero el ruido continuaba. Era un infierno, ese grito y pitido no cesaban, continuaban sonando. Sin embargo, Una luz pude alcanzar a ver a lo lejos de ese fondo negro. Esa luz comenzaba a iluminarse aún más. Esa luz se estaba dirigiendo hacia mí. Solo me quede parada esperando a que aquella luz, que se movía a gran velocidad me alcanzara. Y Cuando aquella luz me alcanzó, Simplemente...

Desperté...

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Había despertado sin mover ni un solo músculo, en mi cama, observando simplemente el techo. Duré así durante varios minutos hasta que finalmente, me levanté. Aún seguía en la habitación donde me había dormido. La misma cama, la misma habitación, y el mismo pasillo que se alcanzaba a ver.

- Definitivamente... Esto confirma que no estoy soñando... — Dije, con una mirada de indiferencia, observando al vacío.

Mi "Vestimenta de Héroe", aunque debería de llamarle mejor: "Vestimenta de Heroína", seguía ahí, dentro del cofre. Abrí este último y me vestí para poder salir a la Sala-Comedor y saludar a Matsuda. Una vez, allí. Lo único que vi fue a Matsuda parado allí en aquella esquina. Estaba con los ojos cerrados y roncando, pero de pie. Estaba riéndome en silencio, ya que no podía describir la cara de Idiota que tenía él estando dormido. Después de haber terminado de reírme, decidí despertar a Matsuda.

-Despierta dormilón, ¿Que no ibas a entrenarme? — Le dije con un tono burlesco y con volumen suficiente para que me escuchara, estaba sonriendo levemente.

Matsuda abre sus ojos inmediatamente, y quita su cara de Idiota.

-Uhm... ¿Ya es de día?, Vaya... — Dijo Matsuda mientras estiraba su cuerpo y a la vez bostezaba.

-¿Qué hora es, Matsu? — Le pregunté.

-Espera... (Bostezo)... Haber... — Dice Matsuda aun con algo de sueño, mientras se sacaba un reloj de Bolsillo dorado; -¡¿Qué!?, ¡Son las 6:00 AM!, ¿¡Cómo me pude quedar dormido!? — Le gritó Matsuda al Reloj. Yo solo me reí de su reacción.

- Jajajaja... Pensé que serías tu quien me despertara a mí, pero fue al revés. — Le dije a Matsuda mientas me reía un poco.

- Si... Qué tontería. En fin, iré a preparar el desayuno. — Dijo Matsuda, mientras se reía un poco al principio.

Luego este entró por una puerta que tenía una ventana en forma circular, que dejaba ver lo que se encontraba detrás de esta. Yo me asomé por la pequeña ventana, lo que veía era una cocina grande, pero no era una cocina cualquiera. Era una cocina que parecía de Restaurante. Tenía todo el Kit de Cubiertos e Instrumentos. Observe a Matsuda mientras este comenzaba a preparar la comida. Estaba un poco asombrada, porque podía ver como se movía rápidamente buscando un ingrediente o un Instrumento de Cocina. Estaba haciéndolo todo rápido. Podía ver como Matsuda cortaba vegetales rápidamente con un cuchillo, lo cortaba todo en menos de 3 segundos. Lanza 4 huevos al aire sobre el sartén, y con su cuchillo les hizo un corte perfecto a los 4, cayendo las yemas y las claras sobre el sartén, mientras Matsuda cogía las cascaras con velocidad.

Yo simplemente dejé de observar por la pequeña ventana y me senté en el comedor a la espera de que este terminara de cocinar. Yo puse los codos sobre la mesa y junté mis manos, a lo que dije en voz baja: —Eres un hombre lleno de sorpresas... ¿No es así, Matsu...?

Pasaron varios minutos, hasta que Matsuda abrió la puerta de la cocina. Él tenía un Plato metálico donde contenía el Desayuno: Huevos, Tocino, Verduras, Pan y Jugo. Él dejó el plato sobre la mesa, junto con los cubiertos y demás.

-Buen provecho, Adália. — Dice Matsuda mientras soltaba de nuevo esa Sonrisa que me encantaba. Me animaba verle sonreír. Luego él se sentó.

-Eres lindo, Matsu. Muchas gracias. — Dije mientras le devolvía la sonrisa.

-Jeje... Gracias. — Dice Matsuda, volviendo a sonreír de nuevo...

-Deja de sonreír... — Le dije a Matsuda.

-¿Hmm, Por qué? — Preguntó Matsuda

-Ehm, no... Por nada, olvídalo. — Le dije mientras estaba algo sonrojada.

-Ehm... Bueno. Cuando termines, te enseñaré el Cuarto de entrenamiento. — Dijo Matsuda. Yo asentí con la cabeza, y continué comiendo. Pero luego recordé el sueño que tuve.

-Oye Matsuda, Hoy tuve un sueño algo bastante raro, Soñé que estaba en un lugar muy oscuro, en la cual escuchaba voces, hubo un momento en el que escuché una voz que gritaba fuertemente, acompañado de un pitido. Luego una luz apareció y bueno... Desperté. — Le dije a Matsuda seriamente. Él me contesto:

-Qué ironía, Soñando en un sueño. — Dice Matsuda

-¿Las almas pueden soñar? — Le pregunté.

-Sí, si pueden. Pero no hacen viajes astrales. Lo más probable es que se trate de algún tipo de sueño premonitorio. Quien sabe... — Dice Matsuda con un rostro de seriedad, mientras se cogía la barbilla.

-Bueno, supongo que no será de mucha importancia. Pero tengo otra pregunta acerca de las Almas. ¿Qué pasa si muero aquí? — Pregunté a Matsuda algo curiosa.

-Si mueres aquí, Tu cuerpo en el Planeta Tierra, También morirá. Y al cabo de una Semana, Tu alma se disolvería y buscaría un ser vivo recién nacido más cercano. Y como tu alma está en esta Luna, Renacerías en un ser vivo nativo de aquí. Con tu Memoria Borrada. Empezando desde Cero. Y también dejarías de ser la elegida.

-Ya veo... — Le dije a Matsuda. Estaba un poco preocupada respecto a eso, ya que realmente valoro mi vida actual.

En ese entonces, Yo simplemente continuó comiendo, hasta finalmente terminar. Yo me limpio la boca con mi servilleta. Luego me paro de mi silla y observo a Matsuda con una mirada seria, a lo que le digo: — Estoy lista para comenzar el entrenamiento.

-Excelente, Te enseñaré el cuarto de entrenamiento, Sígueme — Responde Matsuda mientras se levanta de la silla.

Luego Matsuda abre una puerta que se encuentra en dirección contraria a la puerta de la cocina. Esta puerta tenía un aspecto metálico, Sin una pequeña ventana. Esté abre la puerta y se adentra en un pasillo, yo decido seguirle. Nos adentramos en un Pasillo muy corto que nos llevaba a un ascensor de puertas de color blanco. Matsuda oprime el único botón que había. El Ascensor llega y nos adentramos en él. Luego descendimos. Tardamos como 5 Minutos en llegar al final. El ascensor se abre, dejando ver el Cuarto de Entrenamiento.

-Estamos a una gran profundidad. — Dijo Matsuda.

Era gigantesco. Todo estaba de color blanco. Estábamos en un Campo Muy Amplio. Lo único que había en esa habitación eran 2 Espadas dentro de su Vaina/Forro que guindaban de dos Clavos grandes que estaban juntos. Eran espadas al parecer del tipo Japonesa, o como muchos le dicen: "Katana".

-Sígueme — Dijo Matsuda.

Yo le seguí. Caminamos como por 6 Minutos hasta llegar finalmente al centro. Matsuda me dijo que nos colocáramos en una distancia de unos 5 Metros del uno al otro. Luego de posicionarnos, Matsuda me dijo mientras sonreía levemente con un rostro de Confianza: — ¿Estas Lista?

-¡Por supuesto! — Le respondí con un rostro serio.

-Normalmente debería mandarte a hacer Ejercicio para reforzar tus músculos y ganar más fuerza. Pero por lo que he visto de ti, tienes bastante fuerza. Incluso siendo una Chica. Así que quiero ver que tan fuerte eres para saber que ejercicios aplicarte. Por favor, No te contengas. — Dijo Matsuda seriamente.

-Tranquilo, Solo espero que no te quejes si te golpeo fuerte — Dije en un tono burlesco.

-Bien, me gusta oír eso. — Responde Matsuda mientras volvía a mostrar esa sonrisa de Confiado.

En ese entonces, me preparo, y estoy lista para entrenar y luchar con Matsuda.

 
Capítulo 4 | Volverse Más Fuerte II
 
 
En ese momento yo corro todo lo que puedo hacia Matsuda, quien este me esperaba tranquilamente, este no se colocaba en guardia si quiera, solo estaba allí parado, con los brazos en su espalda. Matsuda tenía un rostro de indiferencia, como si supiera que va a pasar.

 

—Eres muy predecible. — Dice Matsuda con su rostro de indiferencia.

Yo logró posicionarme como unos 2 metros cerca de Matsuda, y lanzo ciegamente un puño hacia su mejilla. Matsuda movió rápidamente su cabeza, esquivando mi puñetazo sin problema alguno, lo esquivó muy rápido, el golpe estaba demasiado cerca de su rostro, pero en ese mismo instante, movió su cabeza.

Mientras yo me iba por inercia hacia adelante, volteé a ver a Matsuda impresionada, mientras este, sin moverse si quiera, me observaba con indiferencia.

Yo rápidamente vuelvo a acercarme a él lo más rápido que puedo, e intento asestarle otro golpe en su cara. Nuevamente vuelve a mover su cabeza con gran rapidez. Yo me impresiono de nuevo, pero no lo pienso dos veces y comienzo a darle varios golpes consecutivos hacia él. Matsuda comienza a retroceder mientras yo avanzo hacia él lanzando mis puñetazos. Cada puñetazo que le daba con la mayor rapidez posible, los esquivaba sin problema.

Llegué en un momento en que decidí golpearle en su abdomen, para ver si alcanzaba a esquivar eso, pero simplemente, cuando mi puñetazo estuvo a punto de alcanzar su abdomen, Matsuda detuvo mi golpe con su dedo. Yo me quede perpleja, estaba presionando el dedo de Matsuda, pero este no se inmutaba.

—Te Falta más fuerza y velocidad. — Dice Matsuda — Perdón, decir que te falta más, es corto. ¡Te falta demasiada, pero demasiada fuerza y velocidad! — Dijo él abriendo mucho sus ojos.

Yo me molesté por lo que dijo, pero no dije ni una sola palabra, yo solamente moví mi puño hacia su cara lo más rápido que pude. Esta vez, logré asestarle un puñetazo en toda su mejilla. ¿Quieren saber qué fue lo que pasó?

Me arrodille en el suelo agitando mi mano. Matsuda cuando recibió aquel golpe, no se vio afectado de ninguna manera, su mejilla no se había hundido si quiera por el puño. Fue como si hubiese golpeado una gruesa pared de acero.

—Ouch — Dije con mi mano adolorida.

—Ni siquiera eres capaz de causarme un leve dolor, Adália. — Dijo él indiferente.

—¿¡Pero qué te pasa!? , ¿¡porque eres tan duro!? — le grité a Matsuda enojada.

—Ya sé cómo es tu fuerza actualmente. No te preocupes, te enseñaré unos ejercicios para que te fortalezcas.

—¿Pero cómo se supone que sea tan fuerte como tú?, ¡Ni el humano más fuerte registrado en el planeta tierra es así como tú!

—Los seres humanos no tienen un límite de mejora de fuerza cuando son espíritus. Además, La energía que tienen las almas conocidas como "Esencia Espiritual", Contribuye a mejorar tu fuerza física. Por eso debes hacer ejercicio, para estimular tanto tu fuerza física como tu Esencia Espiritual. Estos ejercicios los necesitaras hasta que avances a la segunda fase de este juego. Ya a partir de allí no necesitaras más de entrenar. Ya lo veraz cuando llegues hasta allí.

—Bien, Bien. Entiendo — Dije a Matsuda seriamente.

—El entrenamiento durará todo el día, las 24 Horas. Lo necesario para que te vuelvas muy fuerte. Cuando sea medio día, almorzaras. — Después de decir eso, Matsuda saca de nuevo su reloj de bolsillo dorado — Haber... Son las 6:15 AM, Harás ejercicio hasta que sean las 12:00 PM.

—Eso suena pesado. — Le dije a Matsuda mientras llevaba mis manos a mi nuca y soltaba un suspiro.

En ese momento, Matsuda me pide que lo siga hasta la salida y entrada del campo de entrenamiento. Llegamos hasta allí y Matsuda me posicionó a mi unos 5 Metros lejos del pasillo que me llevaría fuera. Matsuda se colocó delante de mí y dijo mientras colocaba sus brazos en su espalda y hablaba en un tono alto:

—¡1000 Abdominales, 1000 Flexiones y Darle la vuelta corriendo 2 veces a todo el campo!, Eso es lo que harás. Una vez que termines, descansarás media hora y luego volverás a repetir el mismo proceso, todo hasta que sean las 12:00 PM

—¿¡QUÉEEEEEEEEEEEEE!? ¿¡ESTÁS LOCO!? — Grité a Matsuda enojada.

—No, no lo estoy. Comenzaras justo ahora — Dijo Matsuda indiferente.

—¡Me niego a hacer algo como eso! ¡Es imposible!

— Lo harás.

—¡Ni siquiera un entrenador de Gimnasio podría hacer algo así!

—Tú eres mejor que eso, además, es necesario para que consigas ser al menos... lo suficientemente fuerte para que me causes un dolor en mi mejilla.

—Me niego rotundamente a hacer algo así, por dios, soy una chica.

—Eso no es excusa. Tu como mujer puedes ser más fuerte que un hombre, incluso, hasta más fuerte que yo. Si no haces los ejercicios, entonces te obligaré a que los hagas. Viendo tu reacción, seguro preferirías hacer los ejercicios que te mandé por tu cuenta a que yo lo haga por ti. — Dijo Matsuda con un leve rostro de enojo

—¿¡Ah!? — Expresé a Matsuda — ¿¡Que me piensas hacer!?

—Por tu reacción, parece que no harás los ejercicios. Bien, entonces me encargaré de ello.

En ese entonces, Matsuda comenzó a caminar con su rostro de indiferencia hacia mí, observándome fijamente a los ojos. Yo me asusté, pues no sabía de qué era capaz de hacer un hombre que tenía semejante resistencia y fuerza. Y como olvidar lo que le hizo a aquel bandido de ayer... Todo eso fue suficiente para que le dijera lo siguiente:

—¡Esta bien, está bien! Haré los ejercicios por mi propia cuenta. — Le dije a Matsuda muy enojada.

— Bien, me quedaré aquí sentado observándote. — Dijo Matsuda mientras este se detenía y se sentaba en forma de mariposa en el suelo. Yo solo lo miré enojado.

—¿Por cuál ejercicio comienzo? — Pregunté

—Por el que desees, pero deja la carrera en todo el campo para lo último. — Dijo Matsuda indiferente.

—Entonces comenzaré por las flexiones.

En ese entonces, yo me coloco de espaldas de Matsuda, y me posicionó para hacer las flexiones. Comienzo a moverme y a hacer el ejercicio, contando cada levantada de mi cuerpo.

—1... 2... 3... 4... 5... 6... — Comencé a contar

Pasaron varios minutos, estaba contando ya por 220. Sentía mucho dolor en mis brazos y estaba sudando, pero por algún motivo, mis músculos no se fatigaban, es decir, a pesar de tener bastante dolor en mis brazos, todavía seguía capaz de hacer el ejercicio. Fue ahí cuando me di cuenta que mi cuerpo espiritual era muy diferente a mi cuerpo real.

Cuando llegué al 660, Estaba comenzando a lagrimear. El dolor era intenso, pero aún así, mis músculos no se fatigaban, e incluso, sentía dureza en mis brazos.

Cuando llegué al 856, decidí detenerme por un momento, para ver que hacía Matsuda, cuando me volteé a verlo, me di cuenta que me estaba observando el trasero. Yo me sonrojé y me molesté al mismo tiempo:

—¿¡QUÉ ESTAS VIENDO!? — Le grité a Matsuda.

— ¿Ah?, estoy observando tu progreso. — Dijo Matsuda mientras este comenzaba a hurgarse la nariz con su dedo meñique.

—¡Mentiroso, deja de ser tan guarro!

—No sé de qué hablas.

—¡Deja de observar mi trasero! — Dije mientras volteaba mi cuerpo en posición frontal a la vista de Matsuda, y continuaba contando mis flexiones.

—¿Qué...? — Dijo Matsuda mientras ponía un rostro de confusión a la vez que rotaba su cabeza hacia su hombro.

Finalmente, llegué hasta 1000. Sentía un dolor intenso en mis brazos, estaba llorando. Pues no podía descansar, tenía que hacerlo todo seguido, sin Series, todo de una vez.

—Bien, hiciste lo justo, tus brazos llegaron a su límite, ahora comienza con los Abdominales y termina con la carrera. Una vez que eso pase descansaras Media Hora. Lo suficiente para que tu cuerpo deje de sentir demasiado dolor.

—¡Estas flexiones fueron un infierno! — Grité a Matsuda.

—Pero lo hiciste, a pesar de todo el dolor. Eso es bueno, que seas tolerante al dolor. ¿Vez que a pesar de ser una chica eres capaz de hacerlo? — Dijo Matsuda con una leve sonrisa. Luego puso un rostro serio y dijo — Ahora comienza a hacer los abdominales. Te juro que cuando termines estas 12 horas de ejercicios, te sorprenderás por los resultados. Cuando vuelvas a entrenar, ya no se te hará tan pesado y doloroso.

—¿Qué hay de los otros humanos, ellos entrenan?

—Te explicaré sobre eso luego de que termines el entrenamiento. Comienza de una vez a hacer los Abdominales.

— Bien... — Dije a Matsuda mientras comenzaba a posicionarme para hacer los abdominales, y comenzar el conteo de nuevo... — 1... 2... 3... 4... 5... 6... 7... 8...

Pasó un largo tiempo después de haber hecho aquellos abdominales. Los resultados fueron los mismos que aquellas flexiones, un dolor casi inexplicable que se sentía como el mismo infierno. Pero sentía un fuerte endurecimiento. Luego de haber terminado, inicié la carrera por todo el campo de entrenamiento. Este ejercicio se me hizo eterno, sentía como si estuviese corriendo en un camino infinito. Finalmente terminé dar las dos vueltas.

El resultado no fue diferente a los anteriores ejercicios, dolor intenso en las piernas y sensación de endurecimiento. Solo que esta vez, al llegar al principio del campo del entrenamiento, caí al suelo, no por fatiga, si no por el inmenso dolor que sentía.

—Ya terminaste la primera parte de los ejercicios, te felicito. Descansa 30 minutos y empieza todos los ejercicios desde el principio.

—¡Matsuda, esto es un maldito infierno! — Grité a Matsuda — ¿¡Y en serio quieres que haga esto de nuevo!?

—Se cómo te sientes, aunque no lo creas, antes de ser enviado a estos mundos. Fui sometido a un entrenamiento que va más allá de la imaginación de los seres humanos. Solo puedo decirte que fue el momento más duro de toda mi vida.

—Meh... Ni quiero esforzarme en imaginarlo... — Le dije a Matsuda con un aire de tranquilidad, mientras aún seguía en el suelo esperando a que el dolor cesara aunque sea un poco. Al cabo de unos 10 segundos, le pregunté a Matsuda: — ¿Cuánto tiempo ha pasado ya?

Matsuda se saca el reloj dorado del bolsillo, lo mira detenidamente y responde: — Son las 9:15 PM, Han pasado unas 3 Horas aproximadamente desde que comenzaste. Estimo que te falta repetir todos los ejercicios 2 veces más. Eso será suficiente para que te fortalezcas. Lo bueno de todo esto es que los efectos del entrenamiento son mucho más rápidos en un Espíritu que en un ser vivo normal.

—¿No se supone que de por sí soy un ser vivo siendo un espíritu? — Dije a Matsuda

—Ehm... Bueno, sí. A pesar de ser un espíritu, si eres un ser vivo. Pero pongamos que eres una versión mejorada de un ser vivo. — Dijo Matsuda mientras se rascaba la cabeza.

—Como sea.

Pasaron los 30 Minutos, y Matsuda me notificó eso para seguir haciendo los ejercicios para fortalecerme. Volví a repetir todos los ejercicios, pasando un tiempo bastante largo. Sin embargo, esta vez fue peor que la primera vez que lo hice. No puedo creer que realmente una chica como yo aguante algo como esto. El dolor que tenía acumulado durante la primera parte de los ejercicios se había sumado con el dolor de la segunda parte, y esta vez, al terminar la segunda parte, comencé a sentir una leve fatiga en mis músculos. La sensación de cansancio ya estaba llegando a mi cuerpo. El dolor que sentía era peor que el mismo infierno de por sí.

Cuando terminé la segunda carrera, volví de nuevo a caer al suelo. Esta vez comencé a sentir como si los músculos me palpitaran. Yo estaba en el suelo callada, esperando de nuevo esos 30 minutos. Pasaron unos 15 segundos desde que caí nuevamente al suelo, y Matsuda me dijo:

—Debes de estar deshidratada. Te traeré suficiente agua, espera aquí, por favor. — Dijo él mientras se levantaba del suelo y caminaba hacia el pasillo para subir de nuevo al refugio.

Cuando Matsuda se fue, comencé a lanzar insultos por el dolor intenso. Estaba internamente enojada con Matsuda, por obligarme a hacer estos ejercicios. No sé qué hubiese hecho Matsuda si me hubiese negado a hacer los ejercicios por mi misma. Sólo imaginaba lo peor, fue por eso que decidí hacer los ejercicios por mí misma.

Comencé también a desconfiar un poco de Matsuda. Comenzaba a imaginarme cosas como que él solo me estaba utilizando para algo en específico, o era un enfermo, o estaba haciendo algún experimento, que no era un Ángel como el presume, entre otras. Pero ni modo, no tengo más nada que hacer. Pensé en escaparme, pero desde el fondo sentía que era una pésima idea. En fin, solo podía esperar a ver que sucedía.

Al cabo de unos minutos, Matsuda regreso con un barril metálico de agua que tenía un grifo, acompañado de un vaso de plástico grande.

—Aquí tienes agua, sé que lo necesitas. Anda, bebé. — Dijo Matsuda mientras este servía agua del barril al vaso.

—Gracias... — Dije mientras me levantaba costosamente del suelo para tomar el agua.

Finalmente, tome demasiada agua, Matsuda me sirvió lo que le pedí. Tomé como 6 Vasos de agua, al cabo de unos minutos comencé a sentirme un poco mejor, el dolor estaba disminuyendo por el descanso, pero sentía un poco más de dolor que cuando había terminado la primera parte.

Pasan los 30 Minutos de descanso. Le pregunté la hora a Matsuda, y me respondió diciendo que ya eran las 11:19 AM...

—¿Falta una hora?, ¡si hago esta parte, terminaré a las 2:00 PM! — Le exclamé a Matsuda.

—No, terminaras a las 12:00 PM. Es decir, en una hora. Pero antes de que te me grites, déjame decirte que sin que te dieras cuenta, la segunda parte la terminaste con más rapidez que la anterior. Esto se debe a que tus músculos se lograron fortalecer un poco. Por lo tanto, tuviste más velocidad en tus movimientos. Es decir, si la primera parte te tomó 3 horas, la segunda te tomará 2 horas, y luego en la tercera parte, 1 Hora.

—¿Entonces si hago una 4ta parte, me tomará 1 segundo? — Pregunté confundida.

—Ehm... No. Lo mínimo que puedes tardar en hacer estas partes serían aproximadamente unos 30 Minutos por ahora. Pero si entrenas por mucho tiempo o te vuelves más fuerte por otros medios, podrías ser capaz de hacerlo en menos tiempo.

—Ya veo... — Dije a Matsuda con un rostro de seriedad, mientras me levantaba para hacer la última parte. Esta vez, sabía lo que me vendría después de terminar todo esto. No podía imaginarme el dolor intenso y la fatiga que sentiría. Si de por sí, ya me siento un poco cansada por la segunda parte, no me imagino como estaré por la 3ra parte. A pesar de todo esto, simplemente, volví a poner mi posición para hacer de nuevo las 1000 Flexiones, y luego:

Comencé...

...

—Impresionante... — Dijo Matsuda.

—¿Uhm...? ¿Qué...Tal...? — Le dije a Matsuda.

—Terminaste los ejercicios de esfuerzo físico. ¿Vez que pudiste lograrlo? Cómo recompensa de este hecho, te prepararé un Banquete de lo mejor para almorzar. Mientras tanto, tendrás que reposar unas horas en tu cama. — Dijo Matsuda con una sonrisa, luego este saca de nuevo su reloj de bolsillo y dice: —Son las 12:20 PM. A las 3:30 PM Comenzará lo segundo. Te enseñaré a Luchar, defenderte, a reaccionar, entre otros. El almuerzo estará listo a las 3:00 PM.

—Eso... Suena... Bien... —Dije a Matsuda con una leve Sonrisa, mientras intentaba levantarme.

—No te esfuerces, quédate en el suelo, te cargaré hasta tu cama. Tu piel está muy roja y estas sudando demasiado. Ven, súbete a mi espalda.

En ese momento, me monté en la espalda de Matsuda costosamente, luego, yo me sujeté de él cerrando mis brazos cerca de su cuello. Matsuda, que estaba arrodillado, se levantó y comenzó a llevarme hasta el refugio de nuevo.

Pasaron unos minutos que se me hacían eternos, realmente estaba desesperada por acostarme en mi cama, el dolor y fatiga que sentía eran inexplicables. Llegamos al refugio de nuevo y Matsuda me llevó hasta mi habitación, luego, el me dejó en mi cama.

—Iré a traerte más agua, por si deseas. —Dijo Matsuda mientras él salía de la habitación.

Yo intenté dormir, para poder saltarme largas horas de dolor, pero este último no me lo permitía, lo único que podía hacer era pensar en otra cosa para poder calmarme. Comencé a pensar sobre los momentos especiales que tuve con mi familia, en especial, cuando estaba con mi hermanita. Pensar en esos bellos recuerdos me permitió despejar mi mente del dolor y relajarme. Después de tantos minutos, logré tener sueño y finalmente dormir.

—Oye, despierta, el banquete ya está listo. — Escuche decir de Matsuda, mientras mis ojos se abrían lentamente.

Lo primero que vi fue a Matsuda parado en la puerta. Yo le contesté levantándome costosamente por el sueño: — Si, ya voy.

—Bien. — Dijo Matsuda mientras este iba de vuelta a la Sala y Comedor.

Yo me levanté de la cama. Realmente no sentía nada. Todo el dolor se había ido como si fuera magia. No era como en la Tierra, que siempre que hacías ejercicio, te dolía más tarde. Yo salí de mi habitación y me dirigí hacia el comedor. Y todo estaba lleno de comida, era demasiada. Mi estómago estaba rugiendo de nuevo. Matsuda estaba sentado en el comedor esperando a que yo me sentara.

—Ven a comer, estoy seguro de que te gustará. — Dice Matsuda con una sonrisa.

—Bien. —Respondí

Matsuda y yo estábamos comiendo, pero recordé una pregunta que le había hecho a Matsuda durante el entrenamiento, y se la volví a preguntar:

—Y entonces... ¿Cómo se harán fuertes las demás personas que vinieron a esta luna?

—A sí... Prometí contestare esa pregunta después de los ejercicios, Bien. — Dijo Matsuda mientras se limpiaba la boca con su servilleta.

—¿Aja...?

—No recuerdo si te había dicho que era el único ángel que había. Pero en cualquier caso, no soy el único ángel que se encuentra en este mundo. Hay otros, y esos se encargan de entrenar al resto de los seres humanos. Sin embargo, aquellos ángeles son un rango menor al mío por así decirlo. No me gustaría decir que son inferiores a mí ya que sonaría arrogante. Yo soy algo así como un "Ángel Especial" o "Ángel del Elegido". Y como tú eres del Espíritu elegido, me asignaron a mí para ser tu tutor o tu Maestro. Otra diferencia es que los ángeles que han aparecido en todos los reinos, se encargan de elegir a los humanos que ellos quieran entrenar.

—Bien, ya veo. —Contesté sin quitar la vista de la comida que estaba comiendo, pero luego pregunté: —¿Y esos ángeles saben quién soy, no?

—Sí y no, pues saben que existes y que estás conmigo, pero no saben cómo eres físicamente.

—Ahora que lo dices, me acordé de otra cosa cuando me salvaste de los bandidos.

—¿Qué es? —Preguntó Matsuda curioso.

—Creo que habías dicho que conocías el incidente sobre mi hermana menor, ¿Cómo lo sabes?

Matsuda da un suspiro y dice:

—Estuve vigilándote desde que naciste. Siempre estuve presente durante toda tu estancia en el planeta tierra.

—¿Qué...? —Pregunté extrañada.

—Los dioses al notificarme que había nacido el espíritu elegido, ellos me mandaron a la tierra en su búsqueda, hasta finalmente encontrarte. Durante mi estancia en el planeta tierra, estuve estudiando la cultura de los seres humanos y su sociedad en particular. Los seres humanos no podían observarme ya que estaba en otro plano dimensional y estuve vagando por los alrededores durante 13 Años aproximadamente. Cuando ocurrió el suceso de tu hermana, me sentí verdaderamente apenado e impotente, ya que no había nada que pudiera hacer. No podía intervenir de ninguna manera en las acciones de los humanos. Cuando aquellos sujetos se llevaron a tu hermana, me decidí en seguirles para saber a dónde llegarían. Pero hubo un momento en que ellos salieron de la ciudad, yendo a una autopista que quizás los llevaría a otra ciudad o pueblo. No podía salir de la ciudad, ya que los dioses no me permitían alejarme de la elegida. Pero mi verdadero propósito de mi estancia en la tierra, era evitar que te sucediera cualquier cosa negativa, en especial, la muerte. Los dioses me permitieron interactuar levemente con el plano dimensional en el que se encontraban los humanos. Por ejemplo, si un loco en la calle quisiera dispararte con una pistola. Yo causaría algún suceso misterioso que causase que el loco no disparase, como atrasarle en su camino, amenazándole telepáticamente y demás. Aunque claro, no podría tocarle. Son muchas cosas las que han pasado durante mi estancia en la tierra, realmente. Otra cosa, pero quizás no muy importante, es que era sordo. No podía escuchar que hablaban los seres humanos, así que solo pude estudiar su comportamiento, todo a través de la vista. Luego de que cumpliste 13 años de edad. Decidí pedirles a los Dioses que me trasladaran al "Anti-Mundo". Para poder comenzar a formar el refugio necesario. Y desde que aquel demonio comenzó a movilizarse 2 años después de mi llegada, supe que ya sería el momento en el que llegarías finalmente aquí. La influencia de los dioses permitió que tú despertaras en este refugio y no en otro lugar cualquiera.

—Vaya... No puedo creerlo. Entonces... ¿Para qué preguntaste mi nombre si sabías quién era? —Pregunté sospechosamente a Matsuda.

—Por lo anterior dicho, era sordo. Nunca llegué a Escuchar tu nombre. Pude haberlo leído en algún papel o cualquier cosa, pero no me molesté en eso.

—Bien... — Le contesté, aunque Matsuda no me convencía del todo. Estaba comenzando a sospechar de él, ¿Cómo no va a leer mi nombre en alguna parte?

Pasaron varios minutos y finalmente terminamos de comer, Matsuda había sacado su reloj de bolsillo de nuevo y dijo que ya eran las 3:30 PM.

—Ya es hora de comenzar el entrenamiento. Adália, lucharas conmigo. —Dijo Matsuda mientras caminaba hacia la puerta que nos llevaría al Campo de entrenamiento.

—Si. —Contesté mientras me limpiaba la boca con una servilleta y me levantaba de la silla para seguir a Matsuda.

Mientras estábamos bajando por el ascensor, me quedé observando a Matsuda por un largo tiempo, con un rostro parecido a uno de desconfianza. Pero no sentía realmente desconfianza. Lo que sentía era una inquietud, a lo que le pregunté a Matsuda:

—Entonces... Si me estuviste observando durante toda mi vida, ¿Eso significa que me has visto desnuda en algún momento?

Matsuda gira su cabeza a observarme, y luego vuelve a ver hacia al frente.

—Sí. —Dijo Matsuda indiferente.

Yo me quede procesando por varios segundos la respuesta de Matsuda, hasta que finalmente terminé de pensarlo.

—¡MALDITO PUERCO! — Le grité Matsuda a la vez que le lancé una cachetada en su mejilla. Estaba sonrojada.

Mi cachetada movió la cabeza de Matsuda contra la pared del ascensor, haciendo que este se golpeara contra ella, a la vez que causó una pequeña grieta. Yo me quedé perpleja y sorprendida.

—Ouch... ¿Pero que tiene eso de malo...? — Contestó Matsuda, mientras este se sobaba la mejilla, que por cierto estaba marcada en rojo por mi mano. Luego Matsuda observó la pequeña grieta en la pared y dijo: —Maldición, ahora la tendré que reparar.

—¿Qué...? ¿Cómo hice eso...? —Dije aún perpleja.

—Parece que ahora te enteras de los resultados de los ejercicios. Mira, que ahora eres capaz de hacer que me duela la cara... Ouch... —Dijo Matsuda quejándose mientras aún se sobaba la mejilla. Yo sólo observé de frente a las puertas del ascensor sorprendida, sin decir ni una palabra.

—¿Por qué me pegaste, que tiene de malo eso? —Dijo Matsuda todavía confuso.

—Urg... Nada, olvídalo. —Dije quejándome y molesta por la aparente inocencia de Matsuda.

En ese momento, las puertas del ascensor finalmente se abren, dando a ver de nuevo el gran campo de entrenamiento. Matsuda y yo nos movilizamos fuera del ascensor hasta adentrarnos en el campo de entrenamiento. Yo observé aún lado esas Katanas que estaban guindando de la pared.

—Matsuda, ¿Y esas espadas? —Pregunté a Matsuda.

—Esas espadas son para entrenar, pero de momento no las vamos a usar.

—Bien.

Nosotros llegamos finalmente al centro de todo el campo de entrenamiento. Nos volvimos a posicionar a una distancia de unos 5 Metros.

—Te enseñare un poco de Artes Marciales, y también a reaccionar con mucha rapidez. Esto es bastante esencial. —Dijo Matsuda seriamente

—Ahora supongo que esta vez sí puedo advertirte de que no te quejes si te golpeo con fuerza. —Dije en tono de burla.

—Tranquila. —Dijo Matsuda con una leve sonrisa.

...

...

Ya ha pasado un largo tiempo desde que comencé con el verdadero entrenamiento con Matsuda. Estaba sudando bastante, pero no estaba agotada. Aún tenía para dar más pelea a Matsuda. Pero Matsuda me hizo una seña de que me detuviera con su mano. Luego, él sacó de nuevo su reloj de Bolsillo, y dijo:

—¡Wow, nos hemos pasado mucho tiempo entrenando! —Dijo Matsuda con su rostro de impresión mientras observaba su reloj. —¡Son las 3:00 AM!

—Vaya, ¿En serio? — Dije a Matsuda.

—Así es, bueno. Tu entrenamiento ha terminado Adália. Y Ahora que lo pienso, no debí dejar que me golpearas en la cara, Aún me duele un poco.

—¿En serio te quejas por un leve dolor? —Le dije a Matsuda.

—Ehm, Cierto. No debería estar quejándome de esto. —Dijo Matsuda con una sonrisa apenada, mientras este se llevaba su mano a la cabeza. —Bueno, es hora de dormir, vámonos.

—Bien.

Mientras Matsuda y yo estábamos subiendo por el ascensor, yo le pregunté:

—¿Y ahora que viene?

—Mañana en la noche, interceptaras a tu Objetivo para eliminarlo. Ese objetivo es:

Neptuno, El Rey de Gandasha, Uno de los 7 Astros Divinos.

¿Que tan fuerte es ese tipo?

—No lo sé, Adália. Pero tal vez sea el más débil de los 7 Astros Divinos.

—Me preocupa un poco, Además, ¿Cómo podría ser el más débil?

—He oído rumores de Humanks que conocen el verdadero puesto de su rey como Astro Divino, de ex-soldados del gobierno que me han hablado acerca de él. Pero no sé si tengan razón o no.

—Ya veo, Ya veo. —Dije a Matsuda un poco inquieta.

El ascensor finalmente se abrió, y llegamos a la sala y comedor.

—¿Tienes hambre?, no has cenado. —Preguntó Matsuda.

—Comeré después de ducharme.

—Bien, el baño está por allá —Dijo Matsuda mientras señalaba otra puerta que estaba en el Comedor y Sala.

Yo entré al baño, todo era normal y de color verde oscuro, a excepción de la ducha, que era algo fuera de lo normal. Era como una habitación un poco grande, con pequeños agujeros en el suelo, Había dos grifos en forma de perilla en la pared, uno que decía Caliente y otro Frío. Giré uno de los grifos y comenzó a salir chorros de agua de los agujeros del suelo, como si fuera una fuente.

Tomé algo de Shampoo y Jabón Que había en una cesta y entré a ducharme.

A mitad de la ducha, estuve pensando sobre aquel sujeto llamado "Neptuno". Era uno de los astros divinos del que estaba destinada a enfrentarme. Debe de tratarse de una persona muy peligrosa, más que nada por su odio a los humanos.

—Me pregunto si ese tipo tendrá habilidades sorprendentes como las de Matsuda. —Dije en voz baja.

 

Capítulo 5 | Gandasha II

 

He salido de la ducha y rápidamente me he dirijo hasta mi habitación, para poder vestirme con mi pijama, ir a comer, y luego dormir. Durante la cena, no hemos hablado de mucho, a excepción de haberle pedido una petición a Matsuda.

— Oye Matsuda. — Dije mientras comía.

— ¿Si...? — Respondió Matsuda.

— Voy a salir de nuevo a Gandasha a dar un paseo. Antes de enfrentar al Astro Divino.

— Oh... Bueno, no hay problema. — Respondió Matsuda observándome, pero luego continuó comiendo.

— Pero esta vez... no necesito que me acompañes, déjame salir sola. — Le dije a Matsuda seriamente. Matsuda guardo silencio por unos segundos, pero luego se limpió con una servilleta y dijo:

— No.

— ¿Cómo qué no?

— No quiero que te metas en problemas.

— Si te refieres a si me encuentro con esos tipos... Tú sabes que ya yo soy fuerte y puedo defenderme.

— Es verdad, eres fuerte. Pero no lo suficiente, además, no creas que ya sabes Artes Marciales por solo entrenar en un día, no es como entrenar tu fuerza física, que los resultados son rápidos. Entrenar Artes Marciales, aprenderlo puede llevar el mismo tiempo que se lleva en la vida real. Pues tu mente es la misma, y tardará lo mismo que puedas llegar a tardar en la vida real.

— Pero... — Iba a decirle algo, pero Matsuda me interrumpe.

— Esos sujetos están armados, no porque seas fuerte significa que no puedas ser perforada por balas, a diferencia de mí, las balas no me hacen daño, pero a ti sí. Así que si te disparan en la cabeza o en el pecho, se acabó todo.

— ¿¡Y cómo diantres piensas que derrote a este Astro Divino!? — Le grité a Matsuda.

Matsuda guardo silencio, se me quedó observando por varios segundos y dijo:

— Es verdad... que apresurado soy... — Dice Matsuda con su mano en su barbilla y analizando.

— ¿¡Eh...!? — Expresé.

— Bueno, en ese caso te enfrentarás a él luego.

— Estas tonto... — Dije guardando bastante enojo en mi interior, pues Matsuda sí que estaba idiota.

— Pero bueno... Si vas a salir temprano, te acompañaré. — Dijo Matsuda.

— Bien, como sea....

Eso fue todo lo que hablamos durante la cena, luego de haber terminado, fui a cepillarme mis dientes, me despedí de Matsuda y luego fui a dormir, esperando a que comenzara el nuevo día. Lo raro fue que esa noche me había costado dormir, pero al cabo de media hora aproximada, pude finalmente caer dormida...

Recuerdo que antes de caer dormida, una silueta con la forma de Matsuda que estaba en la salida de mi habitación, dijo:

— Dulces sueños.

Luego, aquella silueta, cerró la puerta...

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— Oye , ¿Que ha pasado con las drogas?

— Dicen que la entrega del paquete se pospuso para mañana por un atraso en el crecimiento de las plantas.

— ¿¡Cómo!? ¡Se supone que tuvimos un acuerdo de que serían completamente puntuales!

— Señor... Sólo es un día de atraso, no es para tanto.

— Ghhrr... Bueno, bueno... Pero sólo lo dejaré pasar esta vez, si vuelven a fallar esos insectos... (Inentendible)

— Relájese señor, (Inentendible).

— (Inentendible)

— (Inentendible)

— (Inentendible)

— (Suena como si algo se cerrara)

Todo estaba negro, no podía ver absolutamente nada, solo una luz que se acercaba a mí al terminar la conversación.

...

...

...

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He despertado, nuevamente observando al techo como siempre, por la ventana entraba un rayo luminoso, ya era de día. Me levanté de mi cama y me cambié, colocándome mi vestimenta.

— Hmm... Otro de esos raros sueños, ¿eh...? — Dije con una mirada algo perdida y a la vez bostezaba.

Salí de la habitación preguntándome qué hora era. Matsuda no estaba en el comedor, pero se escuchaban unos sonidos dentro de lo que era al parecer la cocina, decidí observar por la ventanilla redonda de aquella puerta, y pues se trataba de él. Estaba cocinando algo a rápida velocidad como siempre lo hace. Fui al baño a cepillarme y luego me senté en el comedor a esperar a que este saliera.

Pasaron varios minutos cuando Matsuda salió de la cocina, estaba con un plato grande en su mano que traía bastante comida, Matsuda me vio y dijo:

— Oh... — Expresa Matsuda al observarme. — Así que ya estas despierta, bueno, estas a tiempo del desayuno.

— Gracias Matsuda... Por cierto, ¿No te cansas de cocinar 3 veces al día? Mis padres se suelen cansar y a veces tengo que cocinar yo misma.

— Neh... Al contrario, disfruto hacer este tipo de cosas. — Contesto Matsuda con una sonrisa, mientras servía todo en la mesa.

— Eso es bueno... eres ese tipo de persona a las que muchas mujeres desean jeje... — Contesté a Matsuda.

— Oh... ya veo... ¿Tú me deseas? — Dijo Matsuda mientras aún seguía ordenando la mesa.

— ¿Q-Qué? Claro que no, solo me refería a aquellas chicas que son flojas... — Dije un poco penosa y sonrojada.

— Jaja... Sólo bromeaba.

Matsuda terminó de ordenar todo y luego empezamos a comer, luego de un largo rato, terminamos de comer, Matsuda se limpió con su servilleta, se levantó y luego fue al baño. La verdad es que no sé qué fue a hacer en el baño, no tiene necesidades que hacer...

Luego de unos segundos, Matsuda sale del baño mientras este se cepillaba sus dientes, este me observa y dice:

— B-Bien... entonces, ¿salimos ahora? — Decía un poco inentendible porque se estaba cepillando... Pero noté algo raro...

— Oye... — Dije a Matsuda cerrando un poco los ojos.

— ¿Hm...?

— ¿Ese no es mi cepillo de dientes?

— Ah... ¿Qué dices? Es mi cepillo.

— Pero es el único que había en el baño... ¿Yo no me había comprado un cepillo de dientes?

— Ehm... No.

— ¡QUE ASCO, ME CEPILLE CON ESA COSA! — Grité asqueada.

— Yo no tengo la culpa, en primer lugar, el que debería estar asqueado soy yo, pero en realidad no me importa, eso te pasa por estar distraída.

— Yo... Yo... ¡Ay no, Salgamos afuera de una vez!

Matsuda se terminó de cepillar y ambos salimos afuera...

Empezamos a caminar por las calles de Gandasha, todo parecía tranquilo como siempre, las personas caminaban normalmente, había pequeños mercados de frutas, vegetales y otras cosas. En otros lugares se podían ver estructuras normales que parecían ser casas, lugares de reunión, etc.

Me acerqué a uno de esos mercados a observar que clase de frutas y vegetales vendían, me encontré con un señor algo viejo, con calvicie pero con un poco de cabello, con bigote y vestimenta similar a una túnica árabe. Me acerqué a ver aquellas frutas, Matsuda me vio y camino hacia donde yo estaba.

Podía apreciar lo que parecía ser una fruta pequeña con forma similar a un reloj de arena y de color que variaba de varios tonos de verdes diferentes.

— Hola señor, ehm... ¿Le molestaría preguntarle... qué es esto? — Pregunté a aquel señor señalando aquella fruta.

— ¿Hmm...? ¿No sabes qué es eso? Pero si es bastante común por aquí. — Preguntó el señor extrañado.

— Pues... No... No sé qué es.

Matsuda llego a mi lado. El señor contestó.

— Tú como que eres... — El señor comenzó a observarme con un rostro de sospecha. Matsuda le pareció raro esto, y luego comenzó a sentirse nervioso. Este intentó interrumpir al señor diciendo:

— No señor, no es lo que usted cre...

— Un extranjero... — Interrumpió a Matsuda.

— Eh... — Expresó Matsuda, dejando de estar nervioso.

— Tranquila, suele pasar que hay extranjeros que no saben de las frutas típicas de Gandasha jeje... Esto querida, es un "Wacu", una fruta muy dulce, tanto así que rara vez se usa para ingerirlo directamente. Se utiliza más para hacer bebidas.

— Oh... gracias por la información. — Le respondí.

— Esta fruta te sale en 15 Pesones por kilo.

— ¿Qué...? — Respondí.

— Así es... 15 Pesones. Económico, ¿No? — Dijo aquel señor.

— Disculpe, lo que pasa es que no entiendo esto del dinero de aquí porque yo soy una...

— E-Eh, disculpe señor, no tenemos dinero con nosotros, disculpe la molestia. — Me interrumpe Matsuda mientras me abraza el cuello con su brazo y pone una cara de pena y nerviosismo al mismo tiempo.

— Tranquilo, vuelva cuando quiera. — Responde el señor.

— Bueno... Eh... Eh... Ya nos vamos. — Dice Matsuda mientras jala mi brazo.

Matsuda me jaló hasta cruzar una calle y continuar caminando normalmente. Él me mira levemente molesto y me dice:

— E-Eh... Adália... Aquí nadie debe saber que tú eres una Humana. — Me dijo Matsuda.

— ¡No me jales así, parezco una niña! Y además... ¿Por qué no pueden saberlo?

— Disculpa... Los reyes suelen hablarle a su pueblo sobre los humanos, dicen que ustedes son personas malvadas, que hacen daño y  otras cosas más. Si se dan cuenta de que eres una humana, la policía comenzará a perseguirnos y nos meteremos en un gran problema.

— Ya veo... — Respondí a Matsuda atenta.

— Es más, los reyes han puesto un precio por sus cabezas, de unos 50.000. Pesones.

— No puede ser... — Dije sorprendida. — Los humanos somos como criminales aquí.

— Así es, y no sólo aquí, también en el resto del mundo. Los han catalogado a ustedes como los criminales más importantes, por obvias razones. Algunos reyes de distintos reinos han provocado asesinatos intencionados con tal de crear pruebas falsas sobre delitos causados por humanos.

— Qué asco... son unos tramposos, después de todo no son tan diferentes de muchos humanos de mi mundo.

— Shh... No hables en voz alta. — Dice Matsuda mientras hace el gesto de silencio con su dedo.

— Bien, Bien... Por cierto, ¿Qué son los Pesones? Suena a...

— Si, suenan como a los Pezones que tienen ustedes los humanos en el pecho. Pero estos "Pesones" no tienen nada que ver con eso.

— Eh... no iba a decir eso, pero bueno, continúa.

— Es la moneda universal del Anti-Mundo. Se usa tanto aquí en la Luna, como en el planeta. — Contestó Matsuda.

— Ah... Bueno.

Caminamos hasta llegar a un cruce que se dividía en dos caminos. Nos quedamos allí parados a observar nuestro alrededor, todos los ciudadanos llevaban ropas que parecían del año 1800 o algo así, y otros llevaban túnicas similares a las que usaban los árabes. Vimos que pasaban unos animales idénticos a unos caballos, todos eran de color marrón oscuro y cabellera negra, que estaban montados por jinetes con túnicas árabes... Yo le dije a Matsuda:

— Esos son... ¿Caballos?

— Así es... esta especie de animales es la misma del planeta tierra, solo que aquí a los caballos los llaman "Popotos" siendo esta la única especie animal que comparten la tierra y... Keplar.

— ¿Keplar? — Dije a Matsuda.

— Ah... no te lo había dicho antes. Es el nombre que le dan a la Luna aquí.

— Así que esta Luna se llama "Keplar"... No está mal.

— Popotos o Caballos, llámalo como quieras, pero son el único medio de transporte legal que pueden usar los civiles de Gandasha.

— Hmm... Matsuda.

— ¿Si...?

— Déjame caminar sola por la ciudad, por favor.

— Ya te dije que no. — Dice Matsuda con un rostro levemente molesto.

— ¡Por favor, te juro que no me meteré en problemas! — Dije a Matsuda mientras expresaba un rostro tierno.

— NO. — Dijo Matsuda.

— ¡No te preocupes tanto, Matsuda!

— Claro que debo preocuparme, esta es una de las ciudades más peligrosas de Keplar.

— Confía en mi Matsuda, si algo llega a pasar, solo huiré.

— No, no huirás, estoy seguro de eso, vamos.

Dice Matsuda mientras este comienza a caminar por una de las dos calles, yo seguí a Matsuda. Caminamos por unos largos minutos por las calles, había tiendas de ropa, sombreros, etc por todos lados. En ese momento, Matsuda encontró una farmacia a uno de los lados de la calle.

— Oh... Aprovechemos y compremos algunas cosas y un cepillo de dientes para ti. — Dice Matsuda interesado en la tienda.

— Bien. — Contesté.

Caminamos hasta la entrada de la farmacia, Matsuda entró, pero cuando iba a entrar estando detrás de Matsuda un vigilante me detuvo con su brazo y me dijo:

— No pueden entrar menores de edad.

— ¿Qué...? — Exclamé sorprendida. Matsuda volteó a vernos.

— ¿Que sucede? — Dice Matsuda.

— No puede entrar, es una menor de edad. — Dice aquel hombre alto corpulento y calvo, de vestimenta completamente verde.

Le mentí al vigilante, diciéndole que tenía 18. Pero el hombre no me creyó y me dijo:

— Muéstreme su Cédula de Identidad.

— Lo siento, se me quedó en casa. — Le mentí al vigilante.

— Entonces, no le dejaré pasar, lo siento.

— Argh... — Expresó Matsuda molesto.

— ¿¡Qué clase de farmacia tiene restricción de edad!? — Le grité al Vigilante.

— Lo siento, son reglas del local. — Dice aquel hombre, con una mirada brava y una voz gruesa imponente.

— Bueno, espera aquí, Adália. No te muevas de donde estás. — Dice Matsuda mientras va a comprar a la farmacia.

— Que tontería... — Dije molesta mientras caminaba hasta una pared para recostarme.

Estuve esperando a que Matsuda saliera de la farmacia, pero a varios metros lejos de mí, noté un carruaje que se me hacía familiar... Un carruaje que se movía con caballos. De repente, me sorprendí.

Me sorprendí al ver que de un local, estaban saliendo aquellos 3 hombres de vestimenta negra, uno de ellos parecía faltarle una mano. Estaban cargando varias cajas de cartón dentro del carruaje, el que no tenía la mano, estaba cargando cajas pequeñas con su otro brazo.

Yo dije en mi mente:

— ¿¡Esos no son los delincuentes que intentaron secuéstrame a mí y a esa niña!?

Estaba sorprendida, pero a la vez, algo se me había venido en la cabeza...

— Tengo que detenerlos...

Sí, eso era, tenía que detenerlos, ¿Por qué? Porque esos tipos eran unos secuestradores, estaba seguro que pudieron haber secuestrado más personas... Más niños... Más mujeres... Pensé que ya podían tener algunas personas secuestradas en algún lugar.

Mis deseos de detenerlos, se hicieron más grandes cuando recordé las intenciones que tenían aquellos hombres al querer llevarme a mí a quien sabe dónde... Querían violarme. ¿Por qué no lo harían con otras personas?

Esos deseos, más mi confianza por haber obtenido mi fuerza física, me impulsaron a tener que seguir a esos delincuentes. No aguanté más, decidí ir a por ellos...

Los 3 hombres terminaron de colocar todas las cajas de cartón dentro del carruaje y estos se montaron delante del carruaje.

Yo corrí hacia el carruaje, ignorando la orden de Matsuda. Rápidamente, levanté la funda que cubría el carruaje y entré por la parte de atrás. Justo después de entrar, los hombres alzaron las cuerdas que impulsaron a los caballos a correr.

Había una pequeña ventanilla rectangular de vidrio que permitía dar vista a uno de los 3 hombres. Yo me puse en posición fetal entre las cajas de cartón para evitar que estos me observaran.

Finalmente, los caballos comenzaron a correr y se llevaron el carruaje. Ahora solo me tocaba esperar a llegar a la guarida de estos criminales. Sabía que ya no había vuelta atrás, ya me había involucrado con una posible Banda criminal.

Entre las cajas, podía ver como sobresalía una especie de planta de color azul, parecido a unas hiedras. En ese momento deduje que se trataba de alguna especie de droga o algo así.

Siento que pasan varios minutos y puedo escuchar como uno de los hombres habla:

— Ehm, Dawy... ¿A dónde vamos ahora? — Le dice uno de los hombres.

— ¿A dónde más crees que vamos, idiota? ¡A entregar el paquete! No sé porque siempre haces estas preguntas estúpidas, Yonk. — Grita Dawy a Yonk, uno de los hombres.

— ¡Deja de insultarme tanto Dawy, somos compañeros, joder! — Exige Yonk a Dawy. El otro hombre no dice nada.

— ¡Entonces usa más la cabeza! — Dice mientras hace un gesto de tocarse la cabeza.

Yonk se queda callado. Pasan varios minutos, y el hombre que no había hablado dice:

— Oigan... ¿A quién van a escoger hoy?

— ¿De los esclavos? — Dice Yonk.

— Yo escogeré a la chica esa de cabello negro con lunares, es mi tipo de chica. — Dice Dawy. Y luego pregunta: — ¿Cuál escogerás tú, Froy?

— No sé... Yo veré cuando llegue a la base. — Responde Froy, El hombre que no había hablado.

— Hmm... ¿No tendrás pensado escoger a una niña, verdad, Froy? — Dice Yonk.

— ¿¡Estás loco!? ¡que asco! No soy como el jefe, que para ser honesto, ese tipo está enfermo. — Dice Froy.

— Estará enfermo, pero al menos sí que nos da una buena paga. — Dice Dawy.

— Bueno, eso sí es verdad... No se le puede criticar eso jeje. — Dice Yonk con una carcajada

En ese momento, yo estaba sorprendida y asqueada, ¿Aquél hombre tiene fetiches con los niños? Es de lo peor...

Pasan varios minutos y Dawy dice:

— Bueno, ya hemos llegado, chicos.

— Gracias a dios, no aguanto las ganas. — Dice Yonk

— Me pregunto qué clase de chica escogerás tú, Yonk. — Dice Froy.

— Ya lo veras — Responde Yonk.

En ese momento, decidí bajarme del carruaje lo más sigilosa posible. Logré salir del carruaje y lo que pude observar fueron varias estructuras con portones, estas estructuras parecían hechas de concreto y cemento, se veía algo moderno, muy diferente a lo que estaban hecho las estructuras de Gandasha. Había unos faros de luces alrededor de todo el lugar, eran faros bastantes gruesos, lo suficiente como para poder esconderme detrás de estos.

Todo este lugar estaba rodeado de 4 paredes lo suficientemente altas como para no dejar ver lo que había en el interior de esta, en una de estas paredes, había un portón enorme, que al parecer, separaba esta base con Gandasha.

Pude ver cómo los 3 hombres se bajaban del carruaje, Froy y Yonk comenzaron a bajar las cajas, mientras que Dawy, estaba haciendo fuerza con su brazo para poder levantar el portón. Este último logró levantar el portón, dejando ver a simple vista una puerta grande y unos botones. Era un ascensor, Dawy entro dentro de esta estructura y marcó los botones para llamar el ascensor.

Froy y Yonk bajaron todas las cajas y comenzaron a llevarlas poco a poco hasta el ascensor. Esta se abre y uno de los 3 hombres cierra el portón que dejaba ver el Ascensor. Parece que fueron al Subterráneo.

El lugar quedó solo, ya no corría riesgo de que me descubrieran. En ese momento, salí de mi escondite y fui hacia aquel portón, para poder marcar el ascensor y llegar definitivamente en la guarida.

Intenté forzar el portón para poder abrirla, y... Por accidente saqué el portón de su sitio, lo había roto. Había olvidado que yo era muy fuerte. Me asusté un poco porque había hecho mucho ruido, pero al parecer nadie notó eso. Estaba levantando el portón con una sola mano y no me costaba mucho, era como levantar un vaso con agua. Decidí colocarla en el suelo lo más suave que pude, y eso hice.

Tenía la entrada al Subterráneo en frente de mí, en ese entonces decidí movilizarme y adentrarme finalmente en la base.

Había algo que me tenía sorprendida y confundida, y es que esta base se encontraba justo por detrás del enorme castillo que había visto desde la ventana de mi guarida, aquel castillo que estaba en el centro de la ciudad. Antes de entrar a la base, pensé:

— ¿El castillo de la realeza...?

 

Capítulo 6 | Boca Del Lobo

 


— ¿El castillo de la realeza...?

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Marqué el botón para llamar el ascensor, el ascensor tardó aproximadamente unos 6 minutos. Estaba un poco impaciente porque quería bajar de una buena vez hacia el subterráneo. Llegué a pensar que podría romper las puertas del ascensor y poder bajar por mí misma, pero decidí mejor no hacerlo.

Cuando el ascensor se abrió, me asusté mucho. Pues un hombre con una caja sobre su hombro, estaba en el ascensor, vestido de la misma manera que aquellos 3 delincuentes, es decir, camisa negra simple, pantalones blancos y botas marrón claro. Era de piel morena, con cabello malo rasposo y muy corto por los lados de la cabeza.

El hombre se sorprendió al verme.

— ¿¡Que caraj...!? — Intentó hablar el hombre.

Antes de que pudiera reaccionar de alguna manera, lo golpeé en el estómago. Fue sorprendente, mi puño se había hundido hacia adentro, el hombre perdió automáticamente la mirada, mientras que a la vez, abría grande su boca, vomitando sangre en ese instante, me manché un poco en mi mejilla, que asco.

El hombre cayó al suelo inconsciente, cayendo la caja a un lado de él, posiblemente por el inmenso dolor que sintió. esperé por no haberle matado, ya que sentí algo de pena por él, aunque quizás... no debería sentirlo. Coloqué mi oído sobre el pecho del hombre para ver si su corazón seguía latiendo, y efectivamente estaba latiendo.

Decidí ignorar al hombre y revisar la caja, la abrí, y vi un montón de papeles en forma circular y con varios tonos de color rojo dentro de esta, tenían grabados en cada una de ellas "100P". El papel se sentía de una manera similar a un billete, por lo que rápidamente deduje que se trataba de dinero.

— ¿100P...? Si esto es dinero... supongo que deberían ser 100 pesones. — Dije mientras analizaba el billete.

Habían varias pacas de dineros que estaban unidos por una liga, decidí tomar unas 2 pacas y guardármelas en mis bolsillos, los billetes eran lo suficientemente pequeños como para que las pacas me pudieran entrar en mis bolsillos.

Entré en el ascensor y encontré sólo 4 botones que estaban organizados verticalmente uno sobre el otro, los botones en orden hacia abajo, decían: E, F1, F2, C... El último botón tenía una textura dorada y abajo de este, un pequeño agujero.

No tenía idea en realidad de cual botón tocar primero, probé con tocar el botón "E", pero no sucedía nada, supuse que el botón E podría ser el exterior, donde yo me encontraba. Oprimí el botón dorado "C", pero tampoco sucedía nada, decidí oprimir el botón "F1", esta vez, las puertas del ascensor se cerraron y comenzó a descender.

No tardó muchos segundos en volver a abrirse. Esta vez, podía ver un pasillo largo y blanco, iluminado por lámparas blancas adheridas al techo, todo estaba lleno de tuberías de varios colores, al final de este, podía ver una puerta que parecía de metal. Decidí movilizarme a través del pasillo, duré unos segundos caminando hasta que llegué hasta el final del pasillo, Era una puerta completamente de metal, con una perilla redonda del mismo material.

Intenté forzarla pero estaba bloqueada. No me molesté en darle una fuerte patada a la puerta, cuando hice esto, la puerta se hundió y salió volando por delante, chocando contra la pared de una habitación blanca cuadricular que estaba vacía, a excepción por una puerta que estaba allí. Causé mucho ruido, y me asusté por eso.

— Rayos... mejor busco una mejor forma de abrir las puertas... — Dije en voz baja.

Entré a la habitación blanca, con una lámpara en el techo y una puerta a la izquierda de metal, con una pequeña ventanilla de 2 barrotes en la parte media de la puerta.

Esta puerta también estaba cerrada, pero esta vez, decidí romperla con un poco más de sigilo. Antes de eso, vi a través de los barrotes y soló detalle un largo pasillo oscuro blanco y lo que parecían ser unas celdas de metal alrededor de esta, un pasillo que sólo estaba iluminada por una sola luz en medio de todo este largo pasillo. Podía escuchar unos leves llantos desde aquí.

Tome uno de los 2 barrotes y lo empujé hacia su derecha, causando que este se doblara, y dejando un agujero en el que mi brazo completo pudiera acceder.

Encajé mi brazo en el otro lado de la puerta y busqué la perilla, cuando finalmente encontré esta... ¡Algo toma mi brazo y lo jala con demasiada fuerza hacia adentro! Mi mejilla chocó contra la puerta de metal, causando ruido.

— ¿¡Que rayos estas tratando de hacer, maldito infeliz!? — Gritó la voz de un hombre desde el otro lado de la puerta.

Me enojé por esto, y agarré con mi mano algo que se sentía suave, parecía ser cabello. Jalé con fuerza lo que agarré y lo saqué hacia afuera. Pude escuchar como la puerta se golpeó con fuerza, jalé con aún más fuerza y arranqué algo fuera de esta, era cabello un poco largo, de un color marrón oscuro.

El hombre lanzó un grito corto y se escucharon unos sonidos de pasos, que significaría que retrocedió. Luego escuché que caminaba hacia la puerta, este se abrió, y pude ver al sujeto.

Era un hombre muy alto, diría que de unos 1,90 metros, delgado y con la vestimenta típica de esos criminales. Este era de cabello marrón oscuro largo que sobrepasaban los hombros, con una mirada de carácter fuerte y enojo y una cicatriz de corte que se le extendía desde la nariz hasta la derecha de su rostro.

— ¿Qué...? ¿Una chica...? — Dijo aquel hombre.

Luego, este observó la puerta destrozada que estaba a un lado.

— ¿Qué diablos...? Ya estaba alerta de ese fuerte ruido... ¿Tú hiciste e...?

En ese momento, ignoré las palabras del hombre y le lancé una patada en dirección hacia su cuello, pero este rápidamente esquiva mi patada y salta hacia atrás, mientras que al mismo tiempo, este saca un cuchillo de un forro que tenía colgando de su pierna.

Este se coloca en posición de combate y me apunta con su cuchillo. Yo me sorprendo por su velocidad de reacción.

— Que valiente, una chica como tú, entrando en un sitio como este... La verdad es que no sé cómo llegaste aquí, y que es lo que quieres, pero solo te diré que esta habitación es lo último que veraz. — Dice aquel hombre.

— Bla, Bla, Bla... ¿Qué onda con ese discurso típico de película? "Esta habitación es lo último que veraz", pff... — Me burlé de aquel hombre.

— ¿Eh...? Con que graciosa, ¿no? — Dice el hombre.

Este último corre hacia mí con intenciones de apuñalarme. Yo solo estoy parada observando cómo se acerca a mí...

...

...

Aquel hombre, estaba tirado en el suelo, con la cabeza recostada con la pared, con un gran moretón en su mejilla, un poco de sangre saliendo de su boca y dientes esparcidos en el suelo. Sí, le di el golpe de su vida.

Ignoré su cuerpo inconsciente y decidí entrar por la puerta a la que estaba intentando entrar. Me encontré con un largo pasillo casi oscuro, como lo había visto en la ventanilla de barrotes, pero me impresioné al ver lo que estaba tras las celdas de este pasillo.

En cada una de ellas, había mujeres y adolescentes. Algunas estaban en posición fetal, acostadas en el suelo, unas dos paradas recostadas en la pared, otras estaban sentadas y las más cercanas a la puerta por donde yo entré, estaban observándome impresionadas.

La gran mayoría de ellas estaba con las ropas árabes rasgadas, y cabello notablemente despeinado. Algunas muy pocas con la ropa intactas, alcancé a ver que una tenía ropas modernas, como las que uso yo. Una estaba completamente desnuda, era una adolescente.

— ¿¡T-T-Tú venciste a ese sujeto!? — Intentó gritar una mujer, pero su voz estaba débil.

— Bueno... Obviamente sí. — Respondí

— ¿Vas... a ayudarnos? — Dice una adolescente de ropas rasgadas.

— Por supuesto. — Respondí. Y luego dije con una sonrisa. — Abriré las celdas para ustedes.

La celda era de barrotes, con una puerta algo pequeña en cada lado de cada celda. Tomé dos barrotes con mis dos manos en una de las celdas, y jalé los barrotes a los lados para poder abrir una salida. No me costó mucho abrir los barrotes.

Una chica, de cabello marrón corto, ojos verdes, camisa verde rasgadas, y bermudas negras, salió de la celda... ¿Tenía ropa moderna...? Eso era raro.

— ¡Muchas gracias! — Dice aquella chica.

— No hay de qué. — Respondí.

— Tú... No luces como las demás de aquí, de casualidad... ¿no serás...? — hablaba la chica, y luego dijo en voz baja mientras mueve sus ojos de derecha a izquierda. — ¿Humana...?

— Sí, lo soy, pero hablaremos de eso después. — Respondí.

A continuación, le dije a la chica que se mantuviera al final del pasillo, para evitar que estas sufrieran daño alguno en dado caso de que algunos de esos hombres llegaran a esta "prisión" o calabozo.

La chica acudió, mientras caminaba al final del pasillo, ella observó el cuerpo del hombre inconsciente en el suelo, ella expresó asombro.

Proseguí con las demás, celdas, abriéndolas y liberando a cada chica, dándoles las órdenes de dirigirse al final del pasillo por precaución. Llegué hasta donde se encontraba sentada la adolescente alta, calcularía que unos 1, 70 metros, Estaba completamente desnuda, se veía en muy mal estado, sentí pena y algo de tristeza al ver esto, la chica cuando me vio, se asustó, levantándose del suelo y alejándose de mí mientras se tapaba sus partes.

— No te asustes, no he venido a hacerte daño, te sacaré de aquí. — Le dije a la chica, mientras abría los barrotes.

La chica, salió dudosamente y muy lenta de la celda, sin quitar su mirada en mí.

— Rayos... No sé qué voy a hacer contigo, digo... no creo que sea precisamente cómodo que salgas de aquí así.

En ese momento, me quedé pensativa... Hasta que observé a algunas de las chicas que estaban al final del pasillo, observé a la chica de camisa verde rasgada y ojos verdes, pensé en pedirle su camisa, pero creo que era evidente que su respuesta sería no, así que observé a mi alrededor, hasta que...

— ¡Ya sé! — dije.

Giré mi cabeza a mi espalda y observé a aquel hombre inconsciente en la habitación. Decidí acercarme a él y retirarle sus ropas, aunque por el tamaño de aquel hombre, estaba dudando por si le quedaría a la chica desnuda. Retiré sus ropas, dejándole en Boxer, fue algo gracioso, ya que estaba decorado con flores rosadas.

Decidí darle pantalones y la camisa a la chica, ella accedió a colocárselos, aunque con algo de disgusto, quizás porque ese ropaje pertenecía a uno de esos delincuentes. Le quedaba un poco suelto la camisa, aunque no le quedaba tan mal. Le ordené que se dirigiese al final del pasillo. Mientras ella caminaba ella dijo:

— G-Gracias... jeje... Por cierto... Eres realmente fuerte. — Dijo ella en voz muy baja, mientras ella tocía un poco.

Le respondí con una sonrisa.

Proseguí a abrir el resto de las celdas con mi fuerza... Duré unos pocos minutos abriéndola, hasta que finalmente, llegué hasta la última celda que estaba al final del pasillo, donde se encontraban todas las chicas.

Les dije que se hicieran a un lado para poder abrir finalmente la última celda...

Tras esta última celda, se encontraba una chica de cabello ondulado semi-largo de color marrón oscuro y ojos del mismo color. Vestía una musculosa de color negro y unos pantalones BlueJeans, con zapatos de buena marca de color azul marino, toda su vestimenta en buen estado. Tenía pequeños lunares que alcanzaban desde un poco arriba del pecho, hasta la parte inferior derecha de su cuello. Esta también tenía ropas modernas como Yo y aquella chica de camisa verde.

Decidí abrir los barrotes con fuerza, hasta finalmente abrir paso. Ella, quien se encontraba sentada en forma de mariposa, se levanta del suelo un poco sorprendida y ella sale de la celda.

Ella se me quedó observando por unos 3 segundos, luego, me dio su mano, para poder estrecharla. Yo tomé su mano y la estreche.

— Agradezco mucho que me hayas sacado de aquí y a las demás chicas. — Dijo la chica que me estrechaba la mano.

— Heh... No hay de qué. — Respondí. Luego, ella me dijo, dejando de estrechar mí mano.

— ¿Por qué nos ayudaste a todas? ¿Sabes que con hacer esto, te has metido en un gran lío, no? Además, somos desconocidas.

Yo doy un suspiro y le digo:

— Bueno... es un motivo personal, en realidad. Quizás te lo explique luego.

— Esta bien... por cierto... ¿Cómo te llamas? — Dijo ella.

— Me llamo Adália, ¿y tú?

— Me llamo Sapphire Anagallis, aunque mis amigos solían llamarme "Fifth"... Por cierto, es un bonito nombre... ¿Y tú apellido cuál es?

— Je... Gracias, Fifth, ehm... Mi apellido es Morrigan.

— Bueno, tu apellido quizás no suene tan bien... — Dijo Fifth mientras soltaba una leve carcajada.

— Claro que no... Tampoco suena tan mal, ¿o sí? ¿Ehm...? ¿Cómo te llamas? — Dije sonriendo levemente y a la vez señalaba a la chica de camisa verde rasgada.

— Me llamo Caroline. — Respondió la chica seriamente, y luego dijo. — Y respecto a que opino... Uh... N-No sé... — Respondió la chica mientras contestaba un poco apenada y se llevaba su mano a su nuca, parece que quería ocultar que mi apellido no sonaba bien.

— Argh... vamos, no suena tan mal...

— Eso no importa, mejor concentrémonos en salir de aquí. — Dijo Fifth.

— Bueno, Bueno. — Respondí.

Hablé con el resto de las chicas, y proseguimos a salir de esta celda, había liberado un total de 16 personas. Yo estaba caminando por delante de todas las chicas, a excepción de Fifth, que estaba a mi lado.

Caminamos por el pasillo lleno de tuberías para encontrarnos con el ascensor, pero cuando todas llegamos apenas a la mitad del pasillo, el ascensor se abrió. Todas las chicas se asustaron, yo me asusté un poco por la sorpresa, pero Fifth no parecía estar sorprendida.

Un hombre calvo con una cicatriz en la frente, gordo y alto, con la misma vestimenta del resto de los delincuentes, el cual se me hizo muy familiar, salió del ascensor, este estaba tomando algo parecido a un refresco en un vaso de plástico con un popote.

El hombre al vernos a todas nosotras, se sorprendió y se le cayó el vaso, derramando un líquido verdoso.

El hombre parecía fuerte, pero era obvio que no iba a poder con una multitud de chicas. Aquel hombre, me observó a mí y se sorprendió aún más, aquel hombre había sacado una pistola, estaba retrocediendo lentamente hacia atrás mientras me apuntaba a mí. El hombre dijo.

— ¡T-Tú...! ¡Eres esa chica de aquella vez! — Dijo aquel hombre.

— Sabes que si me disparas... Todas estas chicas se abalanzaran contra ti, ¿no? — Le dije a aquel hombre, creo que obviamente las chicas no se abalanzarían contra él solo para defenderme, apenas saben mi nombre, pero se lo dije para poder intimidarle. Las chicas no dijeron nada al yo decir esto.

Cuando el delincuente se refirió a mí, me recordé que ese tipo se trataba de uno de los 3 delincuentes que intentaron secuestrarme a mí y a esa niña. El resto de las chicas, incluyendo a Fifth les pareció raro que aquel hombre ya me hubiese conocido antes. El Hombre dijo:

— ¡N-No sé cómo has llegado aquí! ¡Ni cómo pasaste al guardia de las celdas! ¡Pero juro que si tú o alguna de ustedes da un paso más, no dudaré en disparar!

Algunas chicas retrocedieron lentamente, incluyendo Caroline. El hombre, entró en el ascensor y dijo:

— ¡Ustedes, malditas perras, ya verán lo que les va a pasar cuando el jefe se entere de esto! ¡Y ni siquiera piensen en salir de aquí, ya hay muchos de nosotros en el exterior que están alerta! ¡Ustedes entraron aquí para quedarse, hasta que no las queramos más!

— Tss... Ese puerco... ¿Cómo rayos se habrán enterado de nosotras? O... Supongo que ya llamaste la atención antes, ¿no? — Se preguntó Fifth en voz baja, mientras me veía a mí.

Inmediatamente, yo recordé que había dejado un cuerpo inconsciente en el exterior de esta base, a lo que pensé...

— "Mierda... debí esconder el cuerpo."

Sumando también el hecho de haber destruido el portón.

Aquel hombre oprime un botón del ascensor, y este inmediatamente se cierra.

— ¿Y Ahora que vamos a hacer...? — Dice Caroline.

Fifth se queda pensativa, las chicas estaban nerviosas, unas creían que sería el fin, otras hablaban asustadas de recibir algún tipo de "Castigo" por intentar escapar y el resto en silencio.

Yo doy un suspiro y digo:

— Yo me encargaré de todos esos malditos delincuentes, ustedes quédense aquí. Regresen a las celdas por ahora, es el único lugar que se me ocurre en el que podrían estar seguras.

— ¿¡Qué!? ¿¡Estás loca!? ¿¡Que pasa si viene uno de esos soldados aquí!? — Dijo una de las chicas desesperada. Fifth habló:

— Tranquilas, tranquilas, todas vamos a salir de aquí... Adália.

— ¿Que sucede? — Pregunté.

— Yo también soy fuerte, no como tú, pero al menos lo soy más que un humano ordinario, observando tu fuerza, diría que soy la mitad de fuerte que tú. Me quedaré aquí a proteger a las chicas de cualquier cosa, haré lo mejor que pueda.

— Está bien, cuento contigo Fifth. — Respondí con una sonrisa, Fifth me devuelve la sonrisa.

— Oye, Caroline ¿Podrás ser capaz de ayudarme? Por tu vestimenta diría que eres humana, así que debes de ser algo fuerte... ¿No? — Dijo Fifth señalando a Caroline.

— "¡Está tonta!" — Pensé, parece que Fifth no sabe que los Humanks tienen desconfianza con los humanos.

En ese momento, el resto de las chicas, nos observó a nosotras tres con una mirada extraña, parece que les sorprendió el enterarse de que éramos humanas. Espero que no hayamos generado desconfianza por ello. Caroline respondió a Fifth.

— Bueno... supongo, trataré de hacer lo mejor que pueda.

— Esta bien, vamos. — Dijo Fifth mientras toma del brazo a Caroline y corren de nuevo hacia las celdas. Luego, ella grita a las chicas.

— ¡Vengan! ¿¡Que están esperando!?

Las chicas, estaban algo raras, veían a Fifth y a Caroline con un rostro que expresaba duda. Pero como no tenían de otra, decidieron seguir a las dos chicas.

Yo marqué el botón del ascensor para poder dirigirme al siguiente piso. Cuando todas las chicas pasaron a las celdas, Fifth asomó su cabeza por el largo pasillo y gritó:

— ¡Oye... Adália! ¡Te deseo suerte! ¡No mueras!

— ¡No te preocupes, prometo no morir! — Grité a Fifth, luego esta se dirigió a las celdas.

El ascensor finalmente se abrió, esta vez, estaba vacío, por suerte. Entré dentro del ascensor y oprimí el botón "F2". Las puertas se cerraron y finalmente el ascensor comenzó a movilizarse. Estaba un poco nerviosa, ya que posiblemente estaba a poco de encontrarme con varios criminales. Luego, un recuerdo se me vino rápidamente a la cabeza.

— "¡Nuestro jefe también puede hacer cosas sorprendentes!" — Recordé las palabras de uno de esos delincuentes de aquel día en el que me intentaron secuestrar. Luego de eso, pensé:

— "¿Cosas sorprendentes, huh? Me pregunto a qué se referirán."

 

Capítulo 7 | El Humank Milenario

 

Ha pasado como 6 minutos desde que marqué el botón del ascensor, ¿Tan profundo está el "F2"?

La puerta del ascensor finalmente se abre, dejando ver una sala enorme, la distancia entre el suelo y el techo eran bastante, como de 60 metros. Igualmente desde la pared derecha hasta la izquierda.

Era una sala llena de cajas, mesas de metal con ruedas, y unos pocos criminales moviendo aquellos carritos. Esos carritos tenían encima cajas que sobresalían de ellas ramificaciones de un color azul.

— "Se supone que eso es... ¿Marihuana Azul? — Pensé.

Los criminales notaron mi presencia y estos automáticamente se alejaron del oficio que estaban haciendo. Estos sacaron armas de fuego, y me apuntaron con esos, otros sacaron cuchillos y comenzaron a acercarse lentamente.

Uno de ellos, de complexión gruesa y cabello corto, gritó:

— ¡Quieta ahí!

No podía hacer realmente mucho ahí, sabiendo que era muy fuerte, aún tenía en mente el hecho de que podía ser herida por proyectiles y armas filosas. Otro de ellos estaba sacando un Walkie Talkie para comunicarse con alguien. En esa situación, se me ocurrió una idea.

— Diablos, que he hecho, ¿¡Que hago, Que hago, Que hago!? — Dije, lo suficientemente audible, intentando mostrar preocupación por la escena.

Uno de los hombres se acercó a mí apuntándome con su pistola, este colocó el cañón sobre mi cabeza, mientras que a la vez este se colocaba detrás de mí.

Yo deje que me tomara. Esté criminal me sujeto de un brazo, sin quitar el cañón de su arma de mi cabeza.

— ¡Camina! — Dijo el criminal que me atrapó.

— ¿Que tienen pensando hacer conmigo? — Pregunté.

— Tal vez preferirías no saberlo.

Los demás criminales, no bajaban la guardia, estos me apuntaban a mí a pesar de que estaba siendo escoltada por este tipo.

Caminamos un buen rato por todo este cuarto gigantesco, hasta llegar al otro extremo por donde yo entré, aquí había un pasillo mediano que me conducía a una puerta. Los demás criminales estaban persiguiéndome a mí y al criminal, solo para asegurarse de que yo no hiciera nada. Pues, parece que estos tipos ya estaban advertidos de lo que yo era capaz. Estos sujetos no me veían con un rostro de confianza, si no por el contrario, estaban nerviosos y muy atentos a cualquier cosa que yo pudiese hacer.

Entramos por la puerta del final del pasillo, y entramos en una pequeña habitación con 4 puertas en cada pared. El hombre, me llevo hacia la puerta a la izquierda de la entrada a esta habitación. Entrando por otro pasillo, pero bastante largo, y a diferencia de los demás, este pasillo tenía una alfombra bastante larga que se extendía por todo el pasillo, de varios tonos de color verde. También había cuadros de pintura de paisajes colgados en ambas paredes del pasillo.

Entre uno de esos cuadros, había uno que mostraba lo que parecía ser la ciudad de Gandasha, otro mostraba una ciudad donde dominaba la nieve, otro se veía como una ciudad moderna, y el más guapo de todos, era un paisaje con un cielo nocturno, donde se podía apreciar un gran cuerpo celeste, diría que un planeta, que tenía dos colores dominantes, el Azul y naranja.

Me recordé que estaba en una luna que orbitaba alrededor de un gran planeta, lo que me llevó a pensar que el cuerpo celeste de la pintura era aquel planeta. Aunque en ningún momento logré detallar aquel planeta en los cielos, que raro.

Entre mis pensamientos sobre los cuadros, llegamos hasta el final del pasillo, donde se encontraba una puerta algo elegante de madera, el criminal que me escoltaba, me dijo:

— Oye mocosa... — Suelta un suspiro y luego dice. — Quieres saber... que es lo que vas a ver tras esta puerta, ¿No?

— Bien. — Respondí.

— Sólo por lástima, mocosa, te diré que es lo que te espera tras esta puerta, al menos para que no te lleves una muy mala sorpresa. Él... el que está a cargo de toda nuestra organización, nos ha pedido que lleváramos al principal causante de todo este berrinche hasta su oficina, para encargarse personalmente de aquel estúpido que se atreviera a entrar a esta base.

Él es un hombre que gusta deshacerse de las alimañas por sí mismo, incluso sí ni siquiera son tan amenazantes, deshaciéndose de estorbos simples que nosotros fácilmente podríamos hacer. Si no fuera por esa orden de llevarte con él, te habría matado aquí mismo, mocosa.

Él es conocido como uno de los muy pocos y raros "Humanks Milenarios".

— "¿Humanks Milenarios...?" — Pensé.

— Pero yendo directo al punto, es un hombre muy fuerte, fue capaz de levantar por si solo un Cubo Muy grande de acero sin mucho esfuerzo. Para evitarte la mala sorpresa, él suele matar a los estorbos a puñetazos. Ese es, nuestro jefe. — Continuó hablando el criminal.

— "Wow, ¿Así de fácil voy a ver al jefe de estos tipos? Qué suerte." — Pensé, y luego le pregunté al criminal. — ¿Cómo sabían que yo era la causante principal de este "alboroto"?

— Era obvio, mocosa, solo la causante de este problema entraría a este piso sola, además, los reportes de uno de nuestros compañeros hablaban sobre una "Pelirroja" con alguna extraña habilidad.

 "Ese calvo..." — Recordé al hombre que nos descubrió en el "F1" con todas las chicas, recordando que él nos delató.

— ¿Y que son esas plantas azules que llevan en esa caja? — Pregunté.

— Meh... ¿Por qué no se lo preguntas mejor a nuestro jefe? — Contestó el criminal.

Al decir esto, el hombre me tomó de la muñeca, abrió la puerta de madera, y luego me empujó dentro de esta, quedando tirada en el suelo.

— Ya no necesitamos preocuparnos por ti, al fin y al cabo, todo aquel que se enfrenta al jefe, no sale vivo de esta. — Dice el criminal que me escoltó mientras este y los demás que lo seguían, se reían. Cerrando la puerta a continuación.

— "Tss... Idiota, Esto era lo que quería, que me llevaran con su jefe." — Pensé.

Yo me levanté del suelo, y observé mí alrededor. Era una oficina bastante enorme, tan grande como él primer cuarto del piso "F2", y elegante de madera, en su mayoría. Con una alfombra igualmente enorme del mismo color que la alfombra del pasillo. El cuarto estaba repleto de cuadros de paisajes, en algunas esquinas había estantes con libros y en otros había cajas acomodadas. En frente de mí, había una mesa de madera elegante, con pequeños adornos y papeles sobre esta.

Tras esta mesa, se encontraba sentado una persona... Una persona que estaba leyendo un libro de un color verde oscuro, alcancé a leer la portada, el cual decía "Mitología Keplariana".

El que estaba leyendo aquel libro, se trataba de un hombre de complexión delgada y en forma, de una estatura promedio, de cabello corto de color naranja vivo y levantado en puntas, vaya color de cabello más raro, aunque el mío de por sí es raro también. Aquel hombre tenía un rostro guapo, con una barba corta en forma de candado y ojos de color café oscuro. Tenía una camisa elegante de color negro con una corbata blanquecina, con pantalones similar al "BlueJean" pero de color blanco, con zapatos elegantes negros.

Este hombre me lo imaginaba de una manera muy diferente. Como el resto de criminales eran feos y algunos gordos, a este me lo imaginaba con una apariencia más... "Peligrosa" por así decirlo. Pero al contrario, este hombre, que pinta ser joven, diría que aparenta ser de 27 o 28 años de edad. Además de ser muy guapo, no parece alguien malvado.

Sin embargo, no por esto bajo mi guardia, recordando las palabras de aquel delincuente sobre la fuerza de este hombre, estoy en alerta. Además, creo recordar que este tipo era un pedófilo.

Yo estoy observando aquel hombre, esperando alguna respuesta de él.

Él, me observa de reojo y dice:

— Ehm... dame un segundo, por favor. — Dice él, seriamente, mientras continuaba leyendo su libro.

— Creo que tanto tú y yo, sabemos muy bien que es lo que está pasando, ¿No? — Le hablé a aquel hombre, al parecer, él era el jefe de esta banda de criminales.

— Si, si sé que está pasando... Hmm... — me responde aquel hombre, sin quitar la vista de su libro.

Pero luego, este cierra el libro y lo coloca sobre la mesa. Él se afinca de la misma con los codos, cruzando sus manos, y apoyando su barbilla sobre esta. Luego, él dice:

— Disculpa, estaba leyendo un poco sobre criaturas fantásticas de este mundo, Hehehe.

— Ya me di cuenta. — Respondí seriamente, sin bajar la guardia, no sabía que podría hacer este sujeto.

— Bueno... Tú haz de ser la persona a la que quiero conocer, a decir verdad, nunca me he enfrentado a una chica. Me han reportado que tú sola has liberado a todas las chicas, y haz dejado gravemente herido a uno de mis subordinados, con lo que puedo concluir que no eres normal. Y no pareces portar armas o herramientas... De casualidad... no serás una "Milenaria" ¿O sí? — Habló el sujeto.

— No, no soy una milenaria o lo que sea, ni siquiera soy de tu raza. — Le respondí.

— ¿Que no eres de mi raza...? ¿A qué te refieres? Oh... Espera... Ya sé... Ya sé que eres. — Dijo aquel hombre mientras este se levantaba de su silla. Luego, él dijo. — Bueno muchacha, estoy seguro de que ambos nos hemos querido encontrar el uno al otro... para un enfrentamiento.

— ¿Tú crees? — Le respondí al sujeto.

— He... Bueno... En ese caso, antes de que nos enfrentemos...

El hombre, sin terminar lo que estaba diciendo, salta a una gran altura desde donde estaba parado, fue sorprendente, ya que fue un gran salto. Este hace un giro mortal hacia adelante en el aire y luego cae perfectamente justo en frente de mí, levantando polvo en su "aterrizaje". En ese momento, el hombre termina de hablar:

—...Intercambiemos nuestros nombres. Mi nombre es Neilben, conocido como uno de los pocos Humanks Milenarios, y Jefe en secreto de la banda "Volksmoord".

— "Así que Volksmoord..." — Pensé, luego dije. — Bien... Yo me llamo Adália... Solamente eso.

— Adália... Hmm... Es un bonito nombre. — Dice Neilben con una bonita sonrisa.

Yo expresó seriedad y muestro una mirada desconfiada frente a Neilben, él nota esto y muestra una mirada insegura y de intranquilidad a la vez, a lo que suelta un suspiro y dice:

— Bueno... Una última cosa antes de pelear... ¿Por qué nos enfrentas, que ganas con eso?

Yo aprieto mis puños y mis dientes, y luego digo:

— No gano nada, simplemente... ¡ODIO A LOS MALDITOS DELINCUENTES COMO USTEDES!

Neilben abre bien sus ojos.

— ¡ES POR CULPA DE PERSONAS COMO USTEDES QUE HE PERDIDO A LA PERSONA QUE MÁS QUIERO EN ESTE MUNDO! — Le grito, y luego le digo: — ¡Los delincuentes de tu tipo, lo único que hacen es causar mal por todos lados! ¡Ustedes sólo violan, matan, roban y destruyen familias! ¡U-Ustedes, U-Ustedes! Sólo Hacen sufrir a gente inocente, sólo eso... — Cuando recordé lo de mi hermana, me salió una pequeña lágrima en uno de mis ojos.

— ... — Neilben me observa seriamente, de alguna manera, pareciera como si él entendiera lo que siento. Él dice. — Ya veo... bueno...

Yo miro con enojo a Neilben, y él me dice con otro suspiro:

— Bueno... Cuando quieras comenzar a pelear, yo...

Golpeó fuertemente en el rostro a Neilben, mandándolo a volar hacia una pared llena de cuadros. Su cuerpo se estrelló contra esta y provocó que gran parte de la pared se agrietara por la fuerza del impacto, una gran cantidad de cuadros cayeron al suelo, cayendo Neilben junto a estos. Él cae sobre uno de los estantes llenos de libros, provocando que se cayera también.

Neilben quedó tirado en el suelo boca abajo por unos pocos segundos, con unos pocos libros sobre él, hasta que este se levanta, frotándose su mejilla. El golpe no parecía haberle hecho tanto, sólo tenía un pequeño moretón en su mejilla. No podía creer que eso haya sido posible, mis golpes noqueaban fácilmente a cualquier otra persona. Pero él, podía seguir levantándose, vaya resistencia que tiene.

— "¿Cómo es posible que haya aguantado eso...?" — Pensé.

— ¡Wow! ¡Es increíble, me has mandado a volar! — Dice Neilben impresionado.

— ¡No me digas! — Le respondí molesta.

— Bueno, ahora me toca a mí. — Dice Neilben mientras trona su cuello.

Neilben, se mueve velozmente hacia mí, llegando en unos instantes. Él me golpea fuertemente con su codo en mi rostro, mandándome a volar hacia la pared que estaba detrás de mí.

Fue bastante doloroso, cuando me estrellé contra la pared, provoque una grieta, de la misma manera que lo hizo Neilben. Yo caí al suelo, junto a otros cuadros, pero inmediatamente me levanté. A diferencia de Neilben, un poco de sangre estaba saliendo de mi boca, y sentía un dolor leve en mi espalda.

— "¡Pero que fuerza! — Pensé.

— Eh... va a ser un fastidio tener que colocar esos cuadros de nuevo en su lugar. — Dice Neilben mientras se lleva su mano a su cabeza.

— Ggrr... — Expresé enojo.

Neilben saco de dentro de su camisa, una pistola.

— "¿Un arma? Joder, ahora esto será más complica..."

— ¿Ves esto? Pues no tengo pensado hacer nada con él. — Dice Neilben.

— ¿Ah...? — Expresé confusión.

— Soy una persona justa, quiero demostrarte que no juego sucio. — Dice él mientras arroja su pistola al suelo, y a la vez lo pisa con fuerza, destruyendo el arma en pedazos. — ¿Lo ves? Ahora estoy desarmado... o bueno... realmente mi arma es mi fuerza.

— No me interesa tu estilo de pelea, si luchas con armas o no, pienso patearte el culo como me sea posible. — Dije.

En ese momento, yo me muevo a gran velocidad hacia Neilben, creo que olvidé mencionar que mi entrenamiento no sólo me ha dado fuerza física, sino también un aumento en mi velocidad. Yo llegó hasta él y lanzó una patada hasta su rostro.

Neilben esquiva rápidamente mi patada y contraataca intentando lanzar un puñetazo hacia mí, yo rápidamente salto hacia atrás esquivando su golpe y luego me dirijo hacia él a lanzarle nuevamente otra patada. Neilben reacciona rápidamente y ataca lanzando también una patada. Nuestras piernas chocaron él uno al otro, y luego ambos nos alejamos simultáneamente saltando hacia atrás. Ese choque de patadas me dolió, aunque a Neilben parece haberle dolido también.

— Hehehe... ¿y todos los humanos son así de fuertes? — Preguntó Neilben.

— No lo sé. — Respondo, y luego pienso: — "Así que sabe que soy humana..."

Neilben da un gran salto, y este intenta asestarme una patada aérea, yo simplemente lo esquivo saltando hacia atrás. Neilben asesta su patada contra el suelo, destruyendo un pedazo de esta, levantando bastante polvo y trozos de madera al aire. Sin duda, eso fue peligroso.

No pude darme cuenta a tiempo, de que Neilben, después de esa patada, rápidamente corrió hacia a mí a asestarme otra patada, él logra asestarme cerca del bícep de mi brazo derecho, provocándome un dolor inmenso y mandándome a volar de nuevo hacia la pared.

— Aah... ¡Mierda...! — Dije intentando levantarme nuevamente.

Cuando intenté levantarme nuevamente, pude ver como estaba justo en frente de mi Neilben, con su pierna levantada hacia la altura de su cabeza, yo rápidamente esquivo el golpe de Neilben, volviendo a destruir un trozo del suelo. Al esquivar, yo caigo al suelo, golpeándome el brazo derecho que tenía adolorido. Esto me provocó mucho dolor, causando que gritara por el mismo.

Sin embargo, a pesar del dolor, me levanté rápidamente del suelo. Observé a Neilben a punto de moverse hacia mí. Yo aprieto mi puño izquierdo y espero al ataque de él. Este se mueve hacia mí a gran velocidad. Intento calcular a donde asestar el golpe, hasta que finalmente Neilben llega hasta mí.

— ¡YA DEJA DE JODER TANTO! — Le grité a Neilben.

Yo esquivo en el momento preciso el puñetazo de Neilben, mientras que a la vez, lanzo un puñetazo con todas mis fuerzas hacia el rostro de este, asestándole, gracias al impulso que él había hecho para abalanzarse contra mí, al recibir mi puñetazo, provoqué que este diera varios giros en el aire, hasta caer con mucha fuerza boca abajo en el suelo.

Mientras él estaba en el suelo, dijo:

— Ghh... Para ser una chica, golpeas demasiado fuerte...

Yo salté alejándome de Neilben. Este último se levantó del suelo, mientras se tomaba con ambas manos su nariz.

— Hehehe... Wow... Eh... Creo que me has roto la nariz, chica. — Expresa Neilben. Finalmente logré hacerle daño, estaba brotando algo de sangre de su nariz.

— Tss... — Expresé seriamente.

Yo me pongo en posición de batalla, Neilben también. Luego, ambos nos acercamos velozmente el uno al otro, y comenzamos a lanzarnos varios puñetazos y patadas consecutivas, mientras a la vez nos movíamos un poco por toda la oficina. Ambos esquivábamos algunos ataques, mientras que otros los acertábamos.

Lograba golpear y patear a Neilben varias veces, pero él también lograba asestarme varios golpes. Incluso, en muchas ocasiones, chocábamos nuestros brazos, puños y patadas. Duramos un buen tiempo haciendo esto, hasta que finalmente ambos nos cansamos y nos alejamos el uno al otro simultáneamente. Ambos teníamos una respiración muy agitada, también teníamos moretones y un poco de sangre en nuestros rostros.

— ¿Cómo diablos eres tan fuerte? — Le pregunté asombrada a Neilben.

— Como ya te he dicho antes, Adália. Soy un Humank Milenario. Soy una subespecie de los Humanks, siendo abismalmente más fuerte que los mismos, nací con esta gran fuerza por naturaleza. Ahora, déjame hacer esa misma pregunta, ¿Tú cómo eres tan fuerte?

— Créeme que me da mucha flojera explicártelo. — Le dije.

— Oh vamos, no seas así.

— ...

Neilben corrió nuevamente hacia a mí a asestarme otro golpe, esta vez, intentó darme nuevamente un codazo, pero ya yo sabía que iba a hacer eso.

Él llega hasta a mí, y me lanza un codazo, pero yo rápidamente lo esquivo, agachándome.

— ¡Idiota, ya me aprendí tus movimientos! — Le dije a Neilben.

Luego de eso, Neilben quedó un poco sorprendido, y antes de que pudiera hacer cualquier otra cosa, yo rápidamente estando agachada, alcancé a darle una buena patada en toda su barbilla.

Neilben se mordió la lengua en el acto, su cabeza quedo observando al techo por el golpe que le dí.

— ¡Gnnhg! — Expresó Neilben por el dolor de haberse mordido la lengua.

Yo no espere nada, después de haberle propinado una patada en su barbilla, accedí a golpearle en el abdomen con gran fuerza. Mi puño, pude ver como se hundía un poco en el abdomen de Neilben.

— ¡Aghh...! — Expresó Neilben por el dolor, mientras que a la vez, este escupía sangre. Pude ver como sus ojos se ponían blancos al momento.

Con mi puño en el abdomen de Neilben, Yo di un paso adelante, y moviendo mi puño con fuerza, mandé a volar a Neilben contra la pared de nuevo. Esta vez, la pared terminó de romperse, dejando ver tierra y arena, cayendo Neilben al suelo. La oficina se llenó de mucho polvo, dificultando un poco la vista. Lo cual, aproveché esto para esconderme.

Salte con todo lo que pude, hasta el techo, allí había una lámpara gigante de esas antiguas colgando del mismo, yo me sujeté de allí y me coloqué sobre la lámpara, observando hacia abajo esperando a que Neilben se levantara.

Esperé unos segundos, pude ver como Neilben salía del polvo a Lanzar una patada justo a la nada, creyendo que yo estaba ahí. Cuando Neilben se dio cuenta de que yo no estaba allí, este quedó desconcertado.

Este era mi oportunidad. Salté desde la lámpara hasta al suelo, preparando un puñetazo que iba directo a su rostro. Neilben estaba observando a todas partes, hasta que finalmente, vio hacia arriba. Neilben se quedó perplejo al verme caer desde allí. Ya estaba demasiado cerca como para que él pudiera reaccionar.

En ese momento, lancé un grito de guerra, vaya cosa...

Y golpee a Neilben en toda su cara. Caí con estilo en el suelo, y lleve mi puñetazo que estaba en la cara de Neilben contra el suelo con mucha fuerza. El golpe fue tan fuerte, que mi puño y la cabeza de Neilben se hundieron en el suelo, destruyendo un poco de esta, y levantando trozos de madera y polvo al aire en el acto.

Definitivamente, eso sería suficiente para noquear al Jefe de los Volksmoord.

— Hmph. — Expresé. Limpiándome la sangre de mi rostro y el polvo que había acumulado en mi ropa.

Pasaron unos segundos... Y Neilben comenzó a toser. Estaba recuperando la consciencia después de ese puñetazo...

Neilben estaba postrado en el suelo, boca arriba, observándome débilmente, con moretones y sangre en su rostro.

— Haz ganado... Mira esto... No puedo moverme, HeHe...— Dice Neilben mientras tose débilmente.

— Yo sé que gané, idiota. — Respondí molesta a Neilben.

— Entonces... Veo que eres capaz... Sé que tú podrías derrotar a... — Después de decir la última palabra, Neilben comenzó a toser fuerte, por el polvo que le estaba cayendo en el rostro.

— ¿Qué te pasa? ¿De qué diablos estás hablando? — Le hablé a Neilben.

— Adália, por favor...

Neilben, comenzó a lagrimear un poco, tomó fuerzas, y gritó:

— ¡POR FAVOR, AYÚDAME!

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Esta historia se encuentra en curso, esto se irá actualizando a medida que saque un nuevo capítulo. 


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